#Opinión: Caminito que un día Libro acerca de Dámaso Quero “cachito” Autor: Ramón Querales

Argenis Giménez se autocalifica de “loco”, así, con entrecomillas que, burla burlando, desvirtúan, debilitan o niegan, el exacto contenido de la condición que los desprevenidos, y hasta él mismo, atribuyen a su sapiente lucha contra los desarreglos o concepciones incorrectas aplicadas al régimen hospitalario psiquiátrico de lo que tantas reflexiones nos ha dado conocer en las varias décadas de su infatigable batallar.
Regularmente este “loco” por la prensa escrita local o, más frecuente en hojas sueltas costeadas por él mismo, da a conocer reflexiones de mucho interés, informaciones sobre acontecimientos que ha protagonizado o sucesos donde han pretendido victimarlo.
La entrega literaria más reciente es el comentario que le ha merecido la lectura de un libro titulado Cachito Sinónimo de Béisbol, cuyo autor Gustavo Rosendo le obsequió gentilmente autografiado.
Leer esta nota de Argenis y decidir ceder el espacio de esta columna fue obligante, en razón de la cuerda y juiciosa reseña acerca del libro que este “loco” resalta con destreza crítica y buen decir:
“Leí el libro titulado Cachito Sinónimo de Beisbol. No porque pude comprarlo sino porque su autor Gustavo Rosendo me honró al detener su vehículo ante mi paso por la acera para ofrecerme un ejemplar gratis, con todo y dedicatoria de su puño y letra. Me hizo sentir así como niño con juguete nuevo porque es un libro que hace homenaje a un personaje que yo cuando niño y adolescente presencié su paso de rolin por este estadium terrenal hasta que se ponchó y todavía hoy, veintiún (21) años después de su último turno al bate se comentan sus divertidas jugadas, no solamente por radio bemba sino también por otros medios de comunicación de masas y he aquí este libro uno de esos.
“Puedo decir con toda propiedad, sin mentir, que conocí a Cachito como me hubiera también conformado haber presenciado en tiempo real aunque no los hubiera podido tratar personalmente a la Veragacha, Pablera, Richardi, Guachirongo y otros personajes que por su carácter jocoso mantienen una tradición en la amplitud y profundidad celestial de la memoria del pueblo. Después de haber sabido de alguno u otro de ellos siempre me ha quedado ese sentimiento de querer haber por lo menos presenciado si es que no tratarlos personalmente. En aquellos tiempos intenté una vez ese trato de persona a persona con Cachito: Me motivaba la buena recomendación que yo me interpretaba al escuchar comentarios que divertidamente se hacían de las serias ocurrencias de Cachito. Los muchachos del barrio hacíamos caimaneras de beisbol callejero en la cuadra de la calle 25 entre 27 y 28 y también los hijos varones de Cachito: Gerardo (Yayo), Gregorio, Joseíto y Betico. Fue cuando Cachito venía de rolin por la acera y nosotros estábamos en una de esas caimaneras cuando yo desde los files me adelanté para fildear a Cachito en saludos de persona a persona, pero, Cachito me hizo un extraño y de un piconazo me bañó dejándome sorprendido y en ridículo con lo que yo para mi momento de carácter infantil, me sentí insultado y triste. Hoy comprendo que Cachito no fue que me insultó, sino que me enseñó que los “amater” debemos reverencia a los ligas mayores: no hay que interrumpirlos con impertinencias ni intromisiones, sino pedirles permiso antes y después para continuar, disculparse y respetarles distancia y categoría. Estando él ya en los files del amplio y profundo cielo de mi memoria, reconozco y respeto esa distancia y categoría del grandeliga Dámaso Quero (Cachito) y éste me perdona aquella mi falta de respeto cuando niño. Mi lectura del libro Cachito Sinónimo de Béisbol me ha hecho saber también que Cachito era un gran cristiano, aunque no sé si tanto como para que Dios hubiera dejado que San Pedro le diera intencionalmente la base por bolas.
“Ese libro es una joya de nuestras añoranzas labrado por orfebres de los sentimientos; brisa que sopla los rescoldos de nuestros tiempos aquellos y nos recrea el vivir que es recordar. Me pregunto: ¿Cómo componer mejor las más bellas palabras, adecuadas para sentir el placer de congratularse agradecido con los que realizaron este libro? .Leerlo es sentirse identificado en una historia divertida y compartir hasta con los que no conocieron personalmente a Cachito. Este es un libro muy entretenido; para curiosos o interesados que se motivan con esas criaturas selectas que pasan por este mundo como flechas que se clavan en el recuerdo de un parque de diversiones y a nadie le importa las disimuladas penas con que hacen divertir a tanta gente. Para los que conocieron al pelotero Cachito, ya sea desde cualquier posición del estadio o desde las gradas de los fanáticos, leer este libro es recrearse e inmortalizarlo como estrella en el hall del cielo. Leer este libro es satisfacerse más con lo que aún no sabíamos para seguir divirtiéndonos con las jugadas que Cachito protagonizaba como buen artista en su comedia de intérprete del béisbol de la vida humana. La lectura de Cachito Sinónimo de Béisbol supongo que también la compartirán borrachos que fueron con él y los que nomás fueron testigos de sus borracheras no importándoles las penas que lo metamorfosearon en la bebida. Así también le perdonarían las culpas. Este libro es para compartir en salud entre los que estamos en Barquisimeto, tanto como en el bar en que se meta” (Argenis Giménez el “loco” de la pancarta, febrero 2013).

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