Se busca un Emprendedor

Italo Olivo |

Para cambiar el mundo hay que ser original

“Aquellos que están tan locos como para pensar que pueden cambiar el mundo, son aquellos que lo hacen” Steve Jobs

El tercer y último orador del World Business Forum del pasado mes de Noviembre fue Adam Grant, cuyo objetivo fue, proponer nuevas ideas, estimular la discusión y el cambio e inspirar.

Adam Grant, americano de 35 años, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Pennsylvania, está a la par del gurú del mercadeo Seth Godin y del psicólogo Daniel Goleman, autor de la inteligencia emocional y se ubica dentro de los 150 mejores pensadores del 2015, además su nombre está en la clasificación de los mejores profesores de gerencia en el mundo.

Según él, hagan las preguntas y sabrán cómo resolver los problemas.

El nos pregunta cual es el browser que usamos en nuestra computadora. Si usan Chrome o Firefox, significa que buscan el mejoramiento. Quien usa Safari o el Explorer se limita a adoptar un instrumento, mientras quien descarga una aplicación, demuestra que quiere perfeccionar aquello que hace. Es una actitud que mira aquello que es ya conocido con otros ojos más atentos; se hace preguntas para entender cómo resolver de manera distinta las cosas comunes.

Es mejor tener tantas ideas malas que una sola buena.

Edison es recordado por haber inventado el bombillo, pero no por la cantidad de fracasos que rodearon su vida. Son tantos los genios que llegan a la perfección después de muchos intentos para lograr sus objetivos. Mozart escribió 650 operas. La casa de producciones Pixer antes de escoger una escenografía, rechaza más de 500. Las personas originales son las que producen la mayor cantidad de ideas, aunque no todas sean buenas. Muchos no logran la originalidad porque producen pocas ideas e incluso después se empeñan en perfeccionarlas.

Comienza temprano para pensar con calma después.

La Gioconda de Leonardo, es una obra maestra en la cual el artista trabajó por 16 años. Dedicándose en el ínterin a proyectos de óptica. Aunque desesperado por los retrasos, entendía que la originalidad rechaza el apuro. Aplazar significa diferir de manera intencional una tarea: tal vez continuamos a pensar y posponemos el momento de actuar y mientras tanto hacemos cualquier cosa menos productiva. En el trabajo es imposible continuar a posponer. Para ser creativos y concretos es necesario iniciar a trabajar con mucha anticipación sobre cada proyecto para tener el mayor tiempo posible de dedicar en su desarrollo, mientras se llevan adelante otros compromisos.

Definitivamente nos comenta, que hay que unir aquello que es familiar con aquello que es nuevo. Quien presenta una idea nueva a un superior, debería introducirla por 30 segundos el martes, volver sobre el argumento el lunes siguiente y pedir un feedback el fin de semana.

Italo Olivo

www.iolivo.com

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