El Rincón de los Miércoles 16/07

El recién finalizado Mundial de Brasil nos ha dejado varias enseñanzas sobre las cuales meditar sobre el futuro del deporte rey y las connotaciones geopolíticas que tiene. Una de ellas ha sido la incorporación de los países en desarrollo a una competencia que parecía destinada a un grupo donde era muy difícil entrar sin las credenciales requeridas.

Ha sido muy grato ver en esta oportunidad a equipos de nuestro continente mirar de frente a selecciones consagradas a las cuales siempre se miró de soslayo. Colombia, Costa Rica, México, y alguna representación africana que animó y entusiasmó en Brasil enseñaron al mundo sus capacidades para jugar al fútbol, que ya no son pocas como sucedía en el pasado. También se puso de manifiesto un cambio en las preferencias de millones de aficionados en todo el mundo a causa de los sistemas de gobierno que imperan en cada país participante.

En la final del Mundial observamos inéditas posturas favorables a Alemania sobre Argentina. Cuando preguntamos las causas de ese fenómeno las respuestas eran muy parecidas. No querían los aficionados que la presidenta Cristina Kitchner fuera a utilizar una selección campeona para aprovecharse políticamente de esa hipotética posibilidad.

Ganaron los alemanes a una argentina que hizo todo lo posible para que eso no ocurriera. Se cumplió una vez más aquello que el fútbol era un invento de los ingleses donde casi siempre ganaban los alemanes. En el duelo final Low movió a sus hombres con mucha precisión, sin especular, con orden de resistir los ataques de la flota sureña y disputarle cada palmo de terreno a sus adversarios. Poca suerte tuvieron los argentinos en las oportunidades donde pudieron romper el fuerte celofán de los noventa minutos. Y la verdad sea dicha, quizás la ausencia de Ángel Di María se hizo notar demasiado a lo largo de esos angustiosos 120 minutos donde ambos colosos se disputaban la gloria en el campo de batalla. Mientras la canciller alemana, Ángela Merkel celebraba y se gozaba la copa con sus muchachos, la presidenta Dilma Rousseff recibía una bronca multitudinaria del público y Vladimir Putin, quien anda por nuestra América buscando lo que no se le ha perdido escapaba sin mucho ruido por un callejón secreto del Maracaná. La Kitchner, sin embargo, ha logrado con una hábil campaña publicitaria suavizar con el título de vicecampeones del mundo, la frustración de millones de compatriotas suyos que están ansiosos por ponerle fin a un gobierno que tiene al país cuesta abajo en la rodada, como dice el tango.

MÁS FÚTBOL: Hace varias décadas el equipo de fútbol favorito de los venezolanos en las ediciones de la Copa del Mundo era Brasil. Delirábamos la mayoría por esa camiseta verde-amarilla al extremo de salir a las calles gritando histéricamente sus triunfos, que también eran los nuestros a falta de una representación nacional. Brasil, para decirlo de alguna manera, era nuestro hermano mayor al que le rendíamos culto y respeto, especialmente por el fútbol, las playas de Copacabana y, por supuesto las hermosas “garotas” que nos hacían suspirar cuando las veíamos en la televisión o en las revistas. Hoy ha desaparecido esa admiración por culpa de la política y sus consecuencias. Ya no somos tan “brasileros” como antes y en muchos casos escuchamos deseos de que Brasil no avanzara en las fases del calendario mundialista. Alegan, por ejemplo que el gobierno brasileño le vende a Venezuela las bombas lacrimógenas con las cuales nos han querido ahogar en las protestas, con la aprobación de la señora presidenta Dilma Rousseff a quien le desean que en las próximas elecciones le vaya igual que a la selección en este mundial, que dicho sea de paso nos ha decepcionado totalmente, deportivamente hablando, claro, aunque pensamos que el pueblo de ese país no tiene la culpa del comportamiento de sus gobernantes y del fracaso de los que no han entendido la necesidad de medidas estructurales irremplazables para reeditar los triunfos de aquellos chicos del siglo pasado encabezados por Pelé, Rivelino, Carlos Alberto, Tostao, Gerson y muchas otras figuras que nos hicieron emocionar con su buen hacer en el terreno de juego. La selección de Brasil fue, en esta oportunidad, una caricatura de su propia leyenda. Insípida, sin alma, sin ideas. Y si a eso le añadimos el rechazo de los venezolanos al gobierno de la señora Rousseff por lo antes dicho, debemos concluir que nuestro romance con Brasil, en el fútbol, ha tenido un desenlace poco feliz.

AUNQUE USTED NO LO CREA: La semana pasada un trabajo periodístico publicado en Europa revela entre cosas cifras que muy pocos venezolanos conocen sobre la gerencia de Petróleo de Venezuela. En el 2013 se perdieron 14 mil millones de dólares, más de la décima parte de sus ingresos por vender combustible por debajo del coste, y en tres años, las pérdidas se contabilizan por encima de los 40.000 millones de dólares. Una vez más se pone de manifiesto la incapacidad de un gobierno que estimula el populismo como una arma para sostenerse en el poder a costa de la quiebra generalizada de un país… DI Stéfano: Una de las vías de Madrid llevará el nombre de la llamada “Saeta Rubia”, según anunció este fin de semana la Alcaldesa de la ciudad Ana Botella. Merecido homenaje a quien se convirtió en la gran leyenda del madridismo y de la historia del fútbol universal… CAPRILES: El fundador de Los Melódicos era hermano del editor Miguel Ángel Capriles, fundador de la Cadena de diarios y revistas de la capital de la República, pero nunca quiso hacer carrera en esas empresas por su gran afición a la música. El lunes pasado se cumplieron 50 años de la Orquesta que ha sido tan famosa como la Billos Caracas Boys. Siempre dijo que la prensa, la radio y la televisión fueron sus grandes aliados y responsables del éxito de Los Melódicos donde estuvo una vez Rafa Pérez, un cantante de esta tierra larense. Según parece, una de sus hijas estará al frente de la agrupación.

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