#Opinión ¿Qué falta por hacer? #24Oct

Joel Rodriguez Ramos | Ilustración : Victoria Peña |

Es recurrente la pregunta que me hace mucha gente por la calle: Hasta cuándo tendremos este gobierno? Qué falta por hacer para salir de esta pesadilla? Por qué la oposición no ha podido? Por qué no está unida? Lo que ocurre es demasiado grave como para no darse cuenta del daño causado al país me comenta la gente.

Es injustificable que la oposición no se una. Por supuesto, mi invariable respuesta, aunque decepcione a mis amigos interrogantes,  es que no sé cuándo terminará esto, no sé qué más podemos hacer, tampoco me explico la falta de unidad y cohesión de los factores adversos al régimen, sabiendo lo que está en juego y el daño producido y produciéndose todavía.

Observo, eso sí,  con mucha preocupación la falta de credibilidad de esa misma gente y de muchos más, en la institución del voto. Ya no creemos en el voto como fórmula para cambiar al gobierno. Yo siempre voté y me acostumbré a votar a pesar de que perdieron mis candidatos muchas veces, siempre mantuve fe en el voto. Pero hoy las instituciones están secuestradas y no dan garantía de respeto a los resultados reales que se obtengan en una eventual votación.

Esta creencia viene creciendo desde hace varios años, a pesar del triunfo opositor en diciembre de 2015, que el gobierno logró burlar a través de la írrita ANC, un gran grueso de venezolanos dejó de creer en el voto.

He leído en estos días varios artículos de prensa, escritos por  personajes francamente respetados en el país, como el sacerdote jesuita Luis Ugalde y el constitucionalista Gustavo Tarre Briceño, en los cuales, uno insinúa y el otro lo declara expresamente, que es difícil votar o hablar de elecciones, con un gobierno que no tiene el más mínimo rubor de aparentar una fachada de democracia falsa e hipócrita y capaz de continuar burlando la voluntad popular con el solo propósito de mantenerse en el poder.

En estos veinte años de régimen chavista-madurista, los venezolanos que creemos en la democracia hemos votado, nos hemos abstenido de votar, hemos marchado, protestado, le hemos cerrado el paso a una reforma constitucional totalitaria y excluyente y demostrado al mundo que deseamos continuar viviendo en democracia, en libertad y en una sociedad pluralista y abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, de ahí el apoyo internacional recibido.

Pero el régimen ha cerrado sus ojos y oídos a ese clamor absolutamente mayoritario del país y ya del mundo. Lo último que ha estado haciendo el venezolano es huir de su tierra, lo que nunca pensé que haría. Hoy Venezuela está dispersa en muchas partes del planeta, los que se han ido, añoran su patria y su gente, pero la añoran como siempre fue, alegre, cordial, amable, incluyente, respetuosa del derecho ajeno y dispuesta a trabajar en unidad para los logros que beneficien al bien común.

La actitud asumida por el régimen sería la gran culpable de una solución violenta y no democrática para nuestros males actuales, pero me siento obligado a advertir a la oposición que la falta de unidad en los factores adversos al régimen, puede ser también culpable de salidas fácticas indeseables.

Por cierto, me permito advertir que unidad de la oposición no es pensamiento único ni línea partidista a seguir a ciegas, es remar todos hacia un objetivo común que es liberar a Venezuela, pero respetando las diferencias de todos los que sumemos fuerzas para el rescate de la patria. Eso sería lo que hay que hacer.

 

 

 

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