Séptimo día

Jesus Granadillo |

Como todos los años este 14 de Enero los barquisimetanos, larenses y venezolanos en general, se llenaron de alborozo por la anhelada visita de nuestra excelsa Patrona la Divina Pastora sin duda, el acto mariano más importante del país.

Una vez más los Poderes Públicos, el clero, la sociedad civil y toda la colectividad católica, se dirigieron en romería hasta la vecina población de Santa Rosa para acompañar a la Santa Virgen en su peregrinar hacia la Catedral de Barquisimeto, haciendo escala en la plaza erigida en homenaje al Padre Macario Yepez.

Este año 2.017 se conmemoró la visita 161 de la Patrona, y de nuevo la ciudad tuvo sobrados motivos para sentirse llena de júbilo y se congregó con devoción mariana en la celebración de este acontecimiento singular, para rendirle homenaje a la Virgen María en su advocación de la Divina Pastora.

Como era de esperarse, se repitió la historia de años anteriores, cuando la asistencia de la feligresía, propia y foránea, rebasó cualquier estimación y se pudo observar el fervor cristiano pagando sus promesas y elevando sus oraciones y más encarecidas peticiones, con la seguridad de que serán aliviadas sus penurias y necesidades.

En esta oportunidad de nuevo se hizo presente el llamado de conciencia de los participantes en este magno evento, sobre todo de las autoridades públicas, para que no se permitiera ningún asomo de actividades de carácter político, tal como lamentablemente ocurriera en visitas de años anteriores, ya sumidas en el pasado.

No obstante, ese fervor y manifestación cristiana de tantos años, la más multitudinaria que se realiza en Venezuela, pudiera expandirse aún más si se le diera la utilización debida al Monumento Manto de María, idea y proyecto originario de la Gobernación del Estado Lara, el cual fue usurpado por el Ejecutivo Nacional y hoy se encuentra desasistido y en completo abandono.

También es digno de resaltar, la feliz iniciativa de la Alcaldía del Municipio Iribarren, de embellecer el Paseo de la Devoción y actualizar sus murales y obras de arte, faltando solamente por realizar un vasto plan de arborización en las áreas adyacentes.

Este humilde “barquisimetido”, como todos los 14 de enero, estuvo caminando al lado de la Santa Patrona, en la grata compañía de mis hijos y nietos, elevando plegarias al cielo por la paz y la felicidad de todos los venezolanos durante el presente año, cuando se vaticina que ocurrirá una especie de cataclismo, en todos sus ordenes, en el país.

Finalmente, todos y cada uno de nosotros debemos asumir el compromiso moral de continuar arraigando esta hermosa tradición cristiana, a la vez de convertirnos en fieles trasmisores a las nuevas generaciones, y ello nos garantice sus existencia por los siglos de los siglos amen. Bendícenos Santa Madre. Valor y Pa´lante.

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