#OPINIÓN La rebelión silenciosa

Diego Lombardi | Foto: Archivo/Referencial |
Camera 360

Mientras exista el poder habrá quienes se revelen frente a este, la dinámica de la humanidad es la permanente tensión entre dominadores y dominados. No importa si se trata de una sociedad entera, una organización, o un hogar, el ser humano busca imponer su posición frente a los demás, y en esa medida se generarán tensiones las cuales en el mejor de los casos conducirán a acuerdos, y en el peor de los casos a la imposición de unos sobre otros. El gran aporte de varias religiones, tanto occidentales como orientales, es apartar el ego que invita a imponerse sobre los demás, y a cambio convertirse en servidor de los otros, algo que lamentablemente muchos olvidan al tratar de imponer su verdad (su Fe).

Estos temas los tocó el Director Miloš Forman (1932 – 2018), quien nació y pasó su juventud en Checoslovaquia, viviendo la tragedia del nazismo al morir su padre interrogado por la Gestapo y su madre en el campo de concentración de Auschwitz, y luego el Comunismo. Ambos sistemas centrados en el Poder como imposición. Su película One Flew Over the Cuckoo’s Nest (1975), basada en el libro que lleva el mismo nombre, aborda precisamente la rebelión de unos reclusos en un sanatorio de Oregón contra el Poder, encarnado por una enfermera autoritaria. En esta cinta el autoritarismo se muestra silencioso, sin muchos aspavientos cercena las libertades de sus oprimidos.

En otra de sus cintas, The People vs. Larry Flynt (1996), Forman vuelve a presentar el tema del Poder, en esta ocasión desde la óptica de la Libertad de Expresión. En esta cinta, el telón de fondo es la pornografía, representada por el creador de la revista Hustler, el provocador Larry Flynt, quien se vio envuelto en varios casos judiciales. Esta historia muestra también el enfrentamiento contra el Poder, contra el status quo, el cual muchas veces no se asoma envuelto en uniformes y rifles, sino disimulado entre lo que pudieran catalogarse de normas y convenciones, y que los más conservadores llamarían “buenas costumbres”.

En los Estados Unidos el movimiento de los hippies, también abordado por Forman, fue también una rebelión contra el poder (aunque no tan silenciosa).

A lo largo de la historia, y del cine, sobran ejemplos de luchas entre opresores y oprimidos. Muchos de estos conflictos son ruidosos, capturan titulares y son mostrados en el cine o la literatura; pero hay otros más silenciosos, más cotidianos, en los que el autoritarismo se presenta en el rostro de un Maestro, un Esposo/a, e incluso en los Padres, sin mencionar policías, jueces, y hasta el gris Presidente de algún Club o Asociación. Pero también hay rebeliones silenciosas, esas que ocurren cuando alguien decide apoyar a una víctima denunciando, o cuando un gesto es suficiente para recordarle a alguien que está actuando mal, o simplemente siendo amable con los demás.

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