#OPINIÓN La tristeza nos invade

Joel Rodríguez Ramos | Foto: Archivo/Referencial |

No es la invasión de ninguna potencia extranjera, como los marines norteamericanos o los cascos azules, no es la invasión de organismos internacionales que lesionen la soberanía, no, no es nada de eso lo que ha preocupado en los últimos meses en Venezuela, lo que preocupa de verdad es la tristeza que nos invade, consecuencia de la falta de alimentos, medicinas, la falta de oportunidades para progresar y trabajar y por tanto de futuro para las nuevas generaciones, cunde el desaliento por todo el territorio nacional.

El común de los venezolanos no sabe qué más debemos hacer para poner fin a esta tragedia que vivimos, que sufrimos. Hemos probado muchas alternativas, todas pacíficas y democráticas, para salir de esta crisis y ninguna ha dado resultado. Ahí está la camarilla gobernando, son pocos, quizás no lleguen al centenar los más comprometidos con el absurdo presente venezolano, pero ahí están.

No hay duda que son astutos, o más que astutos, obedientes a las directrices que reciben de Cuba o quizás de varios países más. Mientras ellos se regocijan de su triunfo aparente y producto de la astucia malsana que practican, los factores democráticos de Venezuela nos debatimos acerca de lo que debemos hacer. De nuevo frente a un proceso electoral, nos debatimos sobre si votar o no votar y el gobierno se goza de nuestra incertidumbre. Personalmente ratifico mi posición de no ir a votar, como lo hice en la pasada elección de alcaldes.

El gobierno ha preparado nuevamente una emboscada, no habrá una elección transparente, libre y democrática, regida por un organismo serio e imparcial, sólo habrá un teatro de baja calidad para tratar de engatusar a quienes se dejen o se presten para ello. No soy abstencionista, siempre he votado desde la primera oportunidad que la edad me lo permitió, salvo en el año 2005 y en la reciente elección de alcaldes de 2017.

A los venezolanos nos gusta votar para elegir, pero no nos gusta votar y se nos impida elegir. Este 20 de mayo no habrá condiciones para una elección libre e imparcial, nadie vendrá de fuera a garantizar a través de métodos científicos y eficientes, que la votación fue limpia, nadie habilitará a los venezolanos inhabilitados sin justificación alguna por el gobierno, nadie nos explicará la razón de la obsecuente actitud de las rectoras del CNE con el régimen. Volveré a votar en democracia y en libertad cuando mi voto se cuente con limpieza e imparcialidad.

A los sectores democráticos les ruego, así, ruego, unidad, una sola voz, un solo frente, un solo pero fuerte esfuerzo para ganar la batalla de la decencia en Venezuela. Entiendo la diversidad de opiniones y pareceres, pero no entiendo la falta de acuerdos en un momento tan crucial para Venezuela. Es hora de volver a tener un país alegre y optimista. No deseo mencionar personas, pero esas personas que se han embarcado en proyectos personales o de grupo, la historia los condenará.

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