Reflexiones en positivo: Mensaje de estímulo al productor agropecuario

 Bienvenido los primeros inviernos de esta primavera, ojalá sea para alegría y esperanza de los que cultivamos la tierra, que al ver caer las primeras lluvias se les despierte el ánimo y florezca la esperanza aspirando el olor a tierra mojada donde se va a sembrar la semilla, que sus esfuerzos y trabajo se multipliquen detrás de una ilusión por una vida mejor, esto cargado de fe e ilusiones en espera de una recompensa, que la mayoría de las veces no es tan agradable como se la merece el que ha dejado o invertido su vida en el sagrado trabajo de producir alimentos, muchas veces a pérdida por tener que enfrentarse a infinidades de dificultades tales como escasez de mano de obra y de insumos, malos fertilizantes, la pésima calidad de los herbicidas, la sobre lluvia, la lluvia tardía, el inclemente verano, la inseguridad, la competencia de la agricultura de puerto, que es la que más daño hace, la falta de estímulo al productor del campo, pero a pesar de todas estas dificultades es vencida por la fuerza del campesino que ha nacido con esa vocación, venciendo cualquier obstáculo por fuerte que sea, imponiendo su dignidad de hombre, de trabajo fuerte, con una recia voluntad que está por encima de los variantes tropiezos que jamás ataja a los que vinieron a este mundo a ser útil y no una carga para nadie, todo lo contrario ser a costa de cualquier esfuerzo parte de la solución y no un problema más, generador de puesto de trabajo y de cargas impositivas, sin esperanza de un estímulo para quien sí sabe trabajar la tierra, estímulos que son derechos adquiridos tales como insumos de buena calidad a tiempo, seguridad integral, créditos a tiempo y mercado para la producción, no ponerlos a competir con los productos importados y a doble costo como es el caso del café, que según los mas conocedores es de menor calidad que el nuestro, golpeando y llevando así a la banca rota al productor venezolano, caso único en nuestro país, se castiga al que no causa problema y se premia a la otra parte.

De manera que si alguna vez digo algo que no es mi costumbre ni mi forma de ser y escribir, siempre la mente me lleva la pluma para buscarle la parte positiva a todas las cosas que por nublado que sea el camino o lo oscuro del túnel, me da fe en nuestra gente y en nuestro país, me despeja la mente para incentivar el amor, la fe, la esperanza, convencidos de que somos más, los que queremos el bienestar del país que los que piensan al contrario.

Somos más los que queremos el progreso, la prosperidad y sobre todo la unidad, la paz y la seguridad, que nos invita a hacer y seguir haciendo en una forma de hermandad donde todos seamos felices, enrumbados a la prosperidad, buscando un destino cierto y no estar permanentemente con la mente ocupada y preocupada por la incertidumbre que nos agobia y convierte nuestra existencia en una pesadilla que no nos merecemos.

Para el hombre del campo ó sea todos los hacedores no hay nada que les quite el espíritu de lucha, para quien vino a este mundo a servir, hay dos días que no existen, el ayer y el mañana, es hoy cargados de voluntad donde florece la esperanza y se impone la virtud, Soñando que todo va a hacer mejor, poner en práctica un mensaje que nos dejo Oscar Wilde “un soñador es alguien que sólo encuentra su camino a la luz de la luna y su castigo es que ve el amanecer antes que el resto del mundo”, por ello mi estímulo al productor del campo a no desmayar en sus propósitos, seguir produciendo más de lo que consume, con mucha fe en Dios, como su permanente aliado, produciendo sin preguntar quién va a consumir, eso si cero egoísmo, como todos los que queremos la paz, sin olvidar que el cielo ayuda a quien se ayuda a si mismo, evitar aquello que, “nos vemos atrapados por aquello de lo que huimos”, mucha fe y mucha energía, recordemos que “el pesimista queda atrapado en su propia negatividad”

Unidos por la Producción Nacional

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