FOTOS: Siquisique entre penurias

María Fernanda Peñalver | Jairo Nieto |

Salud, educación, seguridad. Tres puntos de suma importancia para salir adelante, ya se trate de un país, de un estado o simplemente una ciudad pequeña como es el caso de Siquisique. Tres servicios que, según sus habitantes, cada día van empeorando.

Un poco antes de llegar a la capital del municipio Urdaneta, en el caserío Río Abajo, se encuentra una escuela que lleva este mismo nombre. Hace ocho años fue azotada por el desbordamiento del afluente y por su ubicación quedó inutilizada, no tenía sentido que permaneciera en donde estaba, pues si se repetía la situación, se vería nuevamente afectada.

Fue así como durante un tiempo las maestras y los niños usaron incluso chozas como sedes para proseguir con las actividades escolares, hasta que un terreno se les fue asignado. Con el esfuerzo de la comunidad y algunas veces de los representantes gubernamentales se logró levantar la escuela, no obstante, esta aún espera por algunas aulas.

“Falta el techo de unos salones, por eso tenemos que dar clases así”, dijo una de las docentes quien debe estar realizando sus labores  en un ambiente inadecuado. A la intemperie deben ver clases los alumnos de cuarto, quinto y sexto grado. El aprendizaje lo adquieren sin las óptimas condiciones.

El clima tampoco ayuda mucho, además de esto los mosquitos son otro factor de constante incomodidad para más de 160 niños que hacen vida en la institución.

La vocación es lo que caracteriza a las docentes quienes dan lo mejor de sí para diariamente atender a los pequeños de bajo recursos. Por su parte José Morales, activista dirigente de Voluntad Popular, señaló que desde hace tres años la institución y sus alumnos no son dotados con los respectivos materiales como las Canaimitas; asimismo, en lo que va de año escolar no han recibido uniformes ni útiles y por ende, deben hacer uso de los más antiguos o incluso, asistir con ropa de diario.

En terapia intensiva

El hospital Luis Ignacio Montero de Siquisique no se escapa de las penurias. Al igual que la mayoría de los centros de salud del país, los pacientes deben buscar sus propios medicamentos e incluso, la manera de trasladarse.

Desde hace algunos meses las dos ambulancias con las que cuenta están paralizadas, pues los materiales, al igual que los insumos médicos para los enfermos, no se encuentran. Los vehículos aquí son de vital importancia debido a la distancia que se tiene con el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp), lo que ha llevado incluso a que personas poco compasivas cobren hasta 40 mil bolívares para trasladar a un paciente hacia Barquisimeto.

El esfuerzo que hace la directora del principal centro asistencial del municipio Urdaneta, Judith Gómez, es invaluable, tratando de atender de manera oportuna a quienes acuden a la institución, pero lamentable sufre más al tratarse de un pueblo pequeño y alejado.

Las necesidades aumentan en este ámbito debido también a la proliferación de aguas negras que ahora se tiene; ante esto los habitantes han denunciado que hay una cantidad considerable de niños sufriendo de enfermedades cutáneas y respiratorias, además de diarrea y vómitos.

 

La inseguridad ataca

Siquisique se caracterizaba por ser un pueblo tranquilo, pero últimamente no ha sido así y eso lo expresaron sus mayores afectados: su población. La misma se ha visto sorprendida por los crímenes ocurridos últimamente, uno de estos incluso fue a las afueras de la sede de la Policía Nacional Bolivariana,  donde a pesar de la cercanía, los funcionarios no respondieron a tiempo para evitar la desgracia. “No entendemos cómo pasó eso, nosotros mismos los llamamos y no respondieron”, aseguró una vecina.

“No sabemos a quién tenerle más miedo, si a los delincuentes o a los GNB y PNB”, destacaron, debido a que son estos, en conjunto con algunos miembros de PoliLara quienes “cobran peaje” a los agricultores y demás trabajadores del municipio, indicaron.

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