#OPINIÓN Sin luz

Ramón Guillermo Aveledo | Ilustración: Victoria Peña |

Cuando escribo ha habido otro apagón. La gente sale temprano de sus oficinas, baja por las escaleras porque no hay ascensor. Los negocios cierran antes o, si están abiertos, aceptan solo efectivo que escasea, porque “No hay punto”. Hay, pero no está funcionando. El apagón. A otros, por lo mismo, se les cayó el sistema y tardarán en reiniciarlo. En la calle, veo un gentío en las paradas. Hay mucho menos unidades de transporte. Problemas con los repuestos. Escasez de baterías y de cauchos que el gobierno dice que no faltan, sino que los esconden. Costos muy altos en el mantenimiento que acaban provocando daños en los vehículos.

El gobierno que creó hace años un ministerio para la energía eléctrica, que trajo de asesor al general cubano Ramiro Valdés, de quien no se sabían esos conocimientos, importó una plantas de emergencia y nada. Hace también bastante tiempo que anunció la militarización del servicio eléctrico para evitar sabotaje, o “saboteo” como por algún motivo desconocido prefieren decir, acaso sea por la consonancia. Entonces, una de dos, o la alta oficialidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana es tan incompetente que no puede cuidar como le ha sido encomendado el sistema eléctrico al punto que los escuálidos  fascistas apátridas, traidores, etc, etc, logran realizar impunemente sus actos criminales. O eso no es lo que pasa, sino que los incompetentes son los jefazos del ministerio y Corpoelec  que sencillamente no pueden con eso.

La verdad verdadera, única e incontratable es que es mentira lo de la guerra eléctrica, incluso lo de la iguana contra revolucionaria aquella y que están en el gobierno los responsables de la crisis eléctrica que cada vez  afecta más a Caracas, que hizo erupción en Maracaibo y que viene ya larga en cualquier región del país.

Con una economía por lo menos a media máquina, menos producción industrial y menos actividad comercial, menos agricultura que consume electricidad en pozos, bombas y riesgos, tiene que haber bajado el consumo sensiblemente. ¿Cómo se explican las fallas? ¿Son de generación? ¿O son más bien de transmisión y distribución? Inversiones que no se realizan, mantenimientos que no se hacen, profesionales que se han ido, inventario de partes y repuestos escasos, pocas cuadrillas para atender las averías.

El país se ufanaba de un sistema eléctrico moderno. Edelca, Enelven, Enelbar, Enecol, EDC, públicas las cuatro primeras y privada ésta, eran empresas reconocidas y respetadas. Cadafe tendría sus defectos, muchos para mi gusto, pero en nada, profesionalismo, servicio, se compara con lo que estamos viviendo.

¿Cómo lograron hacer este milagro al revés? Como todos sus demás “éxitos”, a base de desorden e incompetencia, menosprecio del conocimiento y corrupción, dirección errática y gerencia incompetente. Este gobierno sin luces, nos deja sin luz. Los apagones son un síntoma, uno más, del barranco de atraso en que nos ha lanzado este gobierno.

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