Ventana Abierta – Buenas y Malas Costumbres

 

“En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:9).

Hoy, la violencia ha crecido como nunca antes; las causas son múltiples y aparentemente las palabras como: Respeto, decencia, buenos modales, amabilidad, moral y buenas costumbres, han venido desapareciendo y han sido sustituidas por el lenguaje ofensivo, insultos y agresión de todo tipo. No quisiéramos pensar que este aspecto de la violencia, se vuelva una mala costumbre y casi lo es, que todo se ha de arreglar por medio del enfado, la saña, improperios, entre otros.
También, resulta peligroso tratar de orientar y hasta “reclamar algún derecho”, porque no sabemos con que nos va a salir el contrario. Parece que en nuestra sociedad, la crueldad se está aceptando como algo normal. “Para la muestra un botón”: Bastante triste es la aparente apatía que hay para detener los repudiables “coliseos” carcelarios y los entes competentes parecieran no hacer nada para evitarlos.
Una costumbre, según el diccionario Océano, es un “habito adquirido por la repetición de actos de la misma especie”. Es casi imposible encontrar un concepto de una buena o mala costumbre, porque lo bueno o lo malo, según los humanos, puede variar, hasta de un país a otro; no obstante, para numerosas personas o la ciencia, algunas acciones son universalmente aceptadas como buenas, por ejemplo: lavarse las manos antes de comer; cepillarse los dientes; lavar los alimentos o frutas antes de ingerirlas; hervir el agua y beber hasta unos ocho vasos durante el día, especialmente cuando, hoy en día, la calidad del agua en algunos lugares de nuestro país está cuestionada.
Numerosos ejemplos de buenas costumbres, encontramos en la Biblia y dice: “… sed agradecidos” (Colosenses 3:15). Dar las gracias no cuesta nada, y aunque algunos no harán las cosas para que nadie se las agradezca, no deja de ser una buena práctica.
Pareciera una buena costumbre orar y dar las gracias a Dios por el alimento que comemos; también por quién: lo sembró, cosechó, llevó a casa y cocinó. Pero, ¿que clase de alimentos o bebidas consumimos y, por ellos pedimos?
En tal sentido, el profesor William Amaro G., en un artículo de su autoría, señala que se convierte en una especie de lucha contra la corriente tratar de cuidar nuestro cuerpo, y mencionó el versículo: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, que tenéis de Dios, Y que no sois vuestros?” (1ª Corintios 6:19), que indica que debemos cuidarnos.
Hace pocos años, era muy difícil decirle a alguna persona que no fumara por esto de la violencia que mencionamos, pero gracias a la resolución para no fumar en sitios cerrados, observamos que no es bueno fumar y es más fácil hablar del tema. Hasta el mismo presidente Hugo Chávez, ha hecho referencia de lo perjudicial que es tomar café, consumir bebidas alcohólicas, entre otras.
Entonces, la mayoría de las malas costumbres nos pueden llevar a la destrucción. Por ejemplo: Nadie debe consumir bebidas alcohólicas y menos ir a manejar un vehículo, pero ¿quién le llama la atención a un borracho, sin que corra peligro por su integridad? Las autoridades deben quitar esa mala costumbre con la ley, ya que no podemos esperar que el chofer se mate o peor aún, destruya a otras personas con su abuso o su mala acción.
Años atrás, usar el cinturón de seguridad no era una práctica de la gente, porque simplemente los vehículos no lo traían. Luego, hubo cierta resistencia en usarlos. Sin embargo, con la aplicación de las leyes y concientización de las autoridades, han salvado muchas vidas. Hablando del tránsito terrestre, observamos otras malas costumbres como: Manejar con un brazo fuera del vehículo; permitir que los niños saquen la cabeza fuera del mismo; hablar por el celular mientras manejamos. Eso no es bueno.
Cambiar malas costumbres o hábitos no resulta nada fácil y si alguno se siente mal por lo que decimos, “no se enoje con el mensajero”, por el mensaje que lleva.
El sentido de relacionar las buenas y malas costumbres, con la violencia y los mandamientos, es porque ambos, nos indican cómo nos relacionamos con Dios y con el prójimo ¿Puede usted agregar otras buenas costumbres que Jesús, el hijo de Dios, practicaba en su vida?
La obediencia a Dios, como lo hizo Jesús, incide en nuestra relación con El. Al leer el capitulo 18 de Levítico, titulado: “La moralidad sexual”, muestra otras malas costumbres humanas. Allí Dios dice: Guardad, pues, mis órdenes. No sigáis las costumbres abominables que se practicaban antes de vosotros…” (Levítico 18:30) ¿Cuáles costumbres?: “Ningún varón se allegue a una pariente cercana…” (v.6); “No te llegarás a tu esposa durante su menstruación…” (v. 19); “Además, no tendrás acto carnal con la esposa de tu prójimo…” (v.20); “No sacrifiques a ninguno de tus hijos para hacerlo pasar por el fuego…” (v.21); “No te acostarás con varón como con mujer…” (v.22); “Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él…” (v.23).
Las malas costumbres han sido prácticas milenarias, tal vez por eso, a Jesucristo, le resultó tan difícil revelar, realzar, confirmar los Diez Mandamientos, y dijo: “En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:9) (Por su puesto, se refería a la Ley escrita en Éxodo 20 y otros mandatos); por esto y otros aspectos lo crucificaron.
En tal sentido, White Elena, escribió: “Los hombres se aferran a sus tradiciones, reverencian sus costumbres y alimentan odio contra aquellos que tratan de mostrarles su error. En esta época, cuando se nos pide que llamemos la atención a los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús, vemos la misma enemistad que se manifestó en los días de Cristo”. (Deseado de Todas las Gentes, capitulo 42, p.363).

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