Planteamientos – El Síndrome De La Infoxicación

“En su momento tuve el atrevimiento de definir un neologismo que ha tenido cierto éxito: infoxicación. La palabra definía el exceso informacional, de intoxicación informacional, en la que tienes más información de la que humanamente puedes procesar y, como consecuencia, surge la ansiedad (técnicamente information fatigue syndrome). En inglés el término es information overload (sobrecarga informacional). Pues bien, la infoxicación es un problema de nuestra sociedad y, por tanto, también una gran fuente de oportunidades. Cuando definí el término, Google no existía. El spam era, quizás, una predicción de algún visionario al que nadie hizo caso. La situación es hoy peor de lo que podíamos imaginar”.
Quien así habla es Alfons Cornella, a quien se le atribuye haber acuñado el término y los terapeutas gestálticos y psicodramatistas, no vacilan en considerarlo como un síndrome caracterizado por la ansiedad y la angustia que se genera por efectos de la posibilidad de perder comunicación y no sentirse en condiciones de encontrar la información buscada.
El tema es recurrente en los foros mundiales, donde se debate acerca de las tecnologías de información y conocimiento, como corresponde a una sociedad “red” que hace palidecer a quienes nos asombramos cuando leímos por vez primera el fantástico y genial relato de Jorge Luis Borges, la Biblioteca de Babel, cuyos espacios serían insuficientes para almacenar el caudal de información que hoy se genera, superior un rato largo al que se produjo en todos los siglos anteriores de nuestra civilización.
Un especialista en el estudio de la sociedad informacional o “infocapitalismo”, como también la denomina, sostiene que la juventud actual (nativos digitales) o la generación punto net, como la llamarían otros, tienen una estructura de pensamiento fragmentada, menos profunda pero más creativa, ya que están acostumbrados a saltar de un tema a otro, como al navegar por Internet a través de hiperlinks o hacer zapping. Ante la multiplicidad de estímulos, captar el interés de usuarios y consumidores es un tremendo desafío. Para tomar cualquier decisión, la información disponible satura e inmoviliza. No hay tiempo para analizarla, cotejarla, digerirla. Todo parece igualmente importante y urgente, y muchas personas, para combatir la parálisis que esto les genera, optan por ocuparse de todo al mismo tiempo. Practican el multitasking, es decir, la capacidad de hacer varias cosas a la vez.
En un excelente ensayo sobre el tema, publicado en el año 2010, en la Revista digitalizada La Nación, la periodista argentina María Gabriela Ensinck, refiere que ya los expertos en salud laboral están atendiendo a un segmento cada vez más numerosos de adictos a los teléfonos inteligentes: los crackberries, o sea, los que no pueden dejar de contestar llamadas, o enviar y recibir mensajes desde su móvil sin importarles  la hora y el lugar: lo hacen en medio de una reunión de cualquier tipo, una conferencia, social, en el cine, y hasta en el baño.
La edición anual del evento chileno BlowPower ya se ocupa del asunto. La discusión se orienta a develar causas y dificultades, buscando opciones de salida a ese alto consumo de información y del nacimiento de nuevos medios que a diario lo estimulan con la producción incesante y abrumadora de datos: usar evernote, la pestaña topnew de facebook; evitar procastinear, el retuiteo; disponer de un lector de feeds “preferiblemente en la nube”; desconectarse (De-tech) de vez en cuando; apagar el computador, declararse offline; capturar solo la página web de tu interés; son algunos de los consejos que ofrece, por ejemplo, la Original Community Manager para que Internet no devore nuestro tiempo libre, con la advertencia final: Esperamos haberte sido de utilidad y no haberte infoxificado un poco más”.
Según se ha señalado, una idea-fuerza que no está en quienes padecen el síndrome es que nuestros cerebros necesitan estar “desenchufados” para procesar nuevos intputs intelectuales y renovar el pensamiento creativo. Es como el estómago, si lo atiborras de comida chatarra ya sabes a lo que te expones, y en la red más de un internauta está encantado ingiriendo información basura en grandes cantidades. La sugerencia es una dieta informacional.

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