Presidente, Obras son Amores…

Algunas personas me comentan que no salimos´del “monotema”, queriendo decir con ello que siempre nos estamos refiriendo al tema del Presidente y de su gobierno. Es verdad, quizá ya fastidie bastante ser tan monotemático, pero es que este señor tiene al país en vilo, tiene al país enfermo y cada cosa dicha por él tiene unos efectos tan destructivos, que deben quedar registrados en notas de prensa, artículos de opinión, videos, grabaciones para radio, etc, porque es tan increíble lo que dice y hace, que en el futuro  alguien pudiera decir que es mentira.
Hay muchos otros temas de qué hablar. Esta semana, por ejemplo, Benedicto XVI irá a México y Cuba. Rajoy se arriesga con una propuesta de austeridad para España que no tiene antecedentes, la carrera presidencial republicana en USA se ha tornado polémica e interesante, el conflicto en Siria está muy peligroso, la solicitud de Guyana a la ONU para una extensión de su plataforma continental es preocupante, ¡por fi n! el gobierno venezolano algo ha respondido sobre el asunto, la campaña de Capriles casa por casa tiene muy preocupado al gobierno, en fi n, hay muchos otros temas, pero de nuevo me quedo, por hoy todavía, con el monotema, al fi n y al cabo el destino y futuro de Venezuela nos preocupa mucho. El Presidente regresó de Cuba después de tres semanas (21 días dijo él). Se sometió en la isla antillana a una tercera operación quirúrgica por el cáncer que padece. Lo noté demacrado, voz quebrada, mirada perdida, paso muy torpe, sensiblero, diría que lindando en lo cursi, con excesivas referencias religiosas y clericales. Habló de dos cartas, una al Cardenal Arzobispo de La Habana y otra al Nuncio papal en Cuba, por unas oraciones hechas por su salud. Muy distinto al tratamiento que el Presidente ha dispensado a los equivalentes personajes en Venezuela. Habló de una fuerza indómita que le domina su alma y le hace brotar un gran amor por Venezuela y que es esa fuerza lo que lo mantiene en pie, lo cual revela que está bastante enfermo. No es la primera vez que habla de su amor por Venezuela. En la campaña de 2006 dijo que “es más que amor, frenesí”.
Sin embargo, en el mismo acto que nos habla de tanto amor por Venezuela y su gente, no explica por qué, amando tanto a Venezuela, se va para Cuba a operarse y, queriendo tanto a Venezuela, lanza también una artillería despiadada contra sus adversarios con todo tipo de epítetos y lanza una advertencia a los gobernadores de estado que han venido denunciando el mal estado de las aguas utilizadas para el consumo humano. Puede ser que el Presidente crea que la denuncia no tenga fundamento, pero si él quiere, si ama tanto a Venezuela debería llamar a los gobernadores denunciantes para que le expliquen la razón de sus denuncias y ver qué de verdad tienen, pero no de una vez descalificarlas y darlas por infundadas y como parte de un plan terrorista. Está en juego la salud del pueblo venezolano que él dice amar tanto y obras son amores Presidente, y no buenas razones. Qué tristeza, qué indignación y qué vergüenza sentí como venezolano, al ver bailar y cantar al Presidente, horas después que se anunciaba la noticia del doloroso asesinato, a manos de la policía científica, de la joven hija del Cónsul honorario de Chile en Maracaibo. Presidente si ama tanto a Venezuela, si siente esa fuerza indómita, ocúpese más de ella. Obras son amores y no buenas razones.

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