300.000 peregrinos en el 95 aniversario de la Virgen de Fátima

La peregrinación de miles de fieles a pie y en coche desbordó este año las previsiones de los organizadores en la conmemoración del 95 aniversario de la supuesta aparición de la virgen en Fátima (Portugal), que se celebra este fin de semana.

Las autoridades portuguesas estimaron una afluencia de 300.000 peregrinos y advirtieron de problemas de tráfico debido a la “anormal llegada de coches”, que han obligado a reforzar los dispositivos de seguridad hasta llegar a los 500 agentes.

Una de las entradas por autopista al santuario, la procedente de la A-1, está colapsada y mantiene a coches parados en largas filas, y los aparcamientos del recinto están completos.

El director del santuario, el sacerdote Cristiano Saraiva, avisó igualmente de la ocupación total del alojamiento gratuito en las primeras horas de la celebración del sábado, algo que “no ocurría hacía años”.

Otro signo de la gran afluencia de peregrinos fue la venta y quema récord de cerca de 19 toneladas de velas en un solo día, en la Capilla de las Apariciones, el monumento central del santuario.

A la peregrinación individual en coche y a pie procedente de dentro de Portugal en su mayoría, se unió la llegada de 90 grupos procedentes de 22 países, según los organizadores.

Saraiva explicó la alta participación por la coincidencia en el calendario de la celebración en fin de semana, pero observó que “ni cuando fue la visita del papa (Benedicto XVI, en 2010) ocurrió esto”.

Este año las ceremonias están presididas por el cardenal italiano Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura y un gran activista católico en las redes sociales con más de 20.000 seguidores en Twitter.

En la homilía central del fin de semana, Ravasi pidió a los creyentes que “se ensucien las manos” para ayudar a los más desfavorecidos en estos tiempos de crisis.

“No debemos tener miedo a ensuciarnos las manos, ayudando a los miserables de la tierra. ¿Para qué sirve tener las manos limpias si las tenemos en el bolsillo?”, cuestionó ante miles de feligreses.

El cardenal italiano pidió antes, en rueda de prensa, que Fátima “debe ser considerada un lugar de fe, pero también de cultura” popular, como en el caso de tradiciones como la procesión de las velas.

Así, defendió que el santuario debe ser “un lugar de la cultura contemporánea” para reencontrarse con la gran herencia europea del cristianismo, y apeló al uso de la informática como una “nueva gramática” de la fe.

Otros asuntos de actualidad fueron tratados también por el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, que denunció la gestión de la crisis económica en Europa y en especial la vulnerabilidad para asegurar la cohesión social.

“La humanidad no fue creada para servir a los mercados, sino que fueron los mercados los que fueron creados para servir a la humanidad”, aseguró.

El obispo ofreció además el santuario de Fátima como un “oasis espiritual” y la fe católica como un refugio de esperanza en tiempos difíciles para aquellos que “quieren salir de su superficialidad y del estrés en el que viven”.

El culto a Fátima se remonta a las hechos ocurridos entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, cuando tres niños portugueses aseguraron que habían sido testigos de varias apariciones de la virgen.

Los tres menores afirmaron que la virgen les desveló tres revelaciones en aquellos encuentros, el primero de ellos sobre la muerte prematura de dos de ellos.

El segundo vaticinaba el final de la Primera Guerra Mundial, el inicio de la Segunda y el fin del comunismo, mientras que el tercero se mantuvo en secreto.

Finalmente, la Iglesia aseguró en 2000 que el tercer mensaje de la virgen predecía el asesinato de un “obispo vestido de blanco” mientras atravesaba una gran ciudad.

Para el credo católico, aquello fue una profecía del atentado sufrido por el papa Juan Pablo II en 1981, cuando fue tiroteado por el terrorista turco Ali Agca.

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