Venezuela regala a Brasil electricidad de venezolanos

Richard Alexander Lameda / Foto: Archivo/AP |
Passengers ride in cable cars at the Complexo do Alemao slum in Rio de Janeiro, Brazil, Monday, Oct. 24, 2011. The Complexo do Alemao Cable Railway was inaugurated in July 2011 and have the capacity to transport 30,000 people a day, helping residents shorten their commutes and offering a new route. (AP Photo/Felipe Dana)

Siete años de sufrimiento llevan los venezolanos soportando las graves consecuencias de los apagones, los cuales comenzaron en el 2009. Ahora cada vez más frecuentes y prolongados.

Mientras millares de familias en el país no resisten más la cruz a cuestas de permanecer a oscuras, el gobierno nacional mantiene sin interrupciones el suministro de electricidad a Brasil proveniente de la central hidroeléctrica del Guri.

Peor aún, desde 2011 vende a los brasileños este servicio a 43,5 dólares el megavatio/hora, casi regalado, siete veces más barato respecto a los estándares internacionales que se sitúa en 300 dólares, según expertos.

Se trata de un convenio general de cooperación entre el Centro de Pesquisas de Energía Eléctrica (Cepel), de Brasil y la Corporación Eléctrica Nacional de Venezuela.

Siendo el plan de trabajo estudios de interconexión eléctrica Venezuela–Brasil entre Eletrobras y la Corporación Eléctrica Nacional. El mencionado proyecto comercializará la interconexión con fibra óptica a los estados Roraima y Amazonia, al norte de Brasil, con el sistema de cable submarino venezolano.

Compra de electricidad  a Colombia

Si lo anterior lo sorprende, mucho más asombro debería causarle el hecho de que Venezuela le compra electricidad a Colombia a 90 dólares el kilovatio/hora, es decir, paga más del doble del irrisorio precio cobrado al país carioca.

Profesionales en el tema sostienen que si por alguna razón se produjera una interrupción en el envío de electricidad desde el vecino país, se daría una situación verdaderamente preocupante para los estados occidentales pertenecientes a la región Andina como Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas y el Alto Apure, dado que empeoraría la actual crisis energética que se presenta en esas entidades con mayores racionamientos, y se pudieran paralizar las operaciones que lleva a cabo Petróleos de Venezuela en la cuenca occidental.

Ello repercutiría en mayor proporción en las actividades económicas que se realizan en Venezuela, perjudicadas todos los días por los apagones programados por Corpoelec.

Una ruptura en las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Venezuela y Colombia pudiera significar la suspensión de la electricidad en la región Andina. Ante este desolador panorama, los afectados no se explican por qué el gobierno venezolano continúa aportando electricidad a Brasil, sin considerar el grave descenso por el que atraviesa el embalse del Guri a raíz de la sequía.

Pero, además, asalta al Gobierno otra realidad para que deje la regaladera: la incapacidad de generación térmica por falta de mantenimiento a las plantas termoeléctricas.

En el 2009, como se indicó antes, hace siete años, próximo a la crisis eléctrica de 2010, Corpoelec-Edelca le comunicó a Eleonorte de Brasil, empresa que presta el servicio en el estado de Roraima, que redujeran allá la demanda de energía hasta que el embalse en Venezuela se recuperara, porque Guri estaba generando menos a causa de la llegada del fenómeno climático El Niño.

Si bien la proposición a Brasil se hizo pública en aquella oportunidad, a la fecha se desconoce si Corpoelec le haya vuelto a notificar a ese país que va a asumir una medida similar o que le suspenderá el suministro, en razón de la actual crisis eléctrica que perjudica a todos los venezolanos.

Expertos en el área precisan que Venezuela se estaría ahorrando 3,1 gigavatios/día si dejara de venderle electricidad a Brasil y, en paralelo, compensaría la suspensión en un 100% de los actuales racionamientos que se activaron en el interior del país, fijados en un cronograma que se cumple desde el lunes 25 de abril y que se extenderá por un período de 40 días, de acuerdo a cálculos del Gobierno.

El convenio de suministro de electricidad Venezuela-Brasil tiene vigencia de 20 años. Sin embargo, está previsto que se prorrogue por 10 años más, si el caso lo amerita.

Cabe destacar que a Brasil Venezuela le envía electricidad por medio de la línea de interconexión a 230 kilovoltios y de 5 kilómetros de extensión entre Santa Elena de Uairén (estadio Bolívar) y Boa Vista (Roraima), poblaciones de ambas naciones.

Venezuela pierde por subsidio

Los costos de importación de electricidad que hace Venezuela no cubren el cobro de la comercialización, debido a que las tarifas están subsidiadas.

Por ejemplo, a Colombia se le compran 4.000 megavatios-hora por día, que al precio de 90 dólares por megavatio-hora da 360.000 dólares diarios, para un total de 131,4 millones de dólares al año. La situación implica que el Estado venezolano pierde prácticamente dos tercios de lo que le paga a Colombia, lo que arroja pérdidas anuales no menores a 86 millones de dólares por importar electricidad.

No obstante, dentro del proyecto de plantas eléctricas que ha incorporado Corpoelec en los últimos cuatro años existen algunas que generan más pérdidas que las importaciones y otras que están por incorporarse.

Es el caso de la planta Luis Zambrano en El Vigía, que operaría con diesel al igual que otras tantas, las cuales sólo funcionan con combustibles. Pdvsa pierde la oportunidad de exportar esos líquidos por encima de 100 dólares el barril y ni siquiera cubre los costos de producción.

Aumenta doble importación de electricidad de Colombia

Al no cubrir en su totalidad la demanda eléctrica, Venezuela en 2013 le compra a Colombia mil gigavatios/hora (GW/h). Durante 2011 la nación obtuvo 248,8 GW/h, del hermano país, cantidad que aumentó a 486,7 GW/h en 2012, lo que representó un incremento de 96 por ciento en un año. Antes de finalizar el primer semestre de 2013, Venezuela recibió un total de 420 gigavatios/hora de electricidad de Colombia, casi lo mismo que importó durante todo 2012.

La mayor transferencia de energía ocurre entre las 6:00 de la tarde y las 11:00 de la noche, durante las llamadas “horas pico”, cuando se presenta la mayor demanda por parte de la población. De todo ello se desprende que hasta 2005, Venezuela exportaba a Colombia hasta 38 gigavatios/hora por año, ya que tenía la capacidad para abastecer el consumo interno de electricidad y contar con un excedente.

Acuerdo suscrito entre  Venezuela y Brasil

Se trata de un convenio de energía y petróleo. En lo concerniente a energía se pacta por medio de una carta de compromiso entre la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) de la República Bolivariana de Venezuela y la Constructora Queiros Galvao de la República Federativa del Brasil.

El objetivo planteado es ejecutar el proyecto Doradas-Camburito, segundo desarrolllo del Complejo Hidroeléctrico Uribante-Caparo, en Táchira, cuya realización contempla el análisis crítico de ingeniería conceptual, estudios, ingeniería básica, ingeniería en detalle, procura, construcción y montaje de equipos electromecánicos e hidromecánicos.

En otro acuerdo se sella el compromiso entre la Corporación Eléctrica Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (Corpoelec) y WEG Equipamentos Eléctricos de la República Federativa del Brasil.

El objetivo trazado es consolidar las iniciativas que permitan viabilizar propuestas técnico- económicas en las áreas de generación, transmisión, distribución y transferencia tecnológica. Asimismo se trabajará en un proyecto para la rehabilitación y suministro de generadores y repuestos asociados para los grupos electrógenos instalados en el sistema eléctrico nacional; suministro de insumos para mantenimiento preventivo y correctivo para equipos de generación; suministro de transformadores de potencia de elevadores para máquinas de generación distribuida (relación de tensión 480/13800V, capacidad entre 500 y 2500Kva); suministro de subestaciones; suministro de equipos, materiales y repuestos para transmisión y distribución; suministro de insumos para mantenimiento preventivo y correctivo para equipos de transmisión y distribución. Si bien así lo reza el convenio aún se sigue a oscuras en Venezuela.

Aún queda misión

En septiembre de 2013, el entonces ministro para la Energía Eléctrica, Jesse Chacón, presentó la Misión Electricidad. Aseguró que con la misma se avanzaría en la transformación del sistema eléctrico, “en aras de garantizar y brindar un servicio eficiente y de calidad”.

Siete retos se trazaron y no optimizaron el servicio

  1. Fortalecimiento del Sistema Eléctrico Nacional, mediante la estabilización del sistema de generación y distribución de Corpoelec.
  2. Promoción del Ahorro Energético, a través de campañas publicitarias sobre el uso racional de la energía eléctrica, y la iniciativa de empresas públicas y privadas en este punto.
  3. Consolidación financiera del Sistema Eléctrico Nacional, reduciendo el déficit existente entre el costo de generación, transmisión e ingreso de Corpoelec. Reuniones con las grandes empresas consumidoras de energía, a fin de discutir las tarifas que, de acuerdo a la legislación, les corresponda pagar, por el hecho de tratarse de consumidores industriales y no residenciales. De igual manera, se prevé para éstas, la posibilidad de que dispongan de mecanismos de autoabastecimiento eléctrico.
  4. Generación de Energía Alternativa, respecto a lo cual se hizo mención a los parques eólicos de La Guajira, en el estado Zulia y de Paraguaná, en el estado Falcón.
  5. Desarrollar el sector eléctrico, a través de la integración de empresas nacionales, públicas y privadas, en la producción y reparación de transformadores y medidores eléctricos, a fin de sustituir las importaciones de tales equipos.
  6. Fomentar el nuevo modelo de gestión en el sistema eléctrico, con la participación activa de los trabajadores de este sector, actualmente en protesta demandado mejores sueldos y beneficios contractuales.
  7. Aplicación, junto a los trabajadores del Sistema Eléctrico Nacional, de un sistema de inversiones, que permitirá ampliar y optimizar a futuro el rendimiento del servicio eléctrico en el país.
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