José Vargas: “No podemos celebrar si hay estudiantes presos”

María Fernanda Peñalver | Foto: Karen Paradas |

Ayer se conmemoró el Día del Estudiante Universitario, sin embargo son diferentes las circunstancias que afrontan y que provocaron que las condiciones no fueran las óptimas para celebrar la fecha especial, especialmente en un año en donde nuevamente tuvieron un papel protagónico.

José Manuel Vargas, representante del Movimiento Somos de la Universidad Fermín Toro (UFT), recordó que Marvin Adrián Arena, quien fue detenido el pasado 25 de mayo en Santa Rosa, forma parte de la casa de estudio y hasta el momento permanece privado de libertad.

Si bien destacó que en otras generaciones también se sufrió de la represión, como aquella que luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y a quienes se le rinde tributo por sus heroicas acciones, quienes fueron sometidos a los barrotes posteriormente fueron liberados; mientras que en este caso han permanecido detenido durante meses.

“Queremos el cese de la dictadura” expuso el universitario a la vez que mencionó a quienes dieron la vida durante las protestas contra el régimen de Nicolás Maduro que tuvieron fecha en meses pasados y dejaron una cifra superior a los 100 asesinatos, la mayoría de estos eran estudiantes.

En ese momento los jóvenes se acogieron a la agenda de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y decidieron ejercer su fuerza en búsqueda de un cambio de Gobierno; hoy en día consideraron que es necesaria una reestructuración también en el organismo que dice representar la oposición del país y crear espacios para los demás sectores. Asimismo, el dirigente de Somos señaló que más que un diálogo debe existir una negociación en donde se toquen puntos de suma importancia para el resto del país y no intereses particulares.

Dejan los estudios

Además de esta situación, Vargas consideró que la deserción académica es otra realidad que golpea las casas de estudio y que en un futuro pasará factura. En el caso de la UFT expuso que se trata de al menos un 20% de la masa estudiantil que ha abandonado las aulas, lo que genera preocupación.

Por su parte, Diego Sánchez, también miembro del Movimiento Somos, hizo referencia al incremento de los precios correspondientes a inscripción y mensualidades; aseguró que se superó el 300% del valor anterior, sin embargo no se tienen mejoras en la universidad.

Un estimado de 174.000 bolívares mensuales deben cancelar los estudiantes de la UFT, lo que por supuesto repercutirá en aquellos con menores recursos e incrementará la deserción, esto como resultado de las necesidades que tienen las familias venezolanas y que obligan a los jóvenes a salir a la calle a buscar trabajo, a migrar en búsqueda de un nuevo destino o simplemente por no poder costear los altos precios que representa la educación privada.

 

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