#OPINIÓN No hay café

Ramón Guillermo Aveledo | Foto: Archivo/Referencial |

En el café se puede leer el funcionamiento ruinoso del actual gobierno. No propongo usar las técnicas adivinatorias que ven el fondo de la taza, sino los propios datos que nos da la realidad, siempre tenaz en contradecir la versión oficial de los propagandistas. Usted y yo sabemos cómo ha subido el cafecito mañanero que de gusto popular va pasando a consumo de lujo. ¿Qué pasa?

El Presidente de la Asociación Bolivariana de Industriales del Café (ABICAF) plantea públicamente (EU, 13.03.18, p.1-3) que habría que importar “al menos 600.000 quintales de café” y así lo solicitó al Ejecutivo. Hace un año, el mismo Señor Moreno, estimaba en 200.000 quintales la cantidad necesaria y así “alertó al Ejecutivo” pues nuestras regiones “solo han quedado para producir el 30% del café que se consume en el país” (Finanzas.pedromartinolivares.com. 23.03.17). Según Fedeagro, la cifra planteada recién es apenas superior al cerca de medio millón de quintales que exportábamos en 1998.
Entonces nos sobraba porque producíamos 1.6 millones de quintales, equivalente a 3.4 Kg por habitante, más que nuestro “consumo histórico” de 2.5Kg/hab. En 2018 estaríamos produciendo 0.6 Kg/hab, es decir un poco más de medio kilo por cabeza al año. La última cosecha, la de octubre del año pasado a febrero de éste, ha sido de 450.000 quintales. Con razón pide el vocero de ABICAF que se traiga café “desde Brasil o alguna nación centroamericana”. En ese caso, lo dice quien escribe por lo que caficultores amigos le han contado, que tengan más cuidado, porque el nicaragüense que importaron trajo una variedad de roya muy fuerte.

Pasa que precisamente hace un año el Ministro Castro Soteldo informaba orgulloso que Venezuela producía 3.230.586 quintales de café (Globovision.com, con información de AVN, 23.04.17) lo cual, si fuera verdad, significaría, como él dijo que estaríamos en condiciones de exportar café. Pero no fue así. Nos mienten o alguien hizo un negoción importando o diciendo que importó. O las dos cosas.

Lo cierto, porque se ve en los mercados y en la distribución oficial, ya importamos café. Lo que piden es importar más. Vaya novedad revolucionaria. Venezuela exportaba café ya en la Colonia, desde 1755 lo cual aumentó hasta 1919 y después, con altibajos, fue una constante. Pero importar, jamás.

Ahora, en revolución, importamos gasolina ¡y café! Qué vergüenza. Hay que cambiar de gobierno y de modelo, antes que arrasen con todo.

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