#COLUMNA Rueda el Balón 02-04-18

Fabio Eduardo Pabón | Foto: Archivo/Referencial |

Deportivo Lara tiene la obligación y de acuerdo con su historial, de convertirse en uno de los clubes grandes de la liga profesional del fútbol suramericano y apuntar de forma decidida a incrustarse entre las organizaciones más renombradas del balompié suramericano.

Para lograr el propósito solo existe un solo camino y una sola ruta: La Copa Libertadores de América y su paso triunfal, previo, por el torneo apertura o el torneo clausura del campeonato nacional.

La actual organización del Deportivo Lara pasa por una etapa de transición hacia esos niveles de competencia. El fundamento hacia esos niveles mencionados de competencia, radica en su plantel.

No tenemos dudas que el cambio de mentalidad es uno de los argumentos, donde más se trabaja en la actualidad, no tanto en la búsqueda de un genio futbolístico sino en el elevado rendimiento de todos y cada uno de los jugadores, sin descartar, como no, el milagro de un superdotado en sus filas. Ahora el elevado rendimiento que se busca de todas sus piezas (jugadores) relacionados con un originario principio evolutivo requiere de un trabajo intenso y permanente para que el cambio de mentalidad se produzca sin dejar rastros de retorno. Queremos decir que el plantel del Deportivo Lara pase de jugar y practicar un fútbol con ciertos pasajes de “caimanera” a practicar un fútbol solido y espectacular.

Queremos decir que las huellas de un fútbol, donde la acción este más ligada al voluntarioso desempeño que a la táctica aplicada con sentido estructural, deben desaparecer del tramite semanal de los juegos oficiales, tanto nacionales como internacionales. Sin importar más allá de la enseñanza que deja cualquier resultado al final de un cotejo, el actual Deportivo Lara no puede reflejar ningún síntoma de improvisación.

Su poder futbolístico debe transitar al mismo ritmo de su personalidad colectiva, sin pecar por defecto o pecar por exceso. Esas dos puntas de evaluación del rendimiento de un equipo: Defecto y exceso son el punto de referencia del cuadro local en su paso hacia su presencia permanente en la élite del fútbol de primera división. Si observamos las dos últimas presentaciones del cuadro crepuscular es fácil observar su ubicación dentro de la apreciación mencionada. Frente a Atlético Venezuela en choque oficial en una cancha emergente en Caracas, se vino con un dividendo lastimoso porque perdió los tres puntos que ya tenía sumados con una ventaja de dos goles a pocos minutos del pitazo final.

Debemos señalar que uno de los argumentos que identifican a un equipo (no un plantel) es su capacidad para “cerrar” los partidos cuando la ventaja así lo requiere. Y para “cerrar” un partido en situación favorable en el marcador se necesita un “cierre” de filas que amarre en ganancia el juego. No tenemos dudas que Deportivo Lara tiene serios problemas para alcanzar ese objetivo. Quedó demostrado en Caracas cuando se apoltronó, cerró los ojos y cuando los abrió le habían empatado el partido. A manera de información: Poltrona es una silla amplia, confortable y cómoda, donde los ricachones de antes y de ahora duermen la siesta. Defecto mortal porque se pierden los límites de la estimación del contrario y se permiten “una siesta” sin sonar el pitazo final. Llegó el juego frente a Portuguesa en partido reprogramado como local en el estadio Metropolitano. La verdad es que no se subestimó al rival pero si sobrestimó sus propias capacidades futbolísticas. No obstante la superioridad manifiesta de Deportivo Lara frente a un cuadro voluntarioso y luchador, el equipo local terminó el primer tiempo igualado en el marcador cuando el trámite indicaba que debería estar en ventaja holgada.

Pecar por exceso

Manejar el equilibrio táctico-estratégico con criterio en el sentido de discernir, debe ser de los objetivos más difíciles de alcanzar de manera colectiva y uniforme. Es por esos que un equipo como el actual Deportivo Lara cae en extremos que causan muchas incomodidades al margen del resultado final. Los equipos que integran la élite de una liga, cualquiera que esta sea, se caracterizan por su capacidad de definición parcial o total de un juego de fútbol más allá de la resistencia de su rival o los valores de su rival. Por ejemplo, si Portuguesa es un equipo que permite muchas ventajas por sus defectos y limitaciones en sus labores defensivas y ofensivas, un cuadro de jerarquía como Deportivo Lara no lo debe tomar como una consecuencia de su propia superioridad y tratar de compensar el espectáculo aceptando la débil propuesta del rival.

No nos cansaremos de recordar que el partido de fútbol es un cotejo de muchas cosas y una de ellas es la jerarquía entendida como persona o entidad que ejerce un cargo de categoría en una organización, pues bien, Deportivo Lara ocupa un alto cargo en la liga profesional de fútbol, es un jerarca y como tal debe actuar en una competencia deportiva que es el caso que nos ocupa. Aquí no se trata de aplastar al débil, se trata de coloca las cosas en orden de prioridades según la ocasión. Ejemplo ilustrativo, España venció 6 por 1 a Argentina en partido amistoso el pasado martes. España actuó en consecuencia con la circunstancia. Deportivo Lara no lo hizo de esa manera en su juego del lunes pasado ante Portuguesa. Cayó en excesos de superioridad y pisó los lastimosos terrenos de la extravagancia y la cursilería de forma especial en pasajes del segundo tiempo. Pertenecer a los equipos grandes de la liga es pertenecer a la grandeza de un torneo y para ejercerla es necesaria una cuota de generosidad, bondad y poder. Hacia allá vamos y eso está muy bien… con las salvedades del caso, claro.

Ferretería Cataldo

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