Anegación de viviendas en invasión de Palavecino

Mariángel Massiah | Foto: Iván Piña |
fuertes lluvias dejan dannificados en villas del sol en palavecino. 01/12/2016. foto ivan piña

Gran cantidad de viviendas pertenecientes a las invasiones Villas Esperanza I, II y Villas del Sol se vieron afectadas por las fuertes lluvias que se registraron en el municipio Palavecino el día lunes.

Los residentes acusan de lo sucedido a los representantes de Misión Vivienda quienes hace un año invadieron dos hectáreas del terreno de la Constructora 9706 para supuestamente efectuar un plan de vivienda, pero lo único que han realizado por los momentos son movimientos de tierra que ocasionaron que los drenajes del agua de lluvia desemboquen hacia las comunidades adyacentes.

Ante eso, los habitantes del sector se dirigieron a la avenida El Placer a obstaculizar el paso vehicular desde la siete de la mañana del día de ayer con troncos y ramas, como una medida de presión para obtener respuesta por parte de los organismos competentes.

Según el abogado Francisco Castillo, director de políticas municipales de la alcaldía de Palavecino, quien se encontraba en la zona desplegado en atención a todas las comunidades afectadas,  el problema obedece a unas lagunas que se represaron  dentro de los terrenos de Misión Vivienda, que evidentemente por presión hizo que se rompiera el muro de contención y se desbordara la calle cinco de estas dos comunidades. El saldo fue una gran cantidad de personas a las cuales se les anegaron los ranchos y pérdida de enseres.

“Este es el resultado de expropiar lotes de terrenos y crear pantallas políticas. Quienes en verdad sufren son los habitantes, es momento que el Gobierno entienda que la invasión no le resuelve el problema a nadie”, expresó Castillo.

Yenny Álvarez, habitante de la zona, indicó que más de 750 familias y 1.250 niños se veían afectados por esta circunstancia. “En toda esta semana la gente perdió sus enseres, ropas, hasta los mismos ranchos se han caído con la lluvia. Los de Misión Vivienda ni se dedican a construir ni dejan que otros lo hagan, exigimos una respuesta y que solventen esta situación”.

Relató que cuando comenzaron las lluvias ella se encontraba con sus niños pequeños en la casa, hasta que escucharon cómo el muro se rompió y la calle frente a su hogar se convirtió en un río, inmediatamente salió con sus hijos a resguardarse en otro lado. “En la calle cinco todas las viviendas se inundaron y los pozos sépticos se colapsaron. Mis vecinas no hacían más que llorar al ver cómo perdieron sus pertenencias”.

A lo largo de esta semana los residentes cambiaron sus aulas de clases y oficinas de trabajo en una labor en conjunto  por recuperar su comunidad.  Sin embargo el temor entre ellos persistía de que ocurriera un segundo percance.

Rosa Angélica recordó cómo pasó la noche del lunes  junto a sus vecinos desviando el caudal del agua para que esta no se acumulara por completo en las viviendas.  “Fue una noche de terror y le rogamos a Dios de que no vuelva a llover  con esa magnitud mientras nos resuelven el problema”.

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