#OPINIÓN Silencio que preocupa

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

La situación de Venezuela es cada vez peor. Difícil era imaginar que pudiera haber llegado a este punto, aunque sabemos que un país nunca termina de hundirse. Venezuela es hoy un infierno. Dante describió muy bien lo que es el infierno, por eso cada vez que observo lo que ocurre en nuestra patria, recuerdo la obra de Dante Alighieri, su Divina Comedia, donde describe con detalle el Infierno junto con el Purgatorio y el Paraíso. Quizás no se asombraría el Dante si viera la Venezuela del socialismo del siglo XXI y lo comparara con su Infierno. Dolorosamente Venezuela hoy es el Infierno dantesco que leemos en esa obra cumbre de la literatura italiana. Un régimen que comenzó hace veinte años ofreciendo, con palabras de El Libertador Simón Bolívar, “la mayor suma de bienestar posible”, ha devenido en la mayor suma de tristeza, pobreza y malestar posibles. Y el gobierno tan contento como si nada ocurriera, como si el problema no fuera con él. Lo único que responde el gobierno frente a esta tragedia, es pura mentira, falsedad, tergiversación de los hechos y una verdad elocuente que esconde.

Pues bien, frente a esos hechos que preocupan y han hecho huir del país a más de tres millones de compatriotas, no hay una respuesta contundente de quienes nos oponemos al gobierno. El régimen nos enmudeció. Dónde está la elocuencia de Chúo

Torrealba? Qué se hizo la calidad de tribuno y de oratoria de Ramos

Allup? Qué pasó con la capacidad de lucha y esfuerzo admirables que tuvo en una época Henrique Capriles? Ledezma está huyendo, Leopoldo López preso, Julio Borges exiliado, Requesens preso, Arria entre diplomáticos buscando ayuda me imagino, total, silencio absoluto de la oposición. No puedo decir que nada estén haciendo, quizás los movimientos que organismos internacionales han comenzado a anunciar, se deba a conversaciones con muchos de ellos, seguramente se levantan cada día más preocupados por lo que ocurre en nuestra patria, pero hace falta que hablen, que expliquen, que orienten a un país sin rumbo y desconcertado. Sólo he visto a María Corina Machado caminando incansable por la geografía venezolana, llevando aliento al entristecido pueblo venezolano pero sola, como si nadie quisiera acompañarla, salvo su grupo de partidarios que no sé cuán grande será y que en todo caso es solo una parcialidad. Diría con san Pablo “es hora que despertemos de este sueño que padecemos”, Venezuela no resiste más, es hora de una unidad efectiva entre todos los que nos oponemos a esta diabólica aventura que padecemos desde hace veinte años. No importa quién sea presidente después de Maduro, quien sea deberá convocar a todos para la reconstrucción nacional.

Es hora del desprendimiento, de la unidad, de la entrega personal sin ambiciones para salvar a Venezuela. Les debemos ese sacrificio a nuestros hijos, de lo contrario, seremos tan responsables como el gobierno de la tragedia humanitaria y política que sufrimos y eso es imperdonable.

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