Unidades de diálisis del HCAMP también sufren por falta de agua

María Fernanda Peñalver | Foto: Stiven Valecillos |

Las fallas que se han tenido en el suministro han afectado no solo a las comunidades hogareñas, sino además aquellas zonas en donde se genera el comercio y muy especialmente, se brindan servicios relacionados a la salud.

Hace pocos días el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp), obligó a los familiares a cargar tobos puesto que no contaban con el vital líquido; sin embargo, esta falla ha sido constante en las unidades de diálisis de la ciudad.

“El 22 de septiembre dejamos una correspondencia en Hidrolara exponiendo la situación, también lo hicimos ante la Defensoría del Pueblo y la División de Agua de la alcaldía”, expuso Carmen Vargas, administradora de la Unidad de Diálisis y Trasplante Razetti.

Destacó que si bien la problemática no es algo nuevo, anteriormente el agua de las tuberías llegaba con cierta presión, mientras que la División de Agua del ente municipal se encargaba de suministrarles al menos cuatro tanques diarios para surtirse y poder funcionar con normalidad.

No obstante, con el cambio de autoridades en la alcaldía de Iribarren, la unidad de diálisis quedó en un limbo debido a que la nueva persona encargada desconocía si el programa que beneficiaba a estas instituciones continuaría.

Por su parte, Hidrolara argumentó que el problema se debe a que el llenadero San Juan ha tenido complicaciones debido al robo de equipos, por lo que no se ha tenido el suministro continuo del vital líquido.

Esto ha obligado a que la unidad de diálisis anteriormente mencionada, deba comprar cada día tanques de agua con un valor cercano o superior a los 100 mil bolívares. “Las cisternas se aprovechan y cobran más”, detalló Vargas quien además recordó que no están en la capacidad de costear gastos tan elevados, puesto que es un ente que se mantiene por el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS)

“Sin agua y sin presión no se logra encender la máquina de osmosis, por lo que no se puede dializar”, expuso la administradora a la vez que destacó que para realizar las sesiones de diálisis que corresponden, deben contar con al menos 40 mil litros de agua.

Por supuesto, se han enfrentado a situaciones en las que pasa el día y no llega la recarga del líquido, lo que generó una disminución en el tiempo para dializar al paciente, pasando entonces de las cuatro horas que comúnmente corresponde a tres horas o un poco menos.
“Lamentablemente quien tiene la papa caliente ahorita es Hidrolara”, dijo la representante quien indicó que si bien a los cisterneros se le otorgó un lugar para el suministro en el llenadero del kilómetro 11, esto no da abasto a los mismos.

Vargas, así como demás miembros de otras unidades de diálisis, están a la espera de un encuentro con los diferentes sectores para conocer las soluciones que se deben generar para atender a los más de mil pacientes que hacen uso de este importante tratamiento.

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