#ESPECIAL Día de la Independencia: espíritu de lucha que continúa vigente #5Jul

Felipe Perez Andrade | Foto: Archivo |
Firma del Acta de Independencia obra del Artista Tito Salas.

Para buena parte de la población, el 5 de julio es una fecha relacionada con asueto y frecuentes puentes vacacionales, pero lo que más resuena desde tiempos inmemorables son los vistosos desfiles militares que ocupan las pantallas de televisión. De alguna manera crecimos con la idea de una celebración relativa a un hecho militar. Muy por el contrario, en realidad se trata de un acontecimiento directamente asociado a Derechos Civiles y la tan ansiada y necesaria Soberanía Nacional. Es una referencia que debería recordarnos que la república no es un hecho finito, si no que se construye día a día en el transcurrir de la historia.

Un año y dos meses habían transcurrido desde que Vicente Emparan un Jueves Santo decidiera que si el pueblo no lo quería gobernando, él no quería gobernar, el 5 de Julio de 1811 se firmaría el importante documento que le daba luces formales al novel proyecto republicano. El congreso general se había instalado el 2 de marzo de 1811, Así fue como ese colectivo, reunido en la capilla del Seminario de Santa Rosa de Lima, decidió establecer un punto de orden que definitivamente sentara posición en el hecho de ser independientes de la Corona Española, constituyéndose en república.

El documento hacía alusión al derecho universal de recobrar la dignidad natural del ser, desligándose de toda autoridad que no cumpla con las funciones para las cuales ha sido instituida. “De allí nuestra decisión de separarnos de la Corona Española”. De las brillantes plumas de Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi. El texto poseía el espíritu vivo de una sociedad que miraba hacia la justicia civil, el progreso y la modernidad, asumiendo los riesgos y responsabilidades que esto implicaba.

Para el historiador Elías Pinto Ituarrieta, es vital tener en claro que el proceso iniciado el 5 de julio de 1811, fue impulsado por los siempre impecables Blancos Criollos, acompañados de la iglesia. Su proceso en sí fue finito y puntal. Por tanto es imposible establecer un paralelismo definido entre aquel momento marcado por infinidad de asuntos sin resolver, en contraste con el presente secuestro de los derechos civiles y la necesidad por parte de los líderes y colectividad de generar soluciones y caminos ante un estado fallido.

Ante el llamado de los dirigentes a marchar este viernes 5 de Julio de 2019 en todo el país para exigir soluciones ante la peor crisis de la que tengamos memoria, los tiempos modernos a toda vista parecen exigirnos a gritos sentar posiciones claras, tal como en aquel 5 de Julio de 1811. Es un reflejo fehaciente de que la República se construye a través de cada etapa de nuestra existencia como sociedad, más allá del importante hito histórico relacionado a esta fecha.

Para la politóloga Thamara Escalona, el 5 de Julio en algún punto representó una fecha común para la sociedad, una suerte de convergencia para todos, la familia en pleno observaba los vistosos desfiles en aquella fecha solemne, de alguna forma nos hacíamos partícipes junto a nuestras fuerzas armadas del concepto que poseíamos de nuestra propio ecosistema institucional, ese que nos modelaba de alguna forma como sociedad.

La imagen en nuestro consciente colectivo de la Firma del acta de Independencia, magistralmente ilustrada por el pincel de Tito Salas a manera de crónica histórica, nos debe mover a pensar que no podemos dejar de buscar salidas, sean cuales sean éstas pasarán por sumarnos en un solo y decidido sentir, como lo expone de forma elegantemente didáctica el mismo documento. “Haciendo uso de nuestro derecho legítimo de separarnos formalmente de una autoridad que dejó de ejercer las labores para las cueles fue instituida”.

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