#OPINIÓN Cronicario: Rumbo a los 20 años la Fototeca de Barquisimeto sigue la lucha por la memoria de la ciudad #27Nov

Juan José Peralta |

Una de las más hermosas e interesantes tareas por la memoria visual de Barquisimeto, su historia, sus valores, su imagen, la viene cumpliendo una institución merecedora del apoyo y solidaridad de la sociedad larense: la Fototeca. Esta titánica labor de recoger la historia audiovisual de la ciudad, que debería ser obligación de las instituciones del Estado, la realiza un grupo de profesionales de la imagen reunidos en esta modesta pero ambiciosa organización que en 18 años de existencia y contra todos los obstáculos ha reunido más de 800 mil imágenes, pertenecientes a su acervo histórico y cultural.

Las instituciones de cultura y patrimonio deberían apoyar la labor investigativa y divulgativa cumplida por la Fototeca, pero al contrario, los orondos funcionarios de la cultura ni se dan por enterados y hasta muchos medios de comunicación, como periodistas, sociólogos e intelectuales obvian sus exposiciones, en una ciudad huérfana de acción cultural. Quienes se dicen dirigentes políticos o culturales deberían ver con preocupación el desvanecimiento del sentido regional por la carencia de políticas públicas para reconocer y fortalecer nuestros valores y esto hace aún más valiosa la tarea de la Fototeca.

Dudo que en alguna otra ciudad del mundo se haya reunido un equipo humano tan especial, voluntarioso y preparado como experimentado y sensible como este, para tan noble y hermosa tarea de recopilar toda la información visual posible de sus valores, merecedores del reconocimiento a la labor esencial de resguardar la memoria iconográfica de la ciudad en más de un siglo de historia.

Falso regionalismo

Todos los meses, la Fototeca hace un denodado esfuerzo para exhibir en el Centro de Historia Larense, su sede actual, parte de esta memoria recopilada con tesón de orfebres y es una lástima la ausencia en estas interesantes muestras de los falsos “enamorados de la ciudad” que solo se contentan con ponerse la cachucha del Cardenales o la franela del Deportivo Lara y con esto creen saldado su compromiso de amor regional. No son pocos quienes piensan que con mirar un tamunangue o “echarse un palo” de nuestro ancestral cocuy o comerse una arepa con queso de cabra y asadura de chivo bañada con suero ya cumplieron su compromiso de promover la cultura larense.

Fundan la Fundación

Quizás jamás imaginó la directora del Museo de Barquisimeto, Miriam Robles que aquella organización propuesta en octubre de 2003 por un emprendedor grupo de profesionales de la fotografía, preocupados por la preservación de las imágenes de la ciudad, pudiese hoy presentar un inventario tan cuantioso y variado como de invalorable significación histórica de las imágenes de su gente, el paisaje urbano, el patrimonio edificado, desde los retratos más antiguos a las imágenes logradas con los sofisticados equipos de la actualidad tecnológica.

Con generosidad Robles les dio “un ladito” en un espacio contiguo a su despacho a los iniciadores de la idea encabezados por Carlos Eduardo López con el grupo variopinto integrado por el Cronista de la ciudad Ramón Querales, junto a Edilio González, Larry Camacho, Milvio Peña, Luisa Luna, Víctor Colina, Cruz Arzola, Saulo Ortiz y Juan Alonso Molina y allí mismo, en el museo comenzaron la compilación de todo género fotográfico disperso en álbumes y depósitos, muchos de ellos guardados como recuerdos inútiles y objetos inservibles, junto a los trastos viejos.

De inmediato dieron inicio al papeleo correspondiente para la constitución de una fundación con asesoría legal del poeta y abogado Álvaro Montero, quien luego de varias reuniones y discusiones del grupo redactó el Acta Constitutiva de la Fototeca que no llegó a firmar, pues murió el 28 de agosto de 2004, por lo cual fue suscrito por su colega y amigo Valentín Castellanos. Ese año registramos lo que de hecho existía como organización, contó López. Son quince años formales, pero en verdad la Fototeca se encamina a los veinte años de esfuerzo continuo.

Patrimonio iconográfico

Larry Camacho escribió al celebrar la primera década que “muchos soles han calentado las calles de Barquisimeto desde aquel martes de septiembre de 2003, cuando un grupo de entusiastas defensores de la identidad y amantes de la imagen, decidieron –ante la progresiva desmemoria colectiva a la que ya para entonces nos arrastraba la tecnología y ciertos contenidos mediáticos– darle forma a un proyecto objeto de largas discusiones en encuentros convocados por el poeta Carlos Eduardo López, adosados con descoloridos cafés en alguna panadería del este de la ciudad. La Fototeca de Barquisimeto nació al fragor de las tertulias de fotógrafos, periodistas, cronistas, historiadores, abogados y otras gentes con la común preocupación de preservar el patrimonio iconográfico de la ciudad. Ya sabíamos de experiencias en otros países e incluso en otras ciudades de Venezuela, por lo que el primer paso sería convocar a una asamblea que le daría legitimidad a la Fundación Fototeca de Barquisimeto, formalmente creada el 10 de octubre de 2004 en los espacios del Museo de Barquisimeto.

Y bien que lo han hecho, en una formidable tarea a la que se han sumado nuevos integrantes, en especial jóvenes de diversas disciplinas con nuevas y más frescas ideas de la responsabilidad fundamental de la Fototeca, bajo la presidencia del entusiasta y fanático de la imagen Carlos Eduardo López.

En esos dos primeros lustros se incorporaron Orlando Pérez, Juan Carlos Linárez, Santana Velásquez, María Eugenia Velasco, Simón Orellana, Vilena Figueira, Ricardo Marapacuto, Gilberto Agüero, Luisa Graterol, Eduardo Rodríguez, Luisana Romero, Moisés Andrade, Gustavo Giménez y Orlando Pérez Pifano, entre otros.

Contaba Camacho que en esos primeros diez años de los archivos de la Fototeca salieron más de sesenta exposiciones en Barquisimeto y otras ciudades, entre ellas “parte de la copiosa colección del maestro Francisco Villazán y Carrillo, quien junto con su esposa Blanca Olivares dio vida al diario Última Hora, éxito editorial en el Barquisimeto de los años 50 del siglo pasado que incorporó tecnología traída desde Estados Unidos y del Diario de la Marina, de la Cuba pre castrista.

Custodios de valores

La Fototeca custodia los archivos del retratista Alfonso Castell, de los hermanos Reyes Yánez y de la academia de la gran balletista Taormina Guevara, guardada por María Teresa Álvarez “con desanimo ante su incierto futuro y nos cedió parte de su colección fotográfica, que nos sirvió para adentrarnos en el estudio de la obra de los fotógrafos Elio Otaiza, Efraín Barboza y Enrique D´Lima”, contaba López. Nos hemos convertido en albaceas de miles de fotografías, negativos, imágenes, periódicos, que familias e instituciones nos han donado y prestado bien para reproducirlos y registrar su información, bien para preservarlos en su estado original, dice Camacho, como reconocimiento a la Fototeca, con el aporte de quienes ofrecen sus archivos particulares para su digitalización y data.

Tras una década, sostuvo Camacho entonces, podemos decir que ha dado sus frutos el esfuerzo sostenido de Carlos Eduardo, Presidente de la organización, y sus acompañantes Edilio González, Aris Biondi, Milvio Peña, Cruz Arzola, Orlando Pérez, Juan Carlos Linárez, Santana Velásquez, María Eugenia Velasco, Simón Orellana, Ricardo Marapacuto, Vilena Figueira, Gilberto Agüero, Luisa Luna, Luisa Graterol, Eduardo Rodríguez, Luisana Romero, Moisés Andrade, Gustavo Gimenez, Orlando Pérez Pifano y él. “La Fototeca ha dictado cursos, talleres, seminarios sobre la fotografía, el cine, preservación de materiales, fotografía para niños, publicaciones en prensa, en fin, actividades que refuerzan su compromiso para con la ciudad, el estado, el país”.

Según Camacho, en esos primeros diez años de luz y memoria, la Fototeca se incorporó a la civilización de la imagen, como albacea iconográfica y promotora del quehacer investigativo sobre la imagen en sus diversas dimensiones, recordando a los barquisimetanos y a quienes asumieron a Barquisimeto como su ciudad, “eso que fuimos, para comprender lo que vamos siendo”.

Exposiciones y concursos

Hemos recorrido el sortilegio de la aventura para compilar un archivo que guarda un importante trazo de la historia larense y de diversas regiones del país, sostiene López. En la sede primigenia exhibimos la primera exposición, una relectura de la obra del fotógrafo jamaiquino Tony Rousell, al inicio “La mudanza: del Manteco a Mercabar”, convertida después en “El puerto de la ciudad fenicia”.

El primer extranjero en impartir un taller fue el cubano Ramón Grandal en 2006 con un seminario sobre fotoperiodismo. En 2007 gracias a un financiamiento público presentamos la exposición “Siglo y medio de fotografía en el estado Lara”, realizamos nuestro segundo video y nos vinculamos con empresas promotoras de la cultura, medios de comunicación, centros de enseñanza a todos los niveles lo cual permitió la generación de importantes y trascendentes concursos como el extinto “Retratos de Fe” en seis ediciones con el diario El Informador, asociados a la Fundación para la Cultura Urbana y el Museo de Barquisimeto.

Luego nacería el concurso “Lara en Imágenes” promovido por Proinlara y apoyado por el diario El impulso, junto a empresas privadas de la región y Cortulara. “Estos concursos fueron y son, una fuente de emergencia de nuevos talentos, cientos de emergentes valores han encontrado una puerta para la valoración y difusión de su obra, exhibiéndola en las mejores salas de la ciudad y el interior del estado”.

Confiesa López que otras asociaciones les han permitido “mantener espacios donde la fotografía es tratada como la obra artística o documental que es”, logrado con la Fundación Juan Carmona del diario El Impulso, alimentado en reciprocidad en los fines que los unen en la difusión del arte a través de logradas expresiones estéticas y plásticas.

Muchas historias faltan por contar de la Fototeca y su cuantiosa labor y será por capítulos para lograrlo, pues cada exposición tiene episodios propios…

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios