Ventana abierta – ¿Por qué bailar si no hay nada que celebrar?

Para recordar: “Cuando Moisés llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, se enardeció de ira. Arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.”
(Éxodo 32:19)

No podemos continuar nuestro artículo sin expresar una nota de tristeza por lo que está sucediendo en nuestro país: Fallecidos (asesinados), heridos, destrucción, cárcel para muchos, mientras un caos administrativo se trata de ocultar bailando, cantado, llamando a la “paz” con aires de guerra; invitando a las plazas o marchas con música, ejercicios, comida ¿Para qué?
Parece una reciente mala costumbre decir: ¡Acá no está pasando nada! Entre tanto el país se derrumba. Entonces ¿por qué bailar si no hay nada que celebrar?
El día 19 de febrero, de los corrientes, en cadena nacional, mientras el propio presidente Maduro hablaba de “paz”, usaba un lenguaje algo prepotente; llamando a un diálogo, pero ofreciendo “tanques, ejército y aviación”; dispuesto, si fuera posible, a decretar un Estado de excepción.
La represión se condena, pero no es el epicentro; no se puede olvidar la corrupción, inseguridad, impunidad, economía mal manejada, degradación social, desabastecimiento, injusticia, ausencia de Dios, entre otros aspectos.
Algo parecido fue lo que le pasó a María, Aarón y el pueblo mixto (hebreos-egipcios), mientras Moisés estaba delante de la presencia de Dios, en el monte Horeb. En ese momento Dios le estaba entregando, nada menos y nada más, los Diez Mandamientos; un asunto serio, un acto sumamente delicado; debían estar ayunando, sosegados, orando y se olvidaron de Dios o lo cambiaron por un ídolo.
Y, aunque veían una luz especial, manifestaciones del Todopoderoso en la montaña, hicieron un ídolo de oro,  reseñado y prohibido en los Diez mandamientos, que dice: “No te harás imágenes… (ídolos) (Éxodo 20:4,5) y de paso, se pusieron a beber, danzar (bailar), gritar. Tal fue la euforia, que hizo enojar a Dios y pensó en destruirlos; por el amor divino no murieron de inmediato.
Al regresar Moisés, viendo lo sucedido, rompió las tablas escritas, pero antes los llamó a tomar una decisión. Lamentablemente, muchos decidieron ir tras el ídolo (becerro) y por ello fallecieron unas tres mil personas. Hoy, el ídolo puede ser un ser humano, un objeto, un “ideal”, hasta el dinero, sin causa para morir.
No hay razón para bailar (algo de origen pagano) mientras en nuestro país, que bien lo pudiéramos llamar: “No hay”, tiene demasiados problemas.
Al contrario, si todos colocásemos al Dios de la Biblia en el lugar correcto, entonces hablaríamos un solo lenguaje. Y si fuera verdad que se habla de “paz”, cabría una mesa de conversaciones; de lo contrario: Ucrania, Venezuela y otros países, en diferentes épocas, ya han hablado.

www.ventanabiertalmundo.jimdo.com

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