Aquiles Báez en EL IMPULSO: La vida es un acto de amor

Extrovertido y bromista. Sin poses. Expresa lo que piensa tal cual, sin adornos, sin rodeos. Con el maestro Aquiles Báez las cosas son como son. Sus allegados opinan que este genio de las cuerdas vive contando chistes y recordando anécdotas, riendo la mayor parte del tiempo, compartiendo su sabiduría con los noveles talentos.

Sin duda, es así. Lo demostró durante el ameno Desayuno Foro que compartió recientemente con periodistas de este diario centenario.

Apenas lo recibimos soltó que es un “tirapiedra” por convicción, un incansable luchador en el ámbito musical.
Nació en Caracas pero su familia es de La Vela de Coro, por ello ese nexo tan importante con la localidad.

Su papá era de Caracas, tuvo poca relación con él. A su madre, Ana María Reyes, socióloga, la describió como una gran defensora del patrimonio cultural de Coro. Tenía dos hermanos; su gemelo falleció.

Su infancia transcurrió en Caracas. Fue un nómada que en principio vivió en San Bernardino, luego, en muchas otras partes de la capital. Se formó en el liceo público Carlos Soublette desde la primaria hasta el bachillerato.
Confesó sin titubear que fue terrible en el liceo.

“Siempre he sido un irreverente y joven, mucho más. Nosotros éramos de pocos recursos y recuerdo que estando en el liceo teníamos sólo dos camisas, la normal y la de educación física, una se me rayó y no había plata para comprar otra. Una profesora me dijo que no podía ir así, con la camisa rayada, que me pusiera la de educación física así estuviera sucia. Así que los últimos tres meses de bachillerato usé la misma franela”, risas.

A los 13 años decidió ser promotor cultural.

“Tenía que acercar a los muchachos que estaban en otra onda a la cultura, por lo cual me fui al Conac para hacer una semana musical en el liceo, conseguí que llevaran a Lilia Vera y Cecilia Todd”.

Su mamá se devolvió a Coro cuando tenía 15 años.

“Decidí quedarme en Caracas por la música. Empecé en el oficio a los seis años, a los 11 sabía que eso era lo que quería y a los 15 ya era músico profesional. Mi hermano mayor tocaba el cuatro y hacer lo que él hacía era ley. Desde ahí comenzó todo. Luego del cuatro vino la guitarra, estudié viola, fui parte del Sistema de Orquestas. Vivo de la música desde los 15 años”.

Ser responsable de sus acciones desde muy joven lo fortaleció.

“Yo era el que le daba plata a mi mamá, no al contrario. Eso me permitió tener una visión muy distinta de la vida”.

A los 17 años hizo su primer trabajo con el Taller Experimental de Teatro. Estudiaba de día en el Conservatorio y en las noches tocaba bolero, música peruana, jazz, música brasilera. Su universo se fue diversificando. Por si fuera poco, es subcampeón nacional de lucha olímpica y fanático del béisbol.

“Eran mundos opuestos. Pero, sin duda, me llevaron a lo que soy hoy, un carajo fuera de los estereotipos, interesado en la música folclórica. Desde niño me iba con un grabador a las parrandas en Naiguatá para grabarlas”.

Para ese entonces ya había tocado con Un solo pueblo y con todas las cantantes de bolero de la época.
Pasó por la Escuela de Artes de la UCV pero la abandonó para continuar en el Conservatorio de Música. Estudió con Gerry Weil y comenzó a hacer música para cine.

“A la hora de componer me gusta ser el capitán del barco, tener el control de todo. Es un proceso complejo. Soy autosuficiente”, bromeó. (Risas). Produjo su primer disco a los 22 años, apoyado por el abogado Jesús Eduardo Cabrera ya que los sellos disqueros le dieron la espalda, desde entonces, es productor independiente.

-¿Con qué asocia los sonidos, con olores, texturas o imágenes?, le preguntó Violeta Villar Liste

-Con “jevitas” (mujer)… risas. El creador tiene que hablar desde lo que es. No hay mayor sinceridad cuando expresas lo que sientes. Cuando compones sale lo mejor y lo peor de ti. Cuando son encargos es difícil, debo separar al hombre emocional del compositor. Hay que hacerlo porque a la gente no le importa si estás despechado, si la mujer te dejó o si no tienes plata. A la gente le interesa que te entregues en el escenario.

Nunca he compuesto una música pensando que la voy a pegar en la radio. Compongo por una necesidad espiritual.

Vida en Estados Unidos

A los 30 años Báez se fue a los Estados Unidos con la intención de estudiar en el Berklee College of Music, donde audicionó para estudiar música para cine.

“Audicioné para estudiar y me ofrecieron trabajo. Estudié tres semestres y di clases de guitarra. Tuve que decidir entre Boston y New York, en esta última ciudad me quedé y trascendí. Comencé a viajar por todo el mundo. Daba al menos 100 conciertos al año en salas para 2.500 personas”.

Tras 16 años en Estados Unidos regresó a Venezuela porque llegó a un punto en el cual considera que puede vivir en cualquier parte del mundo, igual lo van a llamar.

“Tenía un año viviendo aquí y me llamaron de Líbano, Hong Kong, Singapur, Brasil, Argentina, Francia, España, Santo Domingo, Colombia… sólo el año pasado. Esto es producto del esfuerzo y el trabajo, porque hay algo para dar”.

Nunca perdió el vínculo con Venezuela y regresó porque hay mucho trabajo por hacer en el país. “Yo amo a Venezuela y cuando amas de verdad algo o a alguien, regresas porque la vida es un acto de amor”.

En el amor

Aquiles Báez se casó a los 27 años por primera vez. De ese matrimonio tiene una hija de 19 años. Actualmente, tiene otra pareja y un bebé de cuatro meses.

Arte y entretenimiento

A juicio de Báez, la música se dividió entre arte y entretenimiento. Lamentó que hoy día existan cantantes que son afinados electrónicamente, músicos que apenas hacen tres acordes y ya son famosos porque su apariencia vale más.

“Se ha perdido la autenticidad. Hoy día tenemos fórmulas que son clones que se repiten y repiten. Para mí, Juan Luis Guerra es el mejor ejemplo de que sí se pueden hacer cosas buenas, pensadas, con criterio, sin perder la esencia y calando en todas las generaciones. Cuando a mí me preguntan a qué target quiero llegar, simplemente respondo que mi música está dirigida a personas inteligentes y pensantes. Yo soy muy malandro y las cosas las digo tajantemente”.

Implosión-explosión

Añadió que la música venezolana no puede causar un efecto internacional si no es reconocida dentro, por lo que hay que lograr una implosión para generar una explosión, a partir de un sentido de pertenencia, de amor por lo nuestro.

“Aún no vemos todo ese talento que hay. El Sistema de Orquestas ha generado un desarrollo técnico de los músicos venezolanos indiscutiblemente contundente y ha masificado la cantidad de músicos. Pero, ¿qué pasa? la mayoría pertenece a estratos sociales bajos, quienes tienen el capital para pagar entradas de concierto, no es la gente de bajos ingresos, sino la de clase media hacia arriba. Somos bipolares porque esa Venezuela de más ingresos no conoce a la otra; no nos reconocemos. Hay mucho trabajo por hacer para impulsar ese sentido de pertenencia, porque tenemos cosas buenas y nos cuesta creerlo”.

Ley de Cultura

En cuanto a la recién sancionada Ley Orgánica de Cultura el compositor mencionó que el instrumento como tal está mal redactado.

“Es complejo. Sin embargo, como artista, no puedo estar en contra de una Ley que favorece a los artistas”.
Aseguró que la Ley es una prueba contundente de que sí se quiere hacer algo por los creadores.

“La prueba está en la Ley de Cine. Se está haciendo una cantidad de películas en Venezuela producto de esa Ley”.

-Los especialistas señalan que es sectarista

-Sucede que yo estoy radicalmente en contra de esos especialistas porque son gente que ha vivido de la cultura y no con la cultura. Uno es quien realmente tiene que embromarse para que te paguen, buscar conciertos, pelear con la gente para que te cedan un espacio, solicitar las autorizaciones… así que si un 1% favorece a los artistas no puedo estar en contra. Algo quedará, algo será positivo.

Por otra parte, resaltó que espera que el dinero que va a parar en el Fondo Nacional de Cultura llegue a los creadores, a los que de verdad están trabajando en cultura.

“Lo más criticable son los mecanismos de fiscalización”.

-¿Considera que esa Ley fue realmente consultada en el seno del gremio cultural?
-No, por ello está mal redactada, no soy jurista pero me parece ambigua. Reitero, he peleado toda la vida para que pase algo así, para que se le dé un espacio a los artistas en todas las áreas. En ese sentido, no puedo estar en contra de la Ley.

Lo que puedo hacer es buscar los mecanismos para conocer cómo se fiscalizará.
Yo a diferencia de muchos, he vivido toda la vida dentro de la cultura. Soy de ese mundo.

Twitter Foro

@Yussepy ¿Tiene una escuela para nuevos talentos en Venezuela?
-No se trata de una escuela, pero promovemos las Noches de Guataca que todos los miércoles en el Trasnocho Cultural. Brindamos un espacio alternativo para la gente que cree en la buena música. Estamos abiertos al jazz, música venezolana, folclórica, tango, música española, tarantelas.

@Clasimedicos ¿Cuándo tendremos el privilegio de tenerlo en una gira de conciertos en Acarigua?
-Cuando me inviten, yo no tengo problema. Cuando me inviten, voy.

@OttoNavas ¿Por qué nuestros principales talentos culturales terminan siempre emigrando del país?
-Esas son necesidades que van desde lo económico a lo personal, además del crecimiento. Una de las razones por la cual estuve tanto tiempo fuera, por esa necesidad de crecimiento artístico. Conseguí varios de mis objetivos para darme cuenta que mi objetivo estaba aquí en Venezuela.

@DaveSQM ¿Qué es la música para usted y que mensaje le envía a los músicos?
La música es una conexión con Dios, un don que me impulsa a estudiar todos los días. Es necesario hacer las cosas con convicción y pensar en trascender porque todo tiene un significado y un significante. Es importante sentir y palpar la música, partiendo del estudio.

VVL/LQM

 

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