#EspecialSalud: Mala alimentación genera desajustes emocionales

Rosmir Sivira/Fotos: Stiven Valecillos |

Pensar en qué comerá la familia mañana o en la siguiente comida se ha vuelto una preocupación recurrente. La oferta del mercado es limitada, al igual que las condiciones económicas, razón por la cual el compás de opciones se cierra cada vez más.

Para Maritza Landaeta, médico con postgrado en planificación alimentaria y nutricional y gerencia social, también directora de Fundación Bengoa para la Alimentación y la Nutrición, el tema se ha convertido en un grave problema social, una crisis generalizada que afecta la salud de la población venezolana.

Explica que la calidad de vida, sin importar la clase social, se ha venido a menos y que, lo peligroso del actual momento, es que no hay planificación en lo que se consume. “Se compra lo que se encuentra”.

Asimismo, alertó que cada vez son más los niños que ingresan a los hospitales con desnutriciones crónicas, reflejo de lo que ocurre en las comunidades.

Destacó la importancia de difundir información al respecto, a fin de que la sociedad cuide su alimentación.

-¿Cómo evalúa las condiciones venezolanas en materia de nutrición?

-En 2014 y 2015 hemos realizado una Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), financiada por la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Simón Bolívar (USB). Fundación Bengoa ha coordinado el tema de la nutrición y alimentación…

Vemos que entre 2014 y 2015 la situación nutricional en el país se deterioró significativamente, en especial en rubros importantes de la dieta básica del venezolano, como las proteínas (pescado, carne, pollo, huevo y leche).

El 40% de la dieta del venezolano, de lo que se ve en el plato, está compuesto por cereales, como la harina de maíz y arroz. Desde la salud, esto significa que la alimentación es de alto riesgo y promueve el desarrollo de enfermedades crónicas, entre las cuales destacan la obesidad, las cardiovasculares y la diabetes.

-¿Existen cifras?

-Las cifras disponibles son viejas porque el gobierno no las dice, pero es muy significativo que en cada comunidad que vamos, encontramos niños con diabetes tipo II, que anteriormente era propia de los adultos…

Eso pasa porque la calidad de la dieta de los niños tiene exceso se carbohidratos, porque es lo que el venezolano encuentra y consume.

Esa dieta ha mermado la calidad de la alimentación y la salud de los niños.

Por otro lado, Encovi nos dice que aproximadamente 12,1% de la población come menos de dos veces al día y el 40% de estas personas se encuentran en el estrato pobre.

El 87% de la población también refirió que no le alcanzaba su dinero para comprar comida… Además mostraban signos de angustia y depresión porque no tener cómo llevar la comida a sus casas, generaba un gran desajuste emocional.

-¿Qué le refirió la encuesta que compraban los venezolanos?

-Para esto hicimos un análisis multivariante, en el que incluimos pobreza por diferentes indicadores. Conseguimos que en el año 2014 existían tres estratos sociales desde el punto de vista alimentario (clase alta, media y baja), entre los cuales había una diferencia importante en el consumo de alimentos, no sólo en cantidad, sino también en calidad.

El estrato alto comía carne, queso, frutas, vegetales, tomaba leche. En cambio el estrato bajo básicamente consumía cereales y grasas como aceite, mayonesa o margarina. Al hacer el mismo análisis en 2015, se observó que existen cuatro grupos. Hubo una pérdida de calidad de vida del venezolano, de modo que el 34% de las personas que analizamos eran gente de clase media venida a menos. No contaban con un ingreso que les permitiera comprar sus alimentos. Una característica importante de ese grupo es que eran personas preparadas, casi todas profesionales con trabajo y constante generación de ingresos. Pero dada la inflación y la escasez, se han visto limitados para poder cubrir sus requerimientos.

Estas personas, manifestaban tener gran angustia por no cubrir su canasta alimentaria. La clase media se veía más afectada porque sienten que están perdiendo calidad de vida.

-¿Cómo incide el tema de la alimentación en las enfermedades?

-Las personas asocian con la alimentación sólo enfermedades gastrointestinales- infecciosas y eso se debe, lamentablemente, a que no hay inocuidad de los alimentos… No tenemos agua, ni luz, ni gas y otro punto interesantes es que bajo el consumo de granos, no sólo por el costo, sino porque les sale muy costoso cocinarlo, ya que toman mucho tiempo al fuego y no tienen gas.

Otro dato interesante y positivo es que dos personas pobres se diferencian en calidad de alimentación, por su preparación profesional, ya que esto les da la capacidad de escoger dentro de la escasez lo mejor.

Muchas veces las familias compran cualquier cosa. No hacen actividad física porque no lo consideran importante para su salud. Las personas más preparadas se las ingenian.

Alimentación es cultura y el venezolano ha perdido un plato tan importante como el pabellón. Solamente come pabellón el estrato alto, no el bajo.

-¿Qué representa el pabellón?

-El pabellón es como un plato que unía proteínas de alto valor biológico (carne), además de los granos, el arroz y el plátano, como fuente de factores protectores de enfermedades cardiovasculares.

Para el venezolano era una importante fuente de proteínas, además de uno de los platos más económicos del país.

También se dejó de comer huevo. Todas nuestras encuestas nos decían que la principal fuente de proteínas en los estratos bajos era el huevo. Desafortunadamente este se perdió.

-¿Entonces cómo escoger entre las pocas opciones del mercado venezolano?

-La compra de los alimentos se debe organizar… Ahorita andamos como locos comprando lo que consigamos. Pero cuando se tienen niños, con mayor razón se debe priorizar. Si no se tiene harina de maíz, se puede sustituir con yuca, ocumo, auyama, ñame y otros. Con eso se puede elaborar pasticho, pastel, croquetas, bollitos y otros. Si no tenemos carne, los rellenamos con vegetales. Las hojas de la zanahoria también se pueden reutilizar.

-¿En qué condición están creciendo los niños venezolanos?

-A los hospitales de Venezuela comienzan a llegar niños desnutridos graves. Al preguntarle a la madre qué ha comido el niño, nos dicen que le dan agua de auyama, frijoles y pasta, si consiguen… Esas aguas no tienen azúcar y son bajas en proteína. En el Hospital de Niños de Caracas, el año pasado se hospitalizaron 30 niños con problemas nutricionales, pero en este primer cuatrimestre han ingresado 37, de los cuales el 40%… La mortalidad de esos niños es muy alta porque generalmente sufren de infecciones.

Además sabemos que por cada niño grave que llega al hospital por desnutrición, hay otros 20 en su comunidad con desnutrición grave o moderada, es decir, que el problema nutricional en Venezuela se está agravando mucho y lo mismo ocurre con las mujeres embarazadas desnutridas, por falta de una buena alimentación.

Cada vez son más los niños que nacen con falta de peso, por lo cual también incrementa el número de fallecimiento de neonatos.

-¿Cuál es el futuro a un niño con problemas de nutrición?

-Esto se debe detener porque ya hay un grupo de niños con graves daños y enfermedades. Todos los estudios genéticos consideran que se deben comenzar a prevenir las enfermedades crónicas generales y la mal nutrición desde antes de nacer. La OMS ha asegurado que alteraciones por malnutrición causan afecciones irreversibles en el cerebro del niño, pero además los programan para las enfermedades del futuro. Por lo tanto pensamos que cada quien se debe organizar para tratar de detener esta tragedia y prevenir a los niños menores de dos años, mujeres embarazas , madres lactantes y adultos mayores.

Yo acabo de hacer un estudio en 3.500 jóvenes, que los medimos en varias partes de Venezuela. Los agrupé entre el casco urbano, periurbanos y zonas pobres… En las zonas de casco urbanos se consigue 12% de desnutrición, en las zonas periurbanas posiblemente 19% de desnutrición y en las zonas pobres 27%… En cambio en esas mismas comunidades la gente registra sólo 7% de sobrepeso. El gobierno nos dice que estamos obeso, pero la encuesta que ellos hicieron en 2012, donde hablan de obesidad, se registraba que el 12% de los niños entre 7 y 12 años tenían deficiencias nutricionales y el 16% de los de 13 a 15 también la registraban. Desde la fecha no publican las cifras. No lo hacen porque estamos muy mal.

–¿Bajo estas condiciones qué pueden hacer los hipertensos y diabéticos, por nombrar dos grupos de enfermedades?

-Ante la situación actual ellos comen lo más inadecuado. Estas personas, además de no conseguir sus medicamentos, tampoco pueden compensar su salud a través de una alimentación adecuada y balanceada… Los factores de riesgo para ellos se han potenciado. Lo primero es que no consuman sodio, tomen mucho líquido y traten de comer vegetales… Pueden elaborar tortillas con las hojas de la remolacha, muy nutritivas, lo que aporta ácidos grasos esenciales para bloquear la lesión que producen los residuos tóxicos que se pegan en las arterías, lo mismo con los diabéticos… Por una mala alimentación y falta de actividad física ahorita se aprecian en los centros de salud muchos jóvenes con infartos.

Alternativas para una buena nutrición

Landaeta reconoció que las actuales condiciones del mercado, además de limitada disposiciones económica, impiden cumplir con una nutrición balanceada. Sin embargo, existen múltiples alternativas a las cuales apelar.

-Es bueno que coma harina de maíz porque está enriquecida, cuenta con hierro y vitaminas… Si no se tiene se puede sustituir por tubérculos. Se usa para hacer arepas y se combina.

Para el mismo fin se puede usar batata combinada con zanahoria. Toma otro sabor y suman antioxidantes del vegetal.

También recomendó usar la concha de plátano como carne mechada, al igual que el brócoli, del cual se usan tanto las hojas como el tallo para hacer tortillas y sopas.

Destacó que en fundación Bengoa promueven la elaboración de platos mixtos, como sopas, mezcladas con un poco de arroz que quizás haya quedado del día anterior o algunos granos. Recomendó a las personas comprar de nuevo los cortes más económicos de la carne, como la costilla de res.

“Si se sancocha tiene el caldo para la sopa y la carne, que también se puede desmechar”.

Subrayó que una de las formas de sustituir las proteínas es combinando cereales y granos.

-Con los frijoles se puede hacer hamburguesas y bolitas de frijoles para la pasta… Se trata de mezclar el máximo posible para aprovechar lo que antes se botaba. La consigna es no botar nada.

Para la merienda de los niños explicó que con la concha de la papa se puede preparar una nutritiva y deliciosa comida.

“Lávelas bien y deje que se deshidraten a fuego lento en el sartén”. Invitó a quienes deseen conocer recetas como estas o más consejo de alimentación y nutrición a ingresar a www.fundacionbengoa. org.

El papel del gobierno

Al consultarle a Landaeta cómo evalúa el trabajo del Estado sobre este respecto, la especialista explicó que el patrón alimentación actual de los venezolanos viene dado por las mismas acciones del Estado, “quien controla el ingreso y distribución de todos los alimentos del país. Aquí no hay guerra económica contra el Estado sino guerra del Estado contra nosotros. Para mí los bachaqueros y el CLAP son los indicadores más notorios del fracaso de la política alimentaria del gobierno. .. Son instrumentos políticos para darle comida a su gente y tenerlos calmados”.

Expuso que todo país requiere un programa nacional que promueva en conocimiento una buena alimentación, porque de lo contrario también se afectará la salud.

Seremos una sociedad con enfermedades crónicas y un país totalmente comprometido. Lamentó que no existan cifras oficiales, sino que universidades y fundaciones realicen estudios más pequeños por cuenta propia para no perder de vista, en el presente caso, las condiciones de nutrición y mal nutrición de los venezolanos.

 

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