Arquidiocesana: “La constancia del creyente”

Evangelio

 

Mateo (15,21-28): En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.» Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.» Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»

Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»

Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.» Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

Papa Francisco pide a María consuelo para quienes sufren desastres naturales y conflictos

VATICANO, 15 Ago. 17 / (ACI).- El Papa Francisco le pidió a la Madre de Dios el don del consuelo y un futuro sereno para quienes sufren ante los desastres naturales y los conflictos que golpean muchas partes del mundo.

“A María Reina de la Paz, que contemplamos hoy en la gloria del Paraíso, quiero confiar una vez más las ansias y los dolores de las poblaciones que en muchas partes del mundo sufren a causa de los desastres naturales, tensiones sociales o conflictos”, dijo el Papa.

“¡Que obtenga nuestra Madre celeste para todos el consuelo y un futuro de serenidad y concordia!”, exclamó.

…el Santo Padre deseó a todos “una buena fiesta de la Asunción y, por favor, no se olviden de rezar por mí”.

Notas Pastorales – Vigésimo Domingo  del Tiempo Ordinario /A

 

“LA CONSTANCIA DEL CREYENTE”

“Una mujer cananea… se puso a gritar: ten piedad de mí, Señor Hijo de David, mi hija esta atormentada por un demonio”.

Aquella mujer pagana, decidió confiar, en Jesucristo, y públicamente, le suplica, que le saque aquel demonio a su hija; pero Jesús, todavía no le responde. Los discípulos intervienen para decirle: “despídela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Ellos, deseaban, que le dijese algo, que la atendiera, para acabar con aquel episodio, pero Él les dice: “No he sido enviado, sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”; no obstante aquella mujer, insiste con decisión, se postra ante Él y le suplica diciendo: “Señor  ayúdame”. Jesucristo reacciona de una forma aparentemente dura, cuando afirma: “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos. Parece descalificarla, sin embargo, ella, responde, con todo respeto, y humildad: “Cierto, Señor, pero también las perritos, comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Jesús, que solo quería probar su fe humilde y profunda, premia su constancia en la fe, y le responde gozoso y dispuesto a ayudarla: “Oh mujer, grande es tu fe. Que te suceda como quieres” y añade el texto: “desde aquel momento quedó sana su hija”.

Jesús valora la fe, de la persona, venga de donde viniese. A quien de verdad crea, y viva conforme a esa fe, Él lo escucha, atiende y recibe en su grey. Precisamente la oración constante, y llena de fe, logró desde la misericordia de Cristo, aquel prodigio. Procuremos ser constantes en todo lo bueno, y especialmente seamos constantes en la fe y en la oración *Que así sea*

 

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios