La situación universitaria en su peor crisis

La huelga de hambre es la forma de protesta más pacífica, pero también la más peligrosa porque se pone en riesgo la vida de quienes la realizan.

En Lara, estudiantes y trabajadores vinculados al quehacer universitario realizaron una huelga de este tipo que se prolongó durante 16 días, tiempo que duró el joven estudiante de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) Sergio Rodríguez en ayuno prolongado.

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La protesta se lleva a cabo de forma paralela en varias regiones del país, pero en Lara los involucrados decidieron hacer un alto, el martes 25 de junio al mediodía, para “continuar la lucha por la dignidad universitaria y un mejor presupuesto mediante otras tácticas”.

La huelga de hambre local tuvo eco entre la comunidad universitaria, sin embargo el resto de la sociedad larense permaneció un tanto distante a lo que sucedía, tal y como ocurrió en el seno del ejecutivo nacional. Ante esta realidad, los estudiantes decidieron detener la medida para contribuir en la defensa de la autonomía universitaria, a raíz “de la violación al Decanato de Ciencias de la Salud de la UCLA”, que ocurrió el jueves 20 de junio.

Hasta la fecha trabajadores administrativos, estudiantes y profesores universitarios han puesto en riesgo sus vidas para llamar la atención y obtener respuestas de entes del gobierno.

En la región larense, alrededor de 8 universitarios, entre estudiantes y administrativos, formaron parte de la huelga de hambre. Muchos debieron ser retirados por el rápido deterioro que presentaron desde el punto de vista físico. Una de las estudiantes, debió ser retirada tras una protesta y quema de cauchos frente al edifico rectoral, donde se encontraban los huelguistas.
La acción se llevó a cabo por parte de miembros de la comunidad universitaria de la UCLA y de la Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre (Unexpo- Barquisimeto), y desencadenó toda una logística interna que incluyó la participación de otros estudiantes, médicos y familiares, quienes en todo momento velaron por la salud de los que manifestaron públicamente su decisión de participar, tras un respectivo chequeo médico.

Las protestas por la educación en Venezuela comenzaron el pasado 4 de junio con estudiantes y profesores como protagonistas para exigir al Gobierno que destine mayores recursos al sector, así como la homologación de las becas estudiantiles a un monto igual al de los estudiantes de las universidades oficiales. Los estados involucrados han sido Mérida, Trujillo, Carabobo, Aragua y Distrito Capital.

La postura del gobierno oficial respecto al conflicto universitario es que “se trata de un sabotaje de la derecha universitaria». El presidente Nicolás Maduro ha asegurado que los manifestantes piden «un imposible» porque el Gobierno ya destina muchos recursos a la Educación Superior, por lo que les ha instado a «pedir cuentas a los rectores».

Por su parte, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha recomendado al Gobierno que «se tome en serio» la protesta universitaria, considerando que sus afirmaciones evidencian que «no tiene ni idea» de la situación real de las universidades públicas.

En los últimos tres años se ha recurrido al ayuno como forma de protesta en más de 300 oportunidades, según organizaciones del país que estudian el fenómeno.

Fotos: Elías Rodríguez y Simón Alberto Orellana/Archivo

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