Reflexiónb – La cadena del Diablo

William Amaro Gutiérrez |

Las cadenas son un símbolo de opresión, esclavitud y dependencia forzada a algo o a alguien. Y las circunstancias son elementos propicios para encadenar a las personas. Donde podemos ver con más precisión esta situación es en el plano político. Gobiernos que propician situaciones críticas para quedar como única opción que les queda a los ciudadanos para sobrevivir y estos sientan que es su protector.

En el plano espiritual, el cual es el que nos asiste con premura en esta hora, tenemos que decir, que son, precisamente, las circunstancias, el instrumento favorito donde actúa Satanás para encadenar a la humanidad y ponerla a su servicio. Y el mundo de la cristiandad, el ciudadano común, no escapa a este encadenamiento diabólico. A diario sabemos de personas que parecían muy buenas, solidarias y conscientes del dolor y las necesidades de los demás. De familiares, vecinos o amigos de toda la vida que ayudaban a otros. Y hoy, amparados en las circunstancias, les especulan, hacen trampas y niegan un simple auxilio a esas personas a quienes supuestamente amaban, querían o simplemente estimaban. ¡Triste!

Sin embargo, el hombre está en capacidad de tomar decisiones que no lo hagan esclavos de ellas. Cuentan con libre albedrío, por lo cual están capacitadas para hacer las decisiones correctas y no dejarse llevar por las circunstancias que lo conducirán a la perdición. Por ejemplo, hay personas que nacieron de padres que no creen en Dios y eso los alejó de su Creador. Pero tienen la capacidad para rectificar. El cónyuge que argumenta una razón “de peso” para serle infiel a su pareja. O el comerciante que justifica el engaño o la trampa por cuanto “así se manejan los negocios”. Son cadenas de circunstancias que parecen normales a la hora de hacer decisiones, pero que a los ojos de Dios son inaceptables.

La Biblia es la única regla de fe que tiene el cristiano. Dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano”, Apoc. 20:1 Para aquellos que buscan desprestigiar la Santa Biblia, argumentando que es muy difícil de entender y sobre todo el Apocalipsis, déjenme decirles que es muy sencillo. Cuando el libro registra que el ángel descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano, se refiere a que Satanás será encadenado por mil años precisamente por una cadena de circunstancias. Es un simbolismo que está muy claro y que nos llena de gozo y esperanza. Las circunstancias son el hecho de que quedará solo en la tierra por cuanto los salvos ya estarán en el cielo. Luego, los impíos, aquellos que no aceptaron a Jesús como su Salvador y la encarnación del mismo Dios, si están muertos, serán resucitados para sufrir la segunda muerte, la eterna, y el Diablo será el último en ser exterminado.

“Sin poder salir de la tierra, no tendrá el privilegio de ir a otros planetas para tentar y molestar a los que no han caído. Durante ese tiempo Satanás sufrirá muchísimo. Desde la caída, sus malos rasgos han estado en constante ejercicio. Pero entonces será privado de su poder y abandonado para reflexionar en el papel que ha desempeñado, y para presentir con temor y temblor su espantoso porvenir, cuando tendrá que sufrir por todo el mal que llevó a cabo y ser castigado por todos los pecados que hizo cometer” Libro. La Historia de la Redención. Elena de White. Hasta el martes Dios mediante. Próximo artículo Oraciones contestadas.

William Amaro Gutiérrez
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