#OPINIÓN Los encuentros ciudadanos (cabildos, asambleas y concentraciones) y la política de la exigencia #4Feb

Jairo García | Ilustración: Victoria Peña |

Surge el debate ciudadano en relación con el diseño y celebración de los cabildos, asambleas y concentraciones (encuentros cívicos), convocados por la Asamblea Nacional y el Presidente (e) de la República, en razón de la queja por el llamado “pescueceo”, desorden y exclusiones que ocurren a la vista de todos en las tarimas o podios puestos para la conducción y discursos de los oradores.

La crítica se dirige contra la falta de diseño, organización, agenda y selección previa de los oradores o reglas para su selección cuando son participativos, o por la alteración de los espontáneos y líderes políticos y sociales. Los políticos deben preparar sus discursos, respetar la audiencia y el propósito del encuentro ciudadano (concentración).

Este 02 de febrero en nuestra bella y formidable concentración de la avenida Andrés Bello (Barquisimeto), no escuché un discurso coherente sobre el tema del apoyo de la comunidad internacional y sus implicaciones. Ni una idea en contra de la propaganda del gobierno sobre la soberanía e injerencia, autodeterminación de los pueblos y garantía de los derechos humanos, grandes temas de la política internacional. Se limitaron a arengarnos y eso no se compadece con la exigencia ciudadana de discursos inspiradores y formadores. Para poder presentar esos discursos dentro de la política de la exigencia, esa gran ola que hace tambalear partidos y liderazgos políticos y sociales, implica un tema básico: el respeto por la inteligencia de los ciudadanos. Se requiere un mínimo de orden (o respeto por la agenda y acuerdos previos) y, sobre todo, que nuestros políticos y demás líderes estudien, preparen sus discursos.

El próximo 12 de febrero iremos a la tercera concentración convocada en este proceso de lucha contra la usurpación de la Presidencia de la República, organización del gobierno de transición o reinstitucionalización y convocatoria a elecciones libres y legítimas; y es apenas esperable:

1.- Logística, sonido y ambiente adecuado. Un diseño del encuentro, incluida la música que vamos a escuchar. Pidan ayuda a quienes organizaron el encuentro en Caracas este 02 de febrero que llenó de belleza las calles de la capital.

2.- Un orador central sobre el tema del encuentro, seleccionado con tiempo para que prepare un discurso inspirador, formador, constructivo y memorable.

3.- Orden en la intervención de nuestros políticos y actores civiles, de acuerdo con el tema: este 12F los protagonistas deben ser los jóvenes y la juventud. Eso sí, jóvenes que se autoexijan y diseñen cuidadosamente sus intervenciones, de manera creativa.

4.- Que nuestros políticos preparen sus discursos. Ya no es tiempo de arengas vacías y repetitivas. Los ciudadanos exigimos que los políticos respeten nuestra inteligencia. Sí, emoción (no esperamos una conferencia magistral), pero también ideas, anécdotas y experiencias que nos conmuevan.
Y,
5.- Un poquito de belleza, de arte, de música, se agradece. En Barquisimeto, tenemos artistas, músicos y creativos que prestarían sus talentos para hacer de estos encuentros, obras de arte. Estamos reconstruyendo la democracia, la democracia plena y la democracia es una obra de arte.

Somos exigentes y seremos más exigentes con nuestros políticos y partidos políticos. Los reconocemos como fundamentales en nuestra vida. Vamos a leer los discursos de Betancourt, Caldera, Villalba y Petkoff… Para no mencionar ejemplos extranjeros que hay y muchos.

Este 02 de febrero no hubo algún discurso memorable, y no tendríamos nada memorable salvo las fotos y videos que constataron la formidable concentración, si no hubiera sido el encuentro cívico protagonizado por algunos ciudadanos y el piquete policial que se encontraba en la calle 22. Las palabras del jefe del pequeño grupo policial que hizo empatía con nuestros propósitos, se hizo viral. Es decir, el protagonista no fue un político o un líder social, fue un policía y su muestra de civismo.

Doy un ejemplo de la falta de creatividad y de diseño de los discursos políticos con ocasión de la concentración en la avenida Andrés Bello de nuestra ciudad: nadie hizo referencia al hecho de que nos encontrábamos en la avenida Andrés Bello. La selección del sitio y avenida fue genial: se trataba de reconocer y agradecer la intervención de la comunidad internacional. Nada más pertinente que hacer referencia a principios del Derecho Internacional que están siendo revisado minuciosamente: soberanía, no injerencia, autodeterminación de los pueblos… Y resulta que don Andrés Bello es considerado el creador de la disciplina jurídica que llamamos Derecho Internacional Público. ¿No era pertinente invocar a este maestro de nuestra civilidad?

Esta ciudadanía que surge de sus cenizas en Venezuela, invocando su tradición civil y republicana, cada vez será más exigente y autoexigente.

¡Vamos bien!

Por Jairo García Méndez
@jjgmendez
Universitas Fundación
Proyecto Roscio

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios