La Red de Instituciones Larenses… ¡en acción! – ¿Diálogo?

Maximiliano Pérez |

“El diálogo, es sin duda, el instrumento válido para todo acuerdo, pero en él hay una regla de oro que no se puede conculcar: no se debe pedir ni se puede ofrecer lo que no se puede entregar porque, en esa entrega, se juega la propia existencia de los interlocutores”. Adolfo Suárez.

Adolfo Suárez (25-9-1932/23-3-2014), duque de Suárez y grande de España, fue un político y abogado español, presidente del Gobierno de España entre 1976 y 1981; autor de esta frase que nos insta a meditar sobre la actual situación venezolana. (F: Wikipedia).

El diálogo ha sido el final de grandes conflictos de la humanidad, y esos conflictos han comenzado, entre otras cosas, por la manipulación de los diálogos, por el incumplimiento de los acuerdos; por situaciones que han conllevado a su rompimiento y que, de superarse, hubiesen podido salvar millones de vidas y evitado cuantiosas pérdidas materiales.

Sin pretender ahondar en política porque me considero un perfecto analfabeta en esa materia y considero que en ese campo cometo errores, tal vez por impericia o por imprudente sinceridad pero, pretendiendo sí, utilizar la lógica, la razón para intentar actuar con sensatez, he de llegar a conclusiones realmente obvias: La república está verdaderamente devastada, insto a las partes en pugna a actuar demostrando objetividad real, pragmática, y palpable.

La verdad está en las calles, los diagnósticos hechos sin dificultad alguna porque las escenas, ya dantescas, que se observan cotidianamente, golpean el rostro y enturbian nuestra visión.

La ciudadanía pide a gritos, o en desgarrador silencio, las soluciones que conlleven a parar la caída en la producción y el desastre económico como efecto aniquilador en la calidad de vida del ciudadano venezolano en general.

No es cierto que vivimos en el país de las maravillas, como dice el adagio popular: “No podemos tapar un roto con un descosío”.

La espiral económica desatada negativamente va in crescendo indeteniblemente y mientras no se tomen decisiones idóneas basadas en la realidad de que estos sistemas económicos han fracasado en todas la regiones en las cuales se ha tratado imponer, será más difícil la recuperación de la nación, simplemente, porque los daños causados serán más graves y más profundos. Habíamos podido subsistir gracias al tan difamado modelo rentista; gracias a la renta producida por la extracción del petróleo, que como dádiva divina estábamos disfrutando y porque venía aunada a los mejores precios en la historia del hidrocarburo.

Lo que no dicen los economistas más avezados es que el mal no está en el modelo rentista, el daño está en la forma como ha sido manejada esa renta otorgada por el Todopoderoso llamado Dios.Si estoy equivocado por favor convénzanme pero, otros países petroleros han tenido un crecimiento exponencial y disfrutan de su bien invertida renta mientras Venezuela sume en la pobreza a sus ciudadanos y los lleva a añorar una dádiva para sobrevivir, en lugar de sumarse al trabajo productivo y sacar a la nación del lodazal en el cual nos encontramos.

Esta “Tierra de Gracia” dispone de los recursos necesarios para salir airosa del trance sin tener que deteriorar un patrimonio de la humanidad que denominamos ambiente; tenemos los mejores técnicos, profesionales, científicos, y educadores del mundo, y ellos, son avalados por una excelente mano de obra calificada.
Valor es miedo vencido, por nuestra descendencia debemos aceptar el reto.
¡Un abrazo!

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