Séptimo Día

Jesús Granadillo Ávila |

El jueves 11 de agosto fuimos testigos de una lamentable situación, lo cual nos afectó tanto en lo personal como en nuestra condición de docente y comunicador social, de cara a los hechos y a los elementos involucrados.
Ese día comisiones del Cicpc y de la Alcaldía de Iribarren decidieron realizar un operativo de revisión e inspección de los puestos de ventas informales ubicados en los alrededores del Centro Comercial Cosmos, acompañados de la Policía del Estado, Policía Municipal y la Dirección de Abastecimiento Municipal.

Según se pudo conocer este operativo fue motivado por las múltiples denuncias de habitantes del lugar, a quienes les habían robado sus teléfonos celulares y el GPS de los equipos, indicaban su paradero en ese sitio, así como al proceder a arreglar sus teléfonos a estos les habían sido robadas, adulteradas o cambiadas algunas piezas.
Otra actividad delictiva detectada en las inmediaciones de ese centro comercial se refiere a la presencia de algunas mujeres que ocupan espacios y hacen una labor que no tiene ningún permiso sanitario, la cual consiste en la colocación ilegal de unos supuestos “brackets” bucales.

Pues bien, tan pronto se dio inicio a la inspección y los periodistas comenzaron a realizar su trabajo profesional, fueron brutalmente atacados y agredidos por una turba de delincuentes, quienes además les robaron sus equipos y herramientas de trabajo, que tienen un alto costo.

Pero hay algo que no logramos entender: una vez se produjeron estos desagradables hechos los cuerpos policiales y funcionarios de seguridad allí presentes desaparecieron como por arte de magia, dejando en completa orfandad a los representantes de los medios de comunicación y sus valiosos enseres, dando muestras de una gran cobardía o complicidad por su “similitud delictiva”, dejando de lado la responsabilidad que les corresponde como garantes de la seguridad y el orden público.

Por otra parte, hasta la fecha diferentes instituciones y gremios han manifestado su solidaridad y apoyo a los colegas agredidos y a los medios donde laboran, no así los organismos de adscripción de los distintos cuerpos de seguridad allí presentes, los cuales además deberían explicar por qué no se practicó ninguna detención en el lugar, a pesar de los desmanes cometidos.
En esta oportunidad ha quedado una vez más en evidencia que una buena parte de estos mal llamados “buhoneros” no son otra cosa que malhechores dedicados a distintas actividades delictivas, que se esconden tras la figura de la economía informal para realizar cualquier cantidad de fechorías, contando con la mirada cómplice de las autoridades.

No obstante, con ese comportamiento agresivo y violento hasta ahora visto queda demostrado el estado de anarquía y descomposición que impera en nuestra sociedad, dada la instauración, por parte del gobierno, de una política de impunidad, en protección de los agresores y delincuentes, por lo general adeptos al oficialismo, donde no se valora la vida y el compromiso de pertenencia con su trabajo, de jóvenes profesionales cuyo único objetivo es informar de manera veraz y objetiva lo que sucede.

Finalmente hacemos un llamado a los colegas, a la población, a las autoridades, a fomentar los valores de la solidaridad, de la hermandad, de la lealtad, a resguardar la integridad física de las personas, de los medios independientes, a cultivar el respeto a las diferentes corrientes del pensamiento y terminar de entender que al impedir la labor periodística se viola también el derecho de los ciudadanos a estar informados y de poder expresarse libremente. Recuerda María Laura: estamos contigo, te queremos y admiramos por tu coraje y valentía. Valor y pa´ lante.

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