FOTOS+VIDEO: Sueños, promesas y bendiciones en la visita 161 de la Excelsa Patrona

Mariángel Massiah | Fotos: Stiven Valecillos |

En la multitudinaria procesión de la Divina Pastora, a medida que pasan los años, incrementa el número de seguidores. Evidentemente no es la misma peregrinación de hace 50 años. En los recorridos hay mucha gente a los alrededores que desean tocar, ver y cargar la imagen de la patrona espiritual del estado Lara.

Ante eso, los miembros del Encuentro Nacional de Jóvenes (Enajó), en el año 2015, propusieron el Cordón de la Fe para facilitar y mejorar el traslado de la imagen. Fue una idea que se hizo posible gracias a la Arquidiócesis de Barquisimeto, a partir de la procesión 159 de la Divina Pastora.

El coordinador de la Pastoral Juvenil, Jorge Rodríguez aseguró que la intención era que desde hace tres años los laicos comprometidos asumieran la responsabilidad de acompañar la imagen de la Divina Pastora a lo largo de la procesión, igualmente destacó que es un espacio y responsabilidad que logró retomar la feligresía y que han adquirido con mucha alegría y devoción.

“Además, a través de esto queremos darle el sentido de oración y espiritualidad a la procesión que le pertenece a nuestra Iglesia. La idea es que vayamos orando, sabemos que no es fácil porque el servicio del Cordón de la Fe tiene su desafío pero queremos que las personas que estén participando, en algún momento, puedan orar, cantar y darle ese sentido de espiritualidad a la procesión de la Divina Pastora”.

Es importante destacar que el Cordón de la Fe, el día de la peregrinación, contará con el apoyo de los efectivos militares, quienes controlarían cualquier requerimiento necesario.

Desde noviembre del 2016 iniciaron los ensayos de estos servidores. En la mañana de ayer, en las inmediaciones de la Catedral, se efectuó la última práctica de este grupo de laicos comprometidos que convirtieron la procesión de la Divina Pastora en un servicio espiritual.

Más de 1.200 habitantes de todas partes de Venezuela acudieron llenos de fe y alegría a su ensayo para cumplirle fervientemente a la patrona espiritual en su próxima visita a la entidad. El entrenamiento consistía en ubicar a los participantes en lo que debían hacer, el correcto movimiento de la imagen, entender cuándo debían parar o seguir el recorrido; es decir todo lo necesario para evitar que se rompa el cordón y realizar el servicio de la mejor manera posible.

Los inscritos, en su mayoría, son jóvenes, miembros de la Pastoral Juvenil y Renovación Carismática y familias enteras. Dentro de los ensayos los feligreses manifestaron que el servicio se convirtió en una tradición e incluso en una manera de pagar sus promesas y servirle a la Divina Pastora.

Irene Carrillo, coordinadora de la Pastoral Juvenil, tiene más de 25 años trabajando en la logística de la procesión. Para ella es un honor y orgullo servirle a la Divina Pastora. Carrillo relató cómo recuerda que desde pequeña se acercaba a la avenida Venezuela a esperar a la patrona con su mejor vestido; con el pasar de los años decidió, con todo el entusiasmo del mundo, ser voluntaria y acompañar a la Virgen cada año junto a su esposo e hijos.

En tanto, Angelber Manrique, cumplió su sueño en realidad al participar, servirle y ver de frente, por primera vez, a la Divina Pastora. Manrique nació en Trujillo y tiene más de 10 años viendo la procesión por televisión y, decidió que algún día quería experimentar esa hermosa experiencia mariana. Hace algunos días hizo sus maletas, tomó un autobús que lo dejara en la entidad larense, en la búsqueda de cumplir el llamado de María.

“Me motivó seguir creciendo como católico, con ese amor a María porque ella es el camino a la humildad, amor, hermandad, paz y sobre todo a Jesucristo. Es primera vez que vengo y ya me siento como en casa, espero poder participar muchos años más. Le hago un llamado a los miembros de la Iglesia para que vengan y participen de esta experiencia y recordemos que Cristo es el que nos llama mediante María”.

Ruta del Encuentro

Continúan las asambleas en torno a los preparativos para las 14 estaciones que integrarán la Ruta del Encuentro en la visita 161 de la Virgen, que busca especificar el significado espiritual del encuentro con el Padre, Hijo y el Espíritu Santo, junto a la Virgen María.

El padre Jesús Ramírez recalcó que trabajan arduamente para que en cada estación se cumpla el mensaje evangelizador que identificará este año a la procesión.

“La Ruta del Encuentro es un ejemplo de la ruta de un cristiano. Desde que nacemos hasta que morimos seguimos una ruta que no solamente es humana, sino espiritual. Estamos llenos de la fe, esperanza y caridad que nos da Dios mediante el bautismo y a partir de ahí recorremos los siete sacramentos donde se renuevan nuestros valores cristianos”.

Cada estación fue creada como una invitación a las personas a retomar un nuevo sentido de la vida sacramental. Ramírez hizo hincapié en que no era un ritual, sino una experiencia de fe y encuentro con Dios. “María nos lleva a la unión con Dios y nuestros hermanos”.

La Virgen recibió su vestido

Yamile Arias y Claudia Arias son las confeccionistas del vestido que estrenará la Divina Pastora en su procesión 161.

Estas hermanas son oriundas de Colombia, desde hace 40 años se mudaron a la ciudad de Barquisimeto, específicamente al barrio La Paz. En el año de 1993 llegaron a la parroquia San José Obrero, gracias a los trabajos de evangelización del párroco para ese entonces, y comenzaron a conocer acerca de la procesión.

Lo que empezó como una salida de compañeros cada 14 de enero, finalizó con un inmenso enamoramiento hacia la Divina Pastora. Desde entonces siempre habían soñado con hacerle un vestido a la Virgen pero estaban resignadas al verlo como algo imposible. Sin embargo al momento que la arquidiócesis decidió que la confección del vestido sería designada por parroquias, el párroco las escogió para esta grata responsabilidad.

“Fue en mayo cuando el padre llegó a nuestra casa, se sentó en el comedor y nos dijo que tenía un sorpresa muy buena… que haríamos el vestido de la Pastora. Al principio no le creíamos y cuando comenzaron los preparativos digerimos la realidad de esta gran responsabilidad y teníamos por delante que era un agradable trabajo para nuestra madre santísima. Personalmente es un gozo muy grande”, expresó Yamile Arias.

La entrega del vestido a la Divina Pastora fue realizada el día de ayer en la iglesia Santa Rosa, como una ofrenda que los feligreses le otorgan a la Virgen.

Claudia Arias destacó que la elaboración del vestido tomó dos meses y medio. Fueron noches de sentarse a pensar qué diseño quedaría bonito y que a su vez resaltara en la madre a ese Jesús Salvador que dio la vida por la humanidad. De todo eso salió la idea de una iconografía que tiene como diseño principal un pelícano, símbolo eucarístico que hace referencia al sacrificio de Cristo. El traje del niño igualmente lleva algo representativo.

“Fue una experiencia muy hermosa que aún no creo que haya vivido. La gloria para Dios es un gozo muy grande que se tradujo en poder elaborar ese vestido. El proceso nos ha llevado a sentir diferentes emociones, y ni siquiera puedo describir qué sentiré cuando ella salga el 14 de enero con el traje puesto”, exclamó Claudia Arias.

 

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