Arabia Saudí ejecuta a 47 reos, incluyendo un clérigo chií

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Arabia Saudí anunció este sábado la ejecución de 47 reos con cargos de terrorismo en su contra, incluyendo presos de Al Qaeda y un destacado clérigo chií que fue una pieza clave de las protestas de 2011 contra el gobierno inspiradas en la Primavera Árabe.

La muerte del jeque Nimr al-Nimr podría provocar nuevos disturbios entre la minoría chií de Arabia Saudí, que se concentra sobre todo en el este de la nación petrolera, y en Bahrein, que tiene un nivel de violencia bajo desde las protestas de su mayoría chií para pedir más derechos a la monarquía, de la rama suní del islam, en 2011.

La muerte de los insurgentes de Al Qaeda condenados por atentados y tiroteos en Arabia Saudí elevaron los temores a ataques por venganza. El mes pasado, la rama del grupo extremista asentada en Yemen, conocida como Al Qaeda en la Península Arábiga, advirtió a las fuerzas de seguridad saudíes de actos violentos si se ejecutaba a miembros de su red.

De los ejecutados, 45 eran ciudadanos saudíes, uno procedía de Chad y otro de Egipto, explicó el reino.

Uno de los fallecidos era Faris al-Shuwail, un ideólogo de la rama saudí de Al-Qaeda que fue detenido en agosto de 2004 durante una operación masiva contra el grupo tras una serie de atentados.

Arabia Saudí explicó que una corte real emitió una orden para implementar las sentencias una vez se agotaron todas las apelaciones posibles. Las ejecuciones se realizaron en la capital Riad, y en otras 12 ciudades y localidades, según el comunicado del Ministerio del Interior. Casi la totalidad de las ejecuciones que se practican en el país son decapitaciones con una espada.

Al-Nimr, de unos 50 años, fue un destacado crítico del gobierno de la pequeña nación insular de Bahrein, donde la monarquía suní reprimió con dureza las protestas de 2011 liderados por chiíes. Arabia Saudí envió tropas para ayudar a Bahrein a frenar el levantamiento por el temor a que se extendiera.

Amnistía Internacional dijo que la sentencia contra el clérigo, que tiene unos 50 años, forma parte de una campaña de las autoridades saudíes para “acabar con toda la disidencia”.

El grupo estadounidense Human Rights Watch criticó las ejecuciones. Sarah Leah Whitson, directora del grupo para Oriente Medio, señaló que “independientemente de los delitos presuntamente cometidos, la ejecución masiva de prisioneros mancha aún más el preocupante historial de derechos humanos en Arabia Saudí”.

 

 

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