#OPINIÓN Todos contra todos…

Sergio Borgel | Foto: Archivo/Referencial |

Es grato retornar a nuestros escritos semanales en EL IMPULSO. Nos tomamos unos meses para reflexionar sobre muchas cosas. La familia. El país, su gente y la crisis. Una crisis que ha trastocado las estructuras de sostenimiento de la nación. Un quiebre ético moral terminal de nuestra sociedad, que nubla toda posibilidad de entendimiento entre los distintos factores que la integran, con el agravante, de que pareciéramos encontrarnos en una orfandad de dirigencia muy seria que imposibilita el trazado de la ruta más adecuada y menos traumática para salir de esta merecida herencia…

Pasó el 20 de mayo sin mayores sobresaltos ni sorpresas. En lo personal, apostamos al voto popular como catalizador de una crisis inducida por una avalancha que pudiera haber derivado en el quiebre del aparato militar que haga respetar resultados y encausar la transición. Eso no fue posible porque el país no voto. El mensaje del candidato no fue capaz de enganchar el voto masivo y romper la abstención. Eso es historia. El mandato que envió el país a la clase dirigente fue muy claro. En las actuales circunstancias, hemos perdido la fe en el voto popular como instrumento de cambio político. La misma dirigencia con el tira y encoje del “vamos,y ahora no vamos, pero después si vamos de nuevo”, se ha encargado de desmotivar al país entero en relación a la posibilidad de logar lo que logramos el seis (6) de diciembre del 2015, cuando la avalancha de votos pasó por sobre las trampas y el ventajismo, que si existen, y aplastó la pretensión vandálica de estos usurpadores de la historia…

Habrá quienes dirán: ¿y de que sirvió eso si después nos despojaron de tres diputados y neutralizaron a la Asamblea Nacional?. Obviamente eso es verdad, pero el hecho concreto electoral fue exitoso y la crisis derivada de ese éxito electoral, pudo generar cambios importantes, que por impericia o rivalidades de la dirigencia opositora, no se lograron en su momento. Como por ejemplo, el aprovechamiento de la fuerza de calle para cambiar el CNE. A eso apostamos el pasado 20 M. A generar una crisis derivada de la avalancha del voto popular y obligar la transición mediante el quiebre interno del aparato de poder constituido. Lamentablemente, los objetivos no fueron alcanzados, por ahora, para la toma del poder hacia la transición…

Luego de esto, encerrarnos en un laberinto de improperios tendentes a señalar culpables o eximirse de responsabilidades porque “yo te lo dije”, a nuestro modo de ver no tiene sentido. Quienes apostamos al voto, no lo logramos, por lo tanto asumimos nuestra responsabilidad frente a la historia. Fue nuestra decisión y aceptamos con humildad que nuestro mensaje no llego a las grandes mayorías del país. Asimismo, entendemos que el régimen ha quedado una vez más desnudo en sus trampas frente al mundo. Debemos actuar con la ponderación que la hora exige. El hambre demanda unidad para continuar la lucha…

Mis comentarios:
.- Es obvio que los resultados no son los correctos. La soledad de los centros de votación de todo el país nos indican que el 48% de participación en una cifra cuestionable.
.- Quienes votamos, no dejamos espacio para arrepentimientos posteriores, en el entendido de que, desde adentro, documentamos las trampas.
.- Vamos a impugnar los resultados, porque el país requiere saber la verdad…
Las cicatrices de las heridas son remedio contra el mal, los golpes curan hasta el fondo de las entrañas…(Proverbios 20 – 30)

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