#OPINIÓN Vivir honestamente a nadie le hace daño

José Gerardo Mendoza Durán | Foto: Archivo/Referencial |

Se habla de que las personas afortunadas siempre se quejan de todo y las que carecen las inventan, no hay duda que quien inventa más es quien ha tenido una vida difícil y limitada, he visto o hemos visto salir desde el fondo de la miseria a muy pocas personas, salir del tremedal a esfuerzo propio, sin palancas en la forma más ética y escrupulosa, logrando tener el éxito, libre de manchas y señalamientos, como ha quedado comprobado a través del tiempo, dejando huellas imborrables y presentes mediantes sus hijos, descendientes de honestas familias que dan ejemplo de buena formación y dignidad, heredadas de sus padres sin quebrantar la enseñanza recibidas, por ejemplo antes de ser hombre de negocio primero ser caballero, usted hijo sea muy honesto, el tramposo no tiene futuro, nadie cree en él y la gente le huye, el mejor ejemplo es cumplir con sus compromisos y no decir mentira, que su palabra sea un documento, respete usted a sus hijos y el futuro de ambos.

Vivir honestamente no le hace daño a nadie, tranquilos de conciencia y serenos de espíritu. Así es la mejor vida, esto podría ser parte de la regla de vida o decálogo para buscar mejor convivencia y combatir esta pelea visceral que parece que la crisis nos ha llevado a lo peor de la humanidad, como comiéndose uno a los otros sin sensibilidad, logrando con el hambre y la miseria como que fuese tarea, da la impresión que es la ruina del país conduciéndonos a todos a la desesperación y pobreza extrema, sobre todo espiritual de forma indolente invencible.

Envié estas reflexiones con la esperanza de que le sirva a alguien que ande por ese mal camino de querer llevar a todo el mundo por delante, sin que le importe las consecuencias como he escuchado decir esta frase “Él que se jod…, primero yo”. Sin importarle nada o como he oído a varios padres mi hijo es una lumbrera, ese se lleva por los cachos al más pintao y ahora esta enchufado y en menos de ocho o diez años amasa una fortuna que los números no alcanzan para describirla y vuelve a decir el padre ese hijo mío me supero en grande, yo he sido hábil pero este es un súper campeón y es muy poco lo que trabaja haciendo honor a aquel decir que el que trabaja mucho no tiene tiempo de hacer dinero.

Por ellos mi Dios, ¿ será que no te has dado cuenta a donde hemos caído?, todo lo que se oye hablar en la clase media y trabajadora es un clamor de lamentos a voz pópuli, solo pensar en su alimento, que no le alcanza su sueldo, su pensión ni para comprar el desayuno, como será el almuerzo y la cena de sus hijos menores, el dolor de los padres que viven de un sueldo, ver a un niño muriéndose y sin recursos en hospitales que son tan indolentes y están obligados a dar y proteger la salud de todos y los obligan a llevar los exámenes de laboratorios a costo de 15 y 20 millones de bolívares y el doble de esto y las medicinas, si es que Dios nos envió este castigo, está muy largo, devuélvenos el país de gente buenas, nobles, gobernantes un país en paz el que todo era abundancia y no esta crueldad de hoy, respeto, humanidad,decencia,producción y cero hambre.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

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