#OPINIÓN Patriota, competente y honesto

Ramón Guillermo Aveledo | Foto: Archivo |

Hace cien años, en 1918, el jurista zuliano Néstor Luis Pérez, preso desde 1913 en La Rotunda, recibió una oferta para ser salir de su ya largo cautiverio. Amigos suyos con buenas conexiones lo habían gestionado. La única condición era que escribiera una carta a Gómez pidiéndole su libertad. La respuesta de Pérez fue lacónica: “No lo haré”. Tres palabras apenas que le valieron seguir en la cárcel hasta 1921 y en 1924 saldría del país al destierro en Estados Unidos y Puerto Rico, donde permanecería hasta la muerte del dictador para regresar a la patria y a su Maracaibo natal, como en la gaita de Gran Coquivacoa, “Sin rencor” que es el secreto de los pueblos para rehacer su convivencia.

No era la primera vez que este ciudadano era perseguido y encarcelado por defender la civilidad. Como Presidente del Concejo Municipal de Maracaibo hubo de renunciar en 1909 por sus convicciones municipalistas y un año después, siendo Vicepresidente de la misma corporación edilicia marabina, terminó en el Castillo de San Carlos de la Barra junto a los demás concejales por intentar usar los recursos legales disponibles en protección de la autonomía municipal. Al salir de allí siguió sufriendo un acoso policial implacable que desembocó en su envío a la temible prisión caraqueña que una vez demolida, por órdenes del Presidente López Contreras, dio paso a la Plaza de La Concordia, apropiado nombre para simbolizar la nueva etapa de esperanza que se abría a los venezolanos.

Con inmensa alegría celebraron en Maracaibo el regreso de Pérez, quien al poco tiempo fue llamado por López Contreras a desempeñar la cartera de Fomento en su gabinete, entonces con competencia en materia petrolera. Tan pronto asumió el ministerio, emprendió como tarea prioritaria la que consideraba asignatura pendiente: “…organizar el negociado del petróleo para permitir la riqueza nacional, que es la industrialización del país”. A su iniciativa se debe principalmente la Ley de Hidrocarburos de 1938, la primera legislación del país en la materia, gracias a la cual se revisó la relación del Estado venezolano con las empresas extranjeras concesionarias.

Como Pocaterra en Memorias de un venezolano de la decadencia, pinta su solidaridad humana, en Venezuela, Política y Petróleo Rómulo Betancourt, opositor al lopecismo, reconoce en Néstor Luis Pérez un ministro “brillante y honesta” pues fue un “venezolano íntegro” y “patriota”.

Valga recordarlo precisamente ahora.

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