#OPINIÓN Señora maravilla, paradigma histórico (2)

Amanda Victoria | Fotografía: Archivo |

“La garantía de todo proyecto debe descansar sobre bases sólidas” (Iraida Finol)
La protagonista de esta historia ya suma 71 años y sigue compitiendo admirablemente con entusiasmo, constancia y fe en sí misma. Hoy es ella un paradigma histórico del que ojalá aprendan los viejos y los jóvenes. Iraida ha aprendido en sus experiencias competitivas que en la vida es infinitamente más importante que la suma de los años, lo que sintamos dentro de nosotros que lo que delata nuestro semblante.

Los años no tienen por qué frenarnos, la diferencia entre lo imposible y lo posible está en nuestra determinación personal, en nuestra osadía y coraje.

Caminar, trotar y ejercitarse es una actividad deportiva que cada día acumula más seguidores. La filosofía del deporte como en todo lo que nos acontece tiene una explicación. Pensamos hasta dónde deseamos llegar en este camino sujetos a normas y entrenamientos que ponen a prueba nuestras capacidades físicas como las motoras y también la creatividad, así mismo nos da la posibilidad de aprender, entrenarnos y potenciar nuestras habilidades y fortalezas física y mental. Al nadar, caminar trotar etc., se libera en nosotros la endorfina, hormona que produce sensación de placer, anula el estrés, las preocupaciones y temores. Aparte de que nos fortalece, hacer deporte es hacer un largo viaje en tiempo breve y sentirse lleno de vida.

Por grande que sea el incentivo de la competencia, en realidad cuando nos medimos con otros en el campo de deporte, por sobre todo nos medimos con nosotros mismos.
Una vez se midió nuestra protagonista a los veintiún kilómetros de Maracaibo, se dirigió a un médico deportólogo para que la supervisara y tuviera la posibilidad de ganar una carrera. Lejos de animarla el médico le aconsejó correr todo lo que quisiera, mas nunca pretender ganar una carrera a sus años. Esto no la amilanó, respetó la opinión del médico pero no la compartió: “Dedíquese usted a ser médico que yo me dedicaré a ganar” -esa fue su respuesta. Cinco años después bajo la supervisión del mismo médico, ganaba Iraida su primera carrera y su primer trofeo, de manos de quien quiso desanimarla.

La constancia vence lo que la dicha no alcanza, ella es protagonista de sus propios desafíos, escribe su propia historia. . Sus mayores apoyos son sus hijos y amistades. “Solo los que se arriesgan yendo lejos, pueden descubrir lo lejos que pueden llegar” (T.S. Eliot)
En una de sus carreras—dice ella, específicamente en el “Caracas Rock” cuya característica es ser muy colorida, alegre y acompañada de grupos de rock, algunos corredores se disfrazan, de allí le surge a Iraida la idea de disfrazarse de “Mujer Maravilla” demostrado con sus condiciones físicas a viejos y a jóvenes que el ánimo es la llama que aviva cada paso, cada avance, ya que a veces no hay segundas oportunidades. En la vida como en el deporte es “ahora o nunca”, allí radica la gran diferencia de quedarse clavado en una vida inútil o sacarle provecho y vivirla hasta el final. Nada es gratis para nadie, menos todavía iniciarse en el deporte en edad avanzada para poder ver un sueño hecho realidad…
Planificar, organizarse, disciplinarse, ajustarse a las reglas produce sus frutos, igual que mantener fija en la frente la meta para que el plan resulte. No hay felicidad más grande que cumplir nuestros propios proyectos de vida.

Los años no le han impedido a Iraida creer en ella y dar la batalla hasta al mismo diablo, su lucha le ha garantizado el logro de sus más nobles objetivos.

Capítulo final próxima semana.

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