Vendedores de hortalizas y frutas se quejan de la competencia desleal

Aunque es continua la afluencia de compradores a los mercados establecidos como Terepaima o Cecosesola, el surgimiento de mercados improvisados en las calles de la ciudad los afecta directamente.

Así plantearon algunos vendedores de hortalizas y frutas, quienes consideraron necesario que las autoridades brinden mayores espacios para que las personas puedan ganarse la vida de forma honrada, sin afectar a sus semejantes. “No me opongo a que la gente trabaje en la calle, pero evidentemente eso hace que baje la venta de frutas. Nosotros nos pusimos de acuerdo para establecernos con todas las de la ley”, refirió la vendedora Rosa Galíndez.

Explicó que en la calle se vende el kilo de verdura o fruta a un precio menor, porque no tienen mayores gastos que cubrir.

“Es una competencia desleal. Además el venezolano es muy cómodo y a veces hasta prefiere comprar en la calle para salir más rápido”.

El desabastecimiento de productos registrado en los últimos meses ha disminuido considerablemente.

Algunos clientes consultados afirmaron que la mayoría de los productos se consiguen, a excepción de la leche en polvo y la harina para postres, cuya aparición en los anaqueles es intermitente.

Más allá de la competencia, el surgimiento de mercados improvisados desnuda la realidad de muchos venezolanos quienes no cuentan con un medio formal para ganarse la vida y mantener a sus familias.

Cada vez con mayor frecuencia, la economía informal tiende a crecer en nuestra ciudad, sin que existan mayores oportunidades para que puedan ejercer su derecho al trabajo en condiciones dignas.

Buscando calidad

Las intensas precipitaciones que cubren la geografía regional podrían comenzar a perjudicar la calidad de las frutas y verduras ofrecidas en los mercados. “Cuando voy al Mercado Mayorista tengo que buscar lo mejor que puedo, porque la lluvia daña la cebolla”, señaló una vendedora en el Mercado Terepaima.

En este sentido, los clientes afirman que al momento de comprar deben madrugar en las cooperativas para llevarse los mejores productos. “Si vengo el último día no salgo muy satisfecho. El viernes hay que pararse temprano, hacer el sacrificio e ir a comprar”, refirió el cliente Alberto Rodríguez.

Finalmente, los vendedores esperan que los intensos aguaceros no les dañe la mercancía, en aras de ofrecer a los clientes hortalizas y verduras de alta calidad.

 

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