#EspecialdeEconomía: Venezolanos a la espera de una verdadera solución al desabastecimiento

Rosmir Sivira/Fotos: Archivo/Iván Piña |

Su llegada no cumple con la rigurosidad del calendario. Aunque anhelada por todos, la bolsa de comida de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) representa espera, aprietos, en algunos esperanza y en otros desilusión.

Apresurados para pagar el costo de la bolsa, indicado unas horas antes de la entrega, los miembros de las comunidades especulan acerca de qué traerá. A veces comprarla es mejor que no tenerla, dicen las personas, puesto que adquirir a precio regulado, al menos un artículo, ya es ganacia. No obstante, en ocasiones el ahorro por comprar a Precio Justo no es del todo beneficioso.

En un poblado de la parroquia Camacaro del municipio Torres, las familias han pagado hasta Bs. 5.000 por bolsas con cuatro o cinco productos regulados, más kilogramos de algunas hortalizas, bien sea cebolla, tomate o papa. Entonces, cuál es el beneficio, se preguntan quienes al sumar el costo de los productos pagaron más del 50% en artículos que no son de primera necesidad e igualmente se encuentran en el mercado. Se sienten engañados.

En Mariano Peraza, parroquia del municipio Jiménez, les piden crear un fondo de reserva en alguna cuenta del consejo comunal o personal,  para “no dar carreras cuando anuncien la llegada de la bolsa”. No obstante, han transcurrido más de 21 días y las familias aún no han recibido el beneficio. Algunos más osados especulan que, mientras tanto, alguien  hace negocios con el dinero.

En urbes como Barquisimeto y Cabudare, quienes viven en condominios privados, supuestamente, no necesitan la bolsa y por eso son excluidos. No obstante, la oferta del mercado se constriñe, cada vez que se ordena a un comerciante canalizar su mercancía con los CLAP.

Según datos ofrecidos por Érika Farías,  coordinadora de los comités, existen 644 parroquias priorizadas, en las cuales se atienden 18 millones de venezolanos. Pero el territorio nacional está conformado por 1.136 parroquias, por lo que el 43,31% de la población podría no ser atendida, en el entendido de que se sirve  a todos los habitantes de dichos territorios.

Farías también informó que se han conformado 19 mil CLAP en todo el país y que esperan conformar otros 21 mil en diciembre.

Si Venezuela cuenta con una población de más de 31 millones de habitantes y si la relación de la entrega de bolsas es por cada familia de cinco miembros, el programa atenderá unos 6.200 núcleos familiares, por lo cual, en la actualidad, al menos 2.666 familias no recibirían la bolsa.

No atiende a los más necesitados

Como “un programa excluyente” que “no está orientado a cumplir las necesidades básicas de los más necesitados”, calificó Maritza Landaeta, coordinadora de investigación en nutrición y docencia de la Fundación Bengoa, el programa gubernamental.

-Tienen acceso unos pocos afortunados  y el hecho de que sea una compra  directa en efectivo es autoexcluyente para quienes están en condición social crítica.

A esto sumó que los comités no toman en cuenta a quienes se encuentran en situación especial, en casas de abrigo, bien sea para ancianos o personas especiales, ni prioriza el trato para mujeres embarazadas y niños.

Por su parte, Roberto León Parilli, presidente de la Alianza Nacional de Consumidores y Usuarios (Anauco),  señaló que los CLAP son un instrumento excluyente de credos y clases sociales,  sin beneficio verdadero.

Comentario que coincide con el de Luis Oliveros, economista y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien señaló que los CLAP son una herramienta que busca impulsar la popularidad del gobierno e imitar la gestión del fallecido Hugo Chávez.

Los consultados refieren que podría tratarse de un programa masivo que se presta para “una gran corrupción”.

Ausentes hasta en el mercado

La especialista en alimentación y nutrición expuso que las bolsas de comida no se corresponden con una apropiada alimentación y que esto se debe a la misma situación de desabastecimiento y  a la caída de los sectores productivos del país.

Explicó que lo ideal sería que los venezolanos consumieran no solo carbohidratos y harinas, sino también grasas y proteínas, bien sea a través de los granos, de manera balanceadas, lo cual no ocurre.

Al consultarle quiénes estarían mejor alimentados, entre los que reciben la bolsa de los CLAP  y los que no, indicó que la población venezolana en general presenta una grave malnutrición y pérdida de peso, ya que estas bolsas solo alcanzan para una semana de alimentación de una familia, por lo que el resto de los días deben  consumir lo poco que ofrece el mercado y pagar con sobreprecio  artículos básicos.

Oliveros  manifestó  que la intención de los CLAP es crear dependencia  del pueblo con el Gobierno, con lo que tampoco termina de generar tranquilidad ni confianza.

El impulso necesario

Landaeta subrayó que el Gobierno debe flexibilizar el mercado y estimular la producción nacional para reabastecer el mercado.

Precisó como conveniente, impulsar la producción de cereales, en especial de maíz, que al igual que la carne, aportan hierro, vitaminas y minerales al cuerpo humano.

-La caída en la producción de maíz es gravísima y representa una lamentable restricción en la alimentación del venezolano, al igual que la carne de bovino. Venezuela debe recuperar esos sectores productivos, en los que además, históricamente ha sido exitosa.

A esto sumó que se debe impulsar la cría de aves, para el consumo de carnes blancas y huevos, junto con el de hortalizas, frutas y verduras.

“Venezuela debe recuperar su actividad en el campo”, apuntó Landaeta, quien manifestó que el Gobierno está en la obligación de solucionar la crisis del sector agrícola, a través de políticas adecuadas y adaptadas a la realidad.

Según León Parilli “se necesita un cambio de las políticas económicas, liberación del sistema cambiario y priorización de la producciones nacional sobre la importación… Pero el Estado sigue interviniendo en los sectores productivos y eso sólo significa más limitación”.

Sostiene que el problema es que existe mayor demanda y menor oferta y dicha ecuación debe ser invertida.

No hay verdadera atención

Para Roberto León Parilli, presidente de Anauco, lo importante no son los porcentajes o números de atención, sino el significado de la palabra “atención”.

Manifestó que la entrega de la bolsa no garantiza el derecho a la alimentación ni la libre selección de producción y servicios, contemplados en la Constitución.

“No se atienden los derechos, ni siquiera de quienes reciben la bolsa”, expuso León Parilli, quien además manifestó que un programa como éste solo se justificaría de manera temporal y en un estado de guerra, el cual no existe.

Subrayó que los CLAP parecen no ser temporales, puesto que tampoco se reimpulsa la economía del país.

Parilli puso a disposición del público el portal web anauco.net, a través del cual se pueden realizar denuncias sobre violaciones a los derechos de usuarios y consumidores.

Al totalizar 100 quejas sobre un mismo caso, la institución formaliza la denuncia como colectiva.

 

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