#Opinión Por la puerta del sol

Amanda de Victoria | Ilustración : Victoria Peña |

La vida sin estancia propia es un camino largo sin refugio.

Siendo nuestro universo apenas un renglón que se escapa, podemos ganarle una partida al tiempo, creando sin cesar un escenario personal, como la mejor manera de descubrir de la mano de ese tiempo incompasivo que todo pasa, nada queda.

Lo que nos queda es aceptar los cambios y vivirlos sin las nostalgias que implica hacerse viejo “Si un hombre quiere revivir el pasado o dominar el futuro, es mejor que abra espacio para la nueva experiencia de lograr tener un cuerpo sin edad y una mente sin tiempo” (Chopra) ¿De qué manera? Trabajando y luchando contra la oxidación, manteniendo ocupadas las manos, el cuerpo y la mente, creando en la amplitud del espacio que brinda la imaginación, esa herramienta que los fuertes utilizan, predominando en ellos el ánimo dispuesto y la actitud siempre positiva ante la vida. Es necesario aprender a aceptar con hidalguía que envejecemos.

No hay edad que limite ni reprima ser uno mismo y manifestarlo libremente sin tapujos ni coacciones. Ser uno mismo es la más sublime de las libertades. Algunos no encuentran la manera de expresar sus emociones, vivencias e inquietudes ni cómo transmitirlas a otros. Voluntad, un lápiz, un cuaderno y las ganas, impulsan a estimular y a ejercitar la memoria y dar brillo a la dormida musa, describiendo todo aquello que bulle dentro de la mente de cada uno. Hacerlo, sencillamente ayuda a quitarse de encima lo pesado del aburrimiento, el crujir de los huesos, los dolores e impedimentos, como también las pesadas jergas y normas impositivas del mundo en que vivimos.

Los años no impiden al viejo mantenerse en perenne creatividad, la más grata de las emociones es poder volar en un cielo sin cadenas. El montón está en todas partes, el original en nosotros. No hay orgullo más grande que sentirse libre en lo que se escribe, en lo que se piensa, en lo que se sueña, en lo que se siembra a través de los años y en lo que se ha vivido. Nunca es tarde para ser lo que nos hubiera gustado ser. Téngase la edad que se tenga la vida merece ser disfrutada con alegría. Qué doloroso debe ser para un viejo vivir, cuando la vida pesa tanto…

En los libros, en el mundo y en nosotros está todo el conocimiento, todo aquello que sucede que se siente, se es y se ve: La mano de Dios, la luz, el origen, la naturaleza, las guerras, las circunstancias y la vida, incluidos muerte, ilusión, espacio, tiempo, sexo, amor. En estos elementos está la realidad de lo que fue, lo que existe y lo que será. Tal vez sea posible en el futuro, reciclarlo todo por el bien de todos, pero hay algo que jamás se podrá reciclar, el tiempo perdido.

“Desde aquí…” tiene también sus memorias, sus vivencias, historia propia y la de otros, sus escritos y versos guardados con o sin rima a lo largo de los años.

Solidez (Agosto 2007)
Vivo aquí entre legados de prudencia,
Entre risas juveniles y matices de armonía,
Entre libros y una fuente llena de esperanzas.
Con la mente poblada de sueños y recuerdos
Puedo saborear el vino de la vida sin apuro
Y dejar mis huellas marcadas sobre el camino.
Puedo alternar con la luz y con las sombras,
Con el alma y con la vida, interpretando así
Lo espinoso a partir de mi humana solidez.

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