#OPINIÓN Por la puerta del sol

Amanda de Victoria | Ilustración: Victoria Peña |

(13) Desde aquí…

Slow Down (Al paso de la liebre o de la tortuga)

La necesidad es poderosa, lleva a hacer muchas cosas buenas, a crear, lograr metas y trabajar;  pero también pide descanso, tregua, pausa, ¡detenerse! Si la acción es una necesidad, el descanso es un lujo necesario a la vida de todos los seres humanos.

El cuerpo y la mente no son solo trabajo, necesitan descanso, renovación de las fuerzas, dormir. El exceso de trabajo y las responsabilidades generan grandes tensiones, nerviosismo, estrés.

Es necesario hacer una pausa activa para renovar las energías. No basta un medicamento  para calmar el cansancio; la expresión de “No tengo tiempo para descansar” no solo afecta la salud, sino las relaciones familiares, de pareja y laborales.  Dejar la computadora, caminar, estirar las piernas, respirar hondo, mover las articulaciones etc., son ejercicios de gran ayuda cuando se trabaja permaneciendo en una posición por largos periodos. Media hora es suficiente para relajarse y renovar las energías físicas y mentales.

Los  movimientos lentos de la naturaleza pasan casi imperceptibles, ella realiza su trabajo sin prisa. El agotamiento por la prisa se ha convertido en una serie de depresiones y dolores musculares, la sensación de querer sosegarse se reflejan definitivamente en los síntomas que  produce tal condición. La prisa desgasta, mengua las fuerzas que van acabando con la humana resistencia. Para los expertos en la materia se debe atacar cualquier dolor físico, cambio sicológico, observar el entorno y hacerlo más amable.  Cumplido el horario de trabajo llega el momento de ir a la casa a descansar, cosa que no cumple, se lleva el trabajo a la casa continuando con el problema del dolor de la espalda, del estómago etc.

El peor error del hombre está en anteponer a sí mismo el trabajo, dejando para otro día el descanso.  El momento para la familia, para los niños, para la pareja o para el hogar se cambia por la necesidad de producir, producir y producir.  Día por día el hombre se va desgastando hasta que el cansancio y la edad lo rinden, sin haber sacado provecho a los mejores momentos de su vida.

“Triste mundo es este que estamos creando,  en el que no tenemos unos minutos para leerle un cuento al hijo. Tanta prisa tenemos por hacer y amontonar dinero que olvidamos lo único más importante: la vida” (Carl Honoré)

La fábula de Esopo de la liebre y la tortuga, de cuál de los dos podía llegar primero, es una invitación a reflexionar acerca del mundo de las prisas, destructoras de la tranquilidad y la armonía. La liebre es sinónimo de la prisa, la tortuga  la demostración  de que a paso lento se puede llegar hasta donde se quiera. Hemos perdido la capacidad de esperar

No se puede seguir por la lamentable ruta de los poderosos, explotadores y ricos del mundo, para quienes el hombre no tiene valor como individuo sino por el dinero que pueda representarles.

La razón que llevó a crear el movimiento Slow Down (Haz menos, ve lentamente)  enfoca principalmente el camino a seguir para saborear la vida, respirar aire fresco, tranquilizarse, saborear la comida, no ser esclavo del reloj, bajar la velocidad, aflojar los músculos, aminorar el paso.  En muchas partes de Europa se aplica la consigna de llevar una vida plena, encargándose cada uno de su travesía vital.

Hay que distinguir entre ser lento y ser perezoso. Se trabaja para vivir, no vivir para trabajar…

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