#OPINIÓN Reflexión en positivo: Ni el caballo de Atila o Tsunam #7Mar

José Gerardo Mendoza | Ilustración: Victoria Peña |

Por mucho esfuerzo que quieran hacer quienes se ocupan de mentir e imaginarse cosas absurdas como forma de engañar ingenuos a bases de fantasías y mentiras, que solo sirven para la desilusión y engaño, crear miseria y dolor como se ve en los países que ven a quien quiere producir y ayudar como un peligroso adversario y no un colaborador como se le toma en los países del primer mundo; donde, la prosperidad se multiplica y se le aprecia, se le respeta, se le apoya a todo aquel que tenga creatividad e iniciativa de convivir, producir y compartir de forma desprendida y para todos sin preguntar quién o quienes se comerán mis productos y el sudor que esto me cuesta, ese ciudadano es de primera y merece el respeto incondicional y no el atropello como lo estamos viendo aquí en nuestro país que hacen todo lo contrario aparte propician unos bonos para que el obrero del campo no trabaje y si trabaja quiere la ley del menor esfuerzo tal como adaptar el horario a su bien, muestras que el que se considera el patrón anda bajo presión, angustiado y hace recordar  a Antonio Machado cuando dijo me da lástima mi patrón que cree que el pobre soy yo, es muy difícil para el sector agropecuario cada día se le dificulta mas producir comida sobre todo el gobierno que dice a cada momento que somos un país libre y solvente, como va hacer un país independiente un país  que no produce ni el veinte por ciento 20% de su alimentación y consciente que no es culpa de quienes aun  con todas las dificultades se siguen desgastando física, mental  y saltando obstáculo sin ningún beneficio, por el amor al campo y orgulloso de ser productor a cualquier costo y como reconocimiento la persecución  y el atropello.

Como la solución está incorporado los problemas y volvemos a recordar a Antonio Machado, cuando dice entre vivir y soñar lo más importante es despertar, en buena parte estos dos mensajes están al día porque despertamos y sin duda vamos en vía de una muy buena solución y en nombre de Dios, buena para todos consciente de unos poquitos no pueden ni deben destruir el país también están incluidos en los benéficos que traen quienes buscan la prosperidad y el éxito hacia  arriba por igual y no la igualdad hacia abajo, Dios nos libre y nos proteja, los perdone a lo mejor no tienen la culpa pero obedecen a consejos e idiosincrasia fracasadas, con toda fe no debemos dudar que dios convierte las secuelas de los sufrimientos en bendiciones que nos llenan de alegría, fe y deseos de vivir hoy más que nunca, que vemos luz en el túnel que por desgracia casi la apagan para siempre.

Cuando a voz pópuli todos sabemos que nuestro país tiene todas las condiciones para la agricultura, la ganadería a la vez abastecerse sin muchas dificultades producir todo el alimento como sucedió en años atrás, que también se exportaban varios rubros y generaban divisas para la inversión  y estimulo de ser contribuyente y exhibir nuestros productos en otros países, no como estamos hoy carentes de las cosas más necesarias de la cesta básica que tanto necesitamos a diario, y el estomago no distingue de ideología, ni un niño con hambre sabe de quienes la culpa y el porqué si el también es hijo de Dios sufre ese cruel castigo y quien o quienes lo llevaron a tan doloroso misterio nos preguntamos y sin respuesta la caída de la productividad del campo y se hace difícil entender que esta se da un gran parecido al caballo de Atila o una plaga que existió por ahí por el año veinte llamada la langosta que se perdía hasta la semilla y hoy la desidia, mala la voluntad preguntemos por la producción de arroz, maíz, hoy tristemente reducida a menos del veinte por ciento 20% la producción de azúcar igual, la producción de papas y cebollas, hoy reducida a un diez por ciento 10%, ejemplo los valles de Yaracuy  emporio de los sembradores de caña de azúcar a quien le preguntamos que pasa con esos bellos valles, será al caballo de Atila, el rebaño de ganado hace dos décadas llegaba a casi 17 millones de cabeza ha reducido a menos de 9 millones, esto sí es una guerra entre la pobreza y la abundancia va ganando la primera.

Reposición de equipos imposible tractores con de 20 años o más sin repuestos, vehículos incomprables y dificultad para mantenerlos, las mejores tierras en manos y mentes improductivas, hoy convertidas  en rastrojos lo que antes era un vergel, el conseguir semillas y fertilizantes un vía crucis que parece no tener solución, si no hay un cambio político y se estimula la producción agropecuaria y se deja la agricultura  de puerta y de atropellar a los ganaderos de Fedenaga, que su único pecado es trabajo y productividad de casi 13 mil industrias, óigase bien la cantidad solo quedan a un treinta por ciento de su producción un poco menos de tres mil, es grave de verdad.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la Paz, la Convivencia, el Respeto y la prosperidad de nuestro país…

Jose Gerardo Mendoza Durán

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