Planteamientos – UCLA: el tema de la intervención

Alexis J.Guerra C. |

¿Qué podemos decir? ¿De nuevo el fantasma de la intervención merodea por la institución? Como para recordar una vez más la fábula del niño y el lobo. ¿Cuánto tiempo llevamos en eso? ¿Cuán efectivos son los ejercicios tradicionales para conjurar una voluntad política? ¿Qué tipo de respuestas se generan ante la crisis? Las dudas están allí, alimentando la necesaria reflexión como base para superar la inercia.
Las universidades no son, en sentido estricto, independientes del Estado. Ni siquiera las universidades públicas de gestión privada. La autonomía plena es un mito. No existe como tal. Desde el punto de vista institucional y político, lo que se tiene es la autonomía relativa, condición del propio Estado-Nación.
El país ha presenciado intervenciones de universidades bajo gobiernos dictatoriales y democráticos. Antes y después de 1958. Para ir bien lejos, en un visión histórica del tiempo estructural, con Bolívar y Vargas se interviene la Universidad Pontificia y Colonial. A inicios del siglo XIX. El proceso secular no se detuvo. Guzmán Blanco y el propio J.V. Gómez hicieron lo suyo. En el siglo XX, iniciándose la década de los setenta, bajo el gobierno democrático de Rafael Caldera se produjo la intervención militar o allanamiento de la UCV.
A partir de esa época, con la creación de las denominadas “universidades experimentales”, se consagró la intervención del gobierno por la vía de la designación o nombramiento de las autoridades, como una política de Estado. La “democratización” de algunas universidades abre un paréntesis en ese proceso. Entre ellas, nuestra Alma Mater. Paradójicamente, fue un Rector designado (Ricardo García de Longoria) quien sustituyó a otro (Carlos Zapata Escalona) sin terminar este su período, artífice importante desde el punto de vista político en la aspiración de autoridades electas por la comunidad.
En el marco de esa autonomía relativa alcanzada, la posibilidad de ejercer voto pleno en el seno del Consejo Nacional de Universidades (CNU), al igual que las denominadas autónomas, se presentó luego de consagrarse en la CRBV, (segunda parte del artículo 109). A inicios de la década del siglo XXI, bajo el gobierno de Hugo Chávez, se puso en marcha esa iniciativa. No cristalizó por razones políticas. En medio de los sucesos de abril, se engavetó el Proyecto elaborado bajo la gestión del Rector Franchesco Leone.
En la última década, renace el fantasma de la intervención. El argumento que se esgrime es la imposición de un rector por parte del MPPECyT. Pocos advierten que tal designación opera por una decisión de un cuerpo colegiado que lo elige. Que hay un procedimiento instituido en el CNU, donde hay casos pendientes relacionados con la ausencia absoluta que incluyen a universidades autónomas y otros que se resolvieron, como el de la Universidad Simón Bolívar, donde también se hablo de intervención.
En medio de la controversia jurídica existente y la falta de pronunciamiento por parte del TSJ con relación a las elecciones, está la figura de Rector (a) Encargado (a) y de Rector (a) Interino (a), aplicable a los otros cargos rectorales. Son momentos de un proceso avalados por los hechos, constituyen una práctica. En mi opinión inconsistente. Sin obviar, para nada, que lo electoral universitario ha estado sujeto (otro error), a lo electoral gubernamental. Sujeto a esta dinámica, el fantasma de la intervención, aparece y reaparece, envuelto en la bruma de la inercia que produce la crisis, sin atisbos de salidas para superar la entropía del sistema.

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