El rincón de los miércoles 02-01-13

En esta primera columna del año es necesario formular votos por la recuperación total del país y de su gente. Aunque parezca una misión imposible hay que hacer el mayor de los esfuerzos para volver a la normalidad y diseñar nuevas políticas que apunten al mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos, que al fin y al cabo, son los beneficiarios o víctimas de las buenas o malas acciones de los gobiernos. 2012 pasa a la historia nacional como el año donde la violencia ocupó todos los espacios. Miles de venezolanos fueron asesinados en las calles, con mayor incidencia en los barrios populares, donde impera la Ley del Revólver. Las muertes han sido en su mayoría jóvenes entre los 16 y 29 años, víctimas de un sistema que ha sido incapaz de detener esta vorágine de terror, donde se le rinde culto a la violencia y no a la tolerancia y a la solidaridad. Los gobiernos regionales han sido incapaces de instrumentar acciones destinadas a mejorar el clima de inseguridad de los centros urbanos y rurales del país, al menos esa asignatura está pendiente y no figuró como prioritaria en las ofertas electorales pasadas de los candidatos oficiales y opositores. Que se sepa, no hubo ningún debate serio en torno a este problema que tiene contra la pared a la sociedad civil y pareciera que tampoco lo habrá en el futuro. Así como se discute en los Estados Unidos la posibilidad de la Ley que permita un estricto control de armas, en Venezuela es de urgencia activar un plan de desarme para evitar que el número de muertes siga aumentando y termine descapitalizando el recurso humano del país.
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Por otra parte, el 2013 no presenta señales de ser mejor que el año que se acaba de marchar. Ya en sus postrimerías se comenzaron a escuchar con más fuerzas los rumores de una devaluación de la moneda nacional, que traerá como consecuencia un escandaloso aumento de los precios, especialmente en los productos del consumo diario. Si a eso se une la inflación galopante que nos viene golpeando, la especulación añadida y la falta de recursos de la población, estamos ante un cuadro verdaderamente dramático, inimaginable para los más pesimistas. Me cuentan algunos comerciantes que las ventas durante el mes de diciembre tuvieron un ligero repunte, pero aclararon que se trata de un mecanismo de defensa del consumidor para adquirir insumos con precios del 2012 antes de la subida global que se anuncia como inevitable. El gobierno, lamentablemente, se ha gastado un dineral comprando armas en el extranjero y no invirtiendo en los espacios productivos del país. El discurso de una supuesta invasión del Imperio quiso ser el argumento para semejante decisión armamentistas. Los perros de la guerra montaron su fiesta a costa de los venezolanos y vendieron a gusto tanques, AK47, aviones chinos y rusos y toda clase de “jugueticos”, muchos de ellos calificados de chatarra militar. Las importaciones de alimentos crecieron una enormidad mientras la producción agrícola nacional se desmoronaba por falta de estímulos. El control de cambio sigue sin ofrecer resultados que no sean los casos de corruptela que son una constante desde 1982 cuando se creó el sistema. Muy pocos países en el mundo tienen controles de este tipo que alimentan la manipulación de las divisas. El dólar y el euro alcanzaron en este diciembre cifras especulativas nunca vistas.
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¿BARQUISIMETO? Esta ciudad está necesitada de buenos administradores, que sean menos político-partidistas, con más ciudadanía en su desempeño, capaces de sensibilizarse frente a los problemas y aportar soluciones para acabar con el caos que se sufre hoy día. La capital larense fue una vez la ciudad más apetecida del país, todos querían convertirse en “barquisimetidos” por una envidiable calidad de vida y de la calidez de su gente. Ese clima de placidez ya no existe y en las estadísticas se ha convertido en una lamentable referencia de ciudad violenta compitiendo con otras regiones en número de homicidios y secuestros. Las calles y avenidas en el peor de los estados, casi desaparecidas las zonas verdes y el abandono a los parques y plazas es un monumento a la negligencia de quienes están obligados a proteger esos espacios. Los recursos municipales se desvían hacia campañas dirigidas al culto de figurones de la política y no a la inversión pública. Mientras crece el parque automotor con sus funestas secuelas disminuyen los planes de contingencia para enfrentar el caos vehicular. La ciudad convertida en un gran estacionamiento. Qué alentador sería que los candidatos a la Alcaldía capitalina debatieran públicamente estos temas en la campaña para elegir nuevas autoridades municipales, pero… UNA BUENA: Ya el Cardenales está en el Round Robin con mucho chance de ir a una final y conseguir un título que le ha sido esquivo y que necesita su fiel fanaticada. Es una asignatura por cumplir. También nos llena de ilusión asistir a la Copa Libertadores con el Deportivo Lara después de muchas décadas de ausencia en la cita futbolística más importante de nuestro continente…

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