Cardenales y Zulia disputaron el final de la primera ronda a muerte

Alfonso Saer/Foto: Daniel Arrieta |

El juego de ayer se disputó como una final. Intenso, fuerte, cerrado, el compromiso parecía ser del Zulia por el buen pitcheo abridor de Matt Lujan —un imparable en seis entradas- y la constante presión de los naranjas en las bases. Lara bateó muy poco -solo dos hits- y sin embargo estuvo a tres outs del triunfo. Pero no hubo manera de parar al zurdo Álex Romero, quien tronó ocho cohetes entre sábado y domingo y le ganó la carrera al campocorto Gabriel Noriega con una rolata de botes altos en el inicio del noveno, cuando la escuadra local mandaba 1-0, tras el atrevido corrido de bases de Guilder Rodríguez y un elevado de sacrificio de Jesús Solórzano. Quizá la otra rolata de botes elevados que logró José Pirela para acreditarse un doblete sobre tercera y empujar la de empatar, hizo justicia para la visita, apremiada por vencer y necesitada de evitar una cruel barrida.

Para colmo hubo un wild de Hoyt dando la base intencional a René Reyes y allí expiró el chance de los pájaros rojos. Choque de excelente pitcheo. El hermético del Zulia y el oportuno de los locales en los outs importantes.

El cuadro aguilucho embasó al menos seis veces a dos corredores pero no cuajaba, en buena parte porque Raúl Rivero, César Jiménez, Yoervis Medina y Rómulo Sánchez se agigantaron en cada situación comprometida. El alegre lleno que hubo en el parque local se vio opacado por la actitud de unos cuantos aficionados de los bleachers, autores de agresiones contra el bando rapaz. Total, Cardenales tuvo sensaciones agridulces en las dos últimas semanas. Fue a Oriente crecido y allá lo demolieron.

Cuando parecía aplastado se rehízo con cuatro conquistas al hilo y ayer hasta tenía la oportunidad de obtener la mayor cantidad de puntos al cabo de la primera vuelta. Si se batalló hasta el último día del calendario hay merecimientos para un club que, insistimos, tuvo dos caras en varios momentos de la campaña. Faltaron tres outs para concretar una reacción fenomenal en el lapso final. Y lo mejor de todo es la actitud que se observa en la cueva. Buen balance por muchas razones.

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