Petro y alma llanera

Leandro Rodríguez Linarez |

El “Petro”, como han dicho distinguidos especialistas, no es una criptomoneda, no cumple con las características para serlo, no es más que un bono que emite el gobierno en contra de la constitución, así como de la ley de hidrocarburos, pues compromete yacimientos minerales y petroleros. Maduro lo hace como un intento desesperado para continuar financiando la imposición del modelo cubano de élites, ante las sanciones que le produjo evadir el revocatorio, por todo lo que causó y significa la ANC, así como por la realización de regionales y municipales alejados de la constitución, del espíritu democrático y, al parecer, debe esperar más sanciones por lo ocurrido en El Junquito.

Después del “Petro” no viene nada más, para una criptomoneda o bono es condición sine qua non la confianza, como sabe todo el planeta, al chavismo le sobran características que lo tipifican, la desconfianza es probablemente la más representativa ¿Cómo puede haber confianza? Es un gobierno comunistoide sin respeto a la voluntad popular, instituciones públicas partidizadas, una economía distorsionada por leyes impuestas, controles innaturales, con violencia institucionalizada y, para colmo, sin constitución escrita, los 545 constituyentes, sus ocurrencias e imposiciones, es lo que hoy define la vida jurídica de la nación.

A diferencia de los errores de Chávez, los de Maduro no cuentan con bonanza petrolera que permita hacer borrón y cuenta nueva, aunque el barril recupera su precio, el gobierno, en otra de sus inefables consecuencias al país, dejó destruir por negligencia y corrupción lo que antes era la tercera petrolera del mundo. Lo que afecta la entrada de divisas no son los “bajos precios” del barril (que volvieron hacer altos) sino que día a día PDVSA produce menos, hoy produce menos de la mitad de lo que producía antes de “la revolución”, de paso, se agigantó exponencialmente el tamaño del Estado, la deuda externa.

El presunto “diálogo” es una insania política, no porque se esté deseando adelantar un fracaso inevitable, sino que éste, al igual que los anteriores, se define por la falta de voluntad del régimen para hacer mea culpa y corregir el autodestructivo rumbo al cual se le está acabando el camino, aunque implosiona, solo desea constitucionalizar el castrismo a través del reconocimiento de la ANC, en pleno proceso de acercamiento continúa actuando con el mazo dando, aferrado a la violencia que se desprende de instituciones secuestradas.

El gobierno trabó todas las vías democráticas y constitucionales para superar sus errores, hoy ya no hay crisis, las crisis son circunstanciales, en Venezuela padecemos las consecuencias planificadas de un modelo maquiavélicamente impuesto, destructor de calidad de vida, represor, generador de pobreza esclavizada a la sobrevivencia, a dádivas racionadas por un gobierno cuyo talante totalitario lo excluyó de la comunidad internacional.

El régimen provocó que el único acercamiento posible con factores democráticos sea para sentar las bases a un nuevo gobierno, aunque sea tarde decirlo, sin mayores tragedias. @leandrotango

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