Ecoanalítica: Ingreso del venezolano cayó en un período de un año en 89.9%

Juan B. Salas | Foto: Archivo |

La caída del ingreso de los venezolanos – entre marzo de 2017 y el mismo mes de 2018- alcanzará 89,9%, de acuerdo con el índice de salario real, revela Ecoanalítica en su informe semanal, en el cual refleja el impacto de la hiperinflación en la economía y en el ingreso de los trabajadores.

Explican los especialistas de esta empresa de consultoría y análisis financiero, que al percibir solo 10,1% del ingreso de hace un año, los trabajadores se han encontrado con una restricción presupuestaria cada vez más severa y han tenido que reducir y cambiar su consumo.

El ínfimo ingreso real obligó a los venezolanos a priorizar el consumo de alimentos y transporte sobre los demás rubros, especialmente en los estratos más pobres. Los ejemplos más graves se han visto en el interior del país: En Valencia, la actividad comercial ha caído más del 75% en lo que va de 20181 y en la zona comercial de Juan Griego, Margarita, los antiguos vendedores de electrodomésticos y vestimenta se han visto forzados a vender comida, pues es lo único que los consumidores demandan. El cambio en la distribución del consumo por rubros ha tenido repercusiones asimétricas sobre la demanda y el nivel de precios, incrementando más rápido los de rubros básicos transables. Los alimentos, sea en supermercados o restaurantes, han multiplicado su precio por más de 230 en tan solo 12 meses y, según el umbral de Cagan2, experimentan hiperinflación desde agosto de 2017. Por otro lado, servicios no transables -como las telecomunicaciones, la educación y el alquiler de vivienda- han experimentado las menores tasas de inflación.

Destaca el informe que en Ecoanalítica se han tomado la tarea de estimar la inflación que perciben los consumidores, según su estrato socioeconómico. La canasta de los estratos D y E está compuesta casi en su totalidad por alimentos y transporte, la de los estratos B y C da cabida al consumo de rubros más diversos, y asumimos que solo pocos en el estrato A tienen la posibilidad de mantener la canasta de consumo que históricamente el BCV ha utilizado para medir el INPC.

El rápido crecimiento de los precios de alimentos afecta a los estratos D y E de manera focalizada, precisamente aquellos que la ENCOVI3 define como pobres y pobres extremos. La distribución poblacional socioeconómica cambió en el último año por efecto ingreso, y la proporción de venezolanos que sufren de pobreza -e hiperinflación mayor- en los estratos D y E aumentó de 81,0% a 87,0%.

Advierten que mientras se esperan nuevas observaciones, se observa que en el período del año que suele presentar condiciones estacionalmente más favorables, la inflación tocó un mínimo aterrador que sigue estando por encima del umbral de Cagan y que, según nuestro índice con ponderaciones actualizadas, fue de 69,6%.

En términos interanuales, asumiendo un estimado de 54,5% de inflación en marzo, Venezuela habría experimentado 9.431,6% de inflación en los últimos 12 meses, donde los menos favorecidos en el estrato D y E habrían percibido un incremento de 30.535,0% en los precios de sus productos, expone parte del informe de Ecoanalítica.

Recuerdan que como han afirmado en la empresa, la economía venezolana entró formalmente en un proceso hiperinflacionario en noviembre de 2017. La inflación interanual alcanzó 6.939,4% en febrero y estimamos que supere la barrera del 10.000,0% entre marzo y abril.

 

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