José M. Escalona /Diseño: Lizzie Suárez /Archivo IMP

Es toda una incongruencia la problemática del agua en Venezuela y en el estado Lara. El deterioro de la calidad de vida se suma a la problemática de escasez de alimentos, medicinas y la hiperinflación más alta del mundo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)

Desde hace años en muchos estados del país se ha comercializado el agua a través de los camiones cisternas para satisfacer la necesidad humana de los ciudadanos. A Nicolás Maduro y su gabinete ministerial, al parecer, se les olvidó lo establecido en el artículo 21 de la Constitución Bolivariana de Venezuela donde especifica “el derecho de toda persona al acceso al agua potable en forma equitativa y no discriminatoria”.

Quienes no han visto el agua en su grifo desde hace nueve meses son las 11 urbanizaciones ubicadas al este de Barquisimeto, las cuales carecen de agua prácticamente desde que inició la “gestión perfecta” de Carmen Meléndez.

La vocera de la fundación de Vecinos Activo Los Cardones, Norah Farías, señaló que alrededor de 5.000 familias de zonas como El Portal, en sus tres etapas, La Rosaleda 1 y 2, Flamingo, Aguas Mil, Colinas del Este, Colinas de Viento y El Manantial, se ven afectadas por esta calamidad.

Farías aseguró que los representantes de estas urbanizaciones han presentado infinidades de proyectos al Gobierno regional, pero hasta la fecha no han recibido una respuesta satisfactoria.

“La comunidad presentó un proyecto de un pozo privado que un vecino estaba dispuesto a donar, para sustraer agua. En la gestión de Henri Falcón se adelantó muchos trámites, pero quedó en veremos cuando entró el gobierno la señora Meléndez”, declaró.

Sed de esperanza

En Lara el racionamiento de agua aplicado lleva más de 10 años, pero luego que Carmen Meléndez llegó a la gobernación acrecentó. La “esperanza” que prometió durante su campaña solo quedó en palabras.

Las autoridades regionales implementan la famosa política de “camellos”, con cronogramas que incumple y obligando a los larenses a permanecer estáticos por horas frente a cualquier grifo de su vivienda.

Las excusas que han dado las autoridades abundan. La más repetitiva y ofrecida en los boletines de prensa es el supuesto saboteo en las estaciones de bombeo. También han denunciado el robo de equipos en las diferentes estaciones de la entidad que por la hiperinflación que reina en Venezuela es difícil reparar al momento.

Hace poco se unió una supuesta causa a la “falla” del agua en la región: la escasez de sulfato de aluminio para la clarificación del agua. Hidrolara alegó para ese entonces, la suspensión del servicio por la turbidez del agua a consecuencia de las lluvias en las cabeceras del Alto Tocuyo.

Indolencia gubernamental

Francisco Camacaro hace de tres a cuatro viajes diarios para llenar sus pimpinas o tobos de agua desde un pozo ubicado en plena arteria vial en la comunidad de Los Cerrajones, al oeste de Barquisimeto. Dice que debido a la escasez del vital líquido en la zona las personas han optado por bañarse a plena luz del día con el agua que proviene de la alcantarilla.

Este viacrucis también lo padecen alrededor de 3.000 familias de sectores como La Fe en Dios, Ché Guevara, José Ángel Álamo y La Carucieña, entre otras barriadas del suroeste de la ciudad. A todos no les llega agua desde hace seis meses.

“Esto es un desastre. La señora almiranta se la pasa en Caracas con Maduro y no da respuesta de nada. Nosotros vamos para casi seis meses que no llega el agua. Esto es un calvario tener que venir todo los días a buscar agua en esta alcantarilla que solo sirve para bañarse o bajar la pocetas”, manifestó el hombre de 60 años, sudado y visiblemente cansado.

Esta situación ha obligado a estas familias de clase económicamente baja a buscar agua en la alcantarilla o pagar camiones cisternas valorados desde 1.800 a 2.000 bolívares soberanos. Es decir, que las personas deben disponer de un salario mínimo para saciar la sed, cocinar y mantener la higiene personal.

Cientos de comunidades protestan al año por la falta de agua potable en Lara

Desidia roja

En el caso de Lara, el vicepresidente del Colegio de Ingeniero en la región, Julio Gutiérrez, añadió a la fuerte sequía y la desinversión otra causa por la cual persiste la escasez de agua; las tomas clandestinas y la entrega de maniobra de válvulas a los consejos comunales.

El ingeniero asegura que actualmente el 80% de los larenses no ven salir agua en sus hogares y estima que de los 9 municipios gobernados por oficialistas, seis no tienen agua.

“La escasez de agua en Lara persiste desde el año 2000. Los seis municipios más afectados con la crisis son Torres, Iribarren, Palavecino, Jiménez, Moran y Crespo.

Si el gobierno central hubiese invertido en el Sistema Hidráulico Yacambú los larenses no estuviesen pasando por esta calamidad.

A esto hay que añadirle las tomas clandestinas y la entrega de maniobra a los consejos comunales que hizo que reinara la anarquía”, puntualizó Gutiérrez.

Para que los larenses puedan a volver a tener agua en abundancia, como en la década de los 90, el ingeniero considera que el gobierno central debe reactivar el trabajo en el Embalse Dos Bocas que se encuentra paralizado desde el año 2006.

“Si el gobierno nacional reactiva el trabajo en el Embalse Dos Bocas se van a beneficiar tres estados con 18.000 mil litros de agua por segundo. Es decir, 7.000 litros para Portuguesa, 3.000 para Yaracuy y 8.000 litros para Lara. De esa manera tendríamos agua los larenses para 60 años”, detalló. Lo cierto es que la falta del vital líquido en los hogares muestra los resultados de las malas políticas públicas que se implementan en la región, donde sus habitantes quieren recibir el agua a diario.

Quienes habitan en el Este de Barquisimeto también son afectados

Agoniza la hidrológica

Una fuente, que pidió no ser mencionada por temor a represalia, aseguró que alrededor de 700 trabajadores de la hidrológica del estado Lara están en desacuerdo con la gestión de la Gobernadora Carmen Meléndez.

Supuestamente los pocos empleados que quedan rechazan categóricamente que la Almiranta no cumpla con los pagos puntuales correspondiente al salario devengado al mes. Además, sostienen que mantiene la misma gestión que Henri Falcón y no ha implementado medidas de protección para los trabajadores de esta institución.

“Nosotros los trabajadores respaldamos cada aumento salarial, pero de qué sirve si ese aumento no va acompañado con medidas de protección salarial. No nos pagan a tiempo y hay mucho retardo en los pasivos laborales”, manifestó. Debido a las malas condiciones laborales que se encuentran actualmente los trabajadores de la hidrológica, la fuente informó que semanalmente reciben entre 4 y 7 renuncias.

“El 52% que queda en la hidrológica son bachilleres y el 48% del talento profesional se fue de la empresa. Si esto continua así, para finales del 2018 no quedará ningún profesional calificado en la institución”, enfatizó. También denunció que la flota de vehículos se encuentra totalmente paralizada y actualmente no cuentan con un presupuesto para arreglar estas unidades.

“Anteriormente la hidrológica contaba con 84 vehículos. Hoy, en noviembre de 2018, solo tenemos disponibles 6 y dos cisternas para cubrir las necesidades de todo el estado”, aseveró.

Reveló que debido al parque automotor prácticamente paralizado se han proliferado camiones ilegales que venden el agua en casi 2.000 bolívares soberanos y no rinden cuenta a la hidrológica.

Hidrolara, una de las instituciones que poco da soluciones a los problemas de servicios básicos en la región

¿Escasez o falta de inversión?

La diputada ante la Asamblea Nacional, Nora Bracho, denunció el viernes 16 de noviembre, que los venezolanos se están muriendo de sed, en plena época de lluvias, porque hay comunidades que tienen hasta cinco meses sin recibir agua por tubería.

La presidente de la Comisión de Administración y Servicios del parlamento nacional enfatizó que la centralización en la toma de decisiones conllevó a la desidia en las regiones como Barquisimeto, Porlamar, Valencia, Maracay y Maracaibo.

“La Comisión Informes Técnicos que señalan que la turbidez con la que está llegando el agua en algunos sitios del país no se debe a las lluvias, eso es algo normal, la verdad es que hay escasez de sulfato de aluminio, ese es un químico que debe producir el Estado a través de Venalum y todos saben el deplorable estado en que se encuentran las empresas básicas de Guayana”, indicó.

A esta denuncia se le suma la que realizó la hidrometeróloga Ángela González, en una entrevista para el portal web El Estimulo, el 06 de octubre de 2017, donde aseguró que Nicolás Maduro desde que llegó a la presidencia dejó de invertir más de 130 millones de dólares al año para mantener la red con los mismos indicadores de 1999.

Por su parte, Norberto Bausson, exvicepresidente de Operaciones de Hidrocapital, la empresa estatal hidrológica de Caracas, dijo a Infobae, el 05 de agosto de 2018, que en Venezuela no se construyen nuevos embalses desde hace 20 años.

“Tenemos un problema muy grave porque la capacidad operativa está muy por debajo de la capacidad instalada, es decir que de lo que teníamos funcionando hace 20 años, funciona más o menos un 50 por ciento solamente. Eso quiere decir que la gente que tenía más o menos unos servicios adecuados tiene ahora problemas muy graves y eso lo notamos en las zonas más altas de la ciudad. Antes éramos capaces de entregar 250 litros por persona por día y ahora no somos capaces de entregar 180 litros”, explicó el especialista para el portal internacional.

Improvisación

El norte de Barquisimeto, hasta la fecha, ha sido el punto cardinal que más está afectado por el servicio de agua potable. Al visitar sus sectores populares se visualizan personas protestando por la escasez de agua o cargando tobos para sus viviendas.

Un ejemplo de ello, ha sido el viacrucis que viven las personas que habitan en el Complejo Urbanístico Alí Primera, ubicado a pocos metros del conocido barrio La Sábila.

Sus habitantes deben esperar que el agua llegue todas las madrugadas y estar atento al tiempo establecido o cronograma improvisado, que según los afectados, es de una hora y media.

Quejas

A través del Twitter, Instagram y Facebook los ciudadanos han denunciado las penurias que han tenido que pasar para poder llevar una gota de agua a sus hogares. En Lara abundan los centro de recargas de botellones donde los ciudadanos pagan de 30 a 40 bolívares soberanos diarios. En las principales barriadas de Barquisimeto las personas acuden a tomas clandestina y con tobos hacen hasta 10 viajes cargando agua que solo sirve para uso domestico o bajar la pocetas

Otras de las opciones que han implementado la colectividad afectada ha sido viajar a estado vecino y aprovechar la pírrica agua que llega en esos lugares para poder sus necesidades básicas.

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