#ESPECIAL Ahora protesta el barrio, el de a pie, la gente con Carnet de la Patria…todos (FOTOS)

Texto y fotos: Stiven Valecillos / @stivenvalecillos |

Las necesidades en el país tienen ahora otro nombre: protesta. No hay promesa política que valga. Las necesidades en las comunidades son tierra baldía, nadie hace nada. 23 estados, 335 municipios, 1.136 parroquias en el país, demandan lo mismo: agua, luz, gas, comida, aseo, medicinas.

El estado Lara es muestra de ello, al norte, sur, este y oeste, se trancan las calles cual trincheras de guerrilla. Las personas no tienen la culpa. La voluntad política sí, por aquí está escasa. Las promesas de políticos rojos, azules, verdes, ya no sorprenden. Son letra muerta.

Hoy el sector Bello Monte de la vía hacia Río Claro al sur de Barquisimeto lo volvió a reclamar: “No, nos llega agua desde hace seis meses, el gas hace dos meses, el CLAP hace cuatro meses, los niños están desnutridos, no los mandamos a clase porque no tienen qué comer, no existimos para nadie”, estos, son solo algunos lamentos diarios. Al mismo tiempo protestaban en El Taque, municipio Palavecino. En la Circunvalación Norte en el sector La Tomatera. Igual fue la semana pasada… y la pasada, y la pasada, y la pasada.

La vida cotidiana ya no es la misma, las rutinas comunes se acabaron: pagar la luz, agua, servicios, hacer mercado, estos quehaceres habituales ya no se hacen sin una cola de por medio, madrugar o sin sufrir en el intento. El sistema ha cambiado. Nos tienen hipnotizados. Ocupados en alguna nueva y chiflada noticia cada día.

Pero el país sigue igual. O peor. Con menos agua en las tuberías. Menos comida en las despensas. Menos gas al mediodía. Menos luz en los bombillos. Menos aseo en las calles.

Más indigencia. Más mortandad. Más enfermedad y menos medicina. Parece que no le importamos al mundo, ni al vecino. Nos fastidiamos entre nosotros mismos.

Para el Gobierno las promesas son infinitas y las soluciones no le convienen. La gota mínima de ayuda sigue teniendo al pueblo seducido. Malicia o estrategia, le funciona.
Los pacientes crónicos protestan día y noche. La vida no espera por elecciones o diálogo.

Los pacientes oncológicos, renales, insulinodependientes y con VIH son la mejor muestra de la eficiencia y voluntad de los políticos. Ellos protestan para vivir y mueren en el intento.

La señora Jackeline Pérez, es paciente trasplantada, tiene meses en una lucha férrea por vivir. Se traga el dolor, quebranto, angustia y preocupación para poder seguir protestando. Exigiendo. Implorando al gobierno que abran el “canal humanitario” para poder recibir los insumos para tratamientos que tanto necesita ella y el país.

Ahora las protestas no son de gremios, ni políticos, ni pudiente sociedad civil; ahora protesta el barrio, el de a pie, la gente con Carnet de la Patria. La gota de petróleo o los bonos no alcanzan para comer ni cocinar. Ahora urge cambio o por lo menos qué comer.

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